Surface Pro 2, análisis

Alberto Ballestin
A. Ballestin|10.21.13

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Alberto Ballestin
October 21, 2013 12:01 AM
Surface Pro 2, análisis
Surface Pro 2, análisis
¿Será cierto eso de que cuanto más cambian las cosas más siguen igual? Ha pasado ya un año desde que Microsoft nos quitara el aliento al sacarse de la chistera la primera generación de Surface, y ahora que tenemos en nuestras manos a su sucesora, parece que nos encontramos ante la misma máquina. Pero sólo lo parece. Las apariencias engañan, y como vas a poder comprobar en nuestro análisis, Surface Pro 2 incorpora muchas más novedades de las que puede aparentar superficialmente. Podemos avanzar sin miedo a sorprender a nadie que la nueva Surface Pro 2 sigue siendo un dispositivo relativamente voluminoso para su segmento y extraordinariamente bien construido, pero también con unas cuantas (e importantes) mejoras que solo se hacen evidentes cuando acumulas varias horas de uso en esta tablet que quiere ser portátil... ¿o es un portátil que quiere ser tablet?

Sigue leyendo si quieres saber qué ha cambiado en Surface Pro 2 y qué nos parece.

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Vistazo en vídeo




Hardware


La primera gran novedad de Surface Pro 2 la encontramos en la propia literatura oficial. Microsoft describió al dispositivo original como una tablet que también era un ordenador portátil, pero curiosamente durante nuestra reunión con la compañía la taxonomía del bicho ha pasado a ser "un ultrabook que también es una tablet". Y lo cierto es que no nos parece una descripción totalmente desacertada. Con unas medidas que permanecen virtualmente inalteradas con respecto a su predecesor/predecesora (274,6 x 173 x 135 mm y 900 gramos de peso; pierde 16 gramos y eso es todo), Surface Pro 2 es un dispositivo lo bastante voluminoso como para que su uso a mano alzada no resulte del todo cómodo durante largos periodos de tiempo. De hecho, ya hay tablets con Windows 8 más delgadas y ligeras que el propio modelo de Microsoft, pero ninguna de ellas cuenta con su resistente chasis de magnesio, que le aporta una elevada sensación de calidad percibida; pocos productos, ya sean con Windows o con cualquier otro sistema operativo, transmiten la misma sensación de resistencia y durabilidad que Surface Pro 2. Es un auténtico juguete para adultos.

¿Nunca antes has sostenido en tus manos un Surface? En ese caso, haremos un breve repaso de su diseño exterior. Su chasis, fabricado íntegramente en magnesio, aloja en su parte superior el botón de encendido, mientras que en la parte baja encontramos un conector magnético propietario que es una de sus mayores bazas. Este puerto de seis pines es capaz de transmitir electricidad y datos a y desde como teclados oficiales y la peculiar base de mezclas, aunque parece que Microsoft quiere desarrollar toda una nueva estrategia de periféricos capaces de sacarle partido.


En el lado derecho del dispositivo encontramos una salida MiniDisplayPort, un lector de tarjetas microSDXC (siempre práctico, especialmente en la versión de 64 GB) y un segundo conector magnético, este de cinco pines, que es utilizado como puerto de alimentación y sujeción para el lápiz digital incluido de serie. A la izquierda quedan situados los controles de volumen, la salida de audio y un puerto USB 3.0 gracias al cual podrás utilizar cualquier periférico compatible con Windows. Delante encontrarás una pantalla Full HD de 10,6 pulgadas presidida por una cámara frontal, y detrás, debajo de la cámara trasera, un nuevo pie que ahora cuenta con una posición especialmente diseñada para utilizar el tablet en tu regazo o en la típicamente diminuta bandeja de un asiento de avión en clase turista. Realmente, el único cambio visible de Surface Pro 2 es que ahora viene el nombre del dispositivo estampado en la parte trasera del chasis; todo lo demás es idéntico a primera vista. La ausencia de cambios exteriores contrasta con el nuevo diseño de Surface 2 (sucesor de Surface RT), que ahora es sensiblemente más delgado y viene en el color natural del magnesio para diferenciarlo mejor de la versión Pro, vestida del clásico negro empresarial.

Dicho esto, Surface Pro 2 presenta una pequeña gran diferencia exterior con respecto a la primera versión. Su pie de apoyo posee ahora una segunda posición (tercera si cuentas la de plegado) más adecuada para escribir con el teclado en las piernas (te costará creer lo cómodo que es en esta posición) o trabajar de pie. Es toda una bendición si como nosotros sueles trabajar encajonado en el asiento de un tren o avión, pero a cambio ofrece una menor resistencia a la apertura y el cierre. Siendo sintiéndose verdaderamente resistente; simplemente ahora ya no se cierra como si fuera un cepo. Desde el punto de vista de la usabilidad, este cambio hace que Surface Pro 2 sea un dispositivo mucho más recomendable para el usuario itinerante. En el lado negativo, Microsoft ha decidido mantener por algún motivo su diseño con una única pestaña de apertura a la izquierda, lo que dificulta su uso. Lo ideal sería que hubiera una hendidura a cada lado.

Si necesitas repasar sus especificaciones, son las siguientes.



Microsoft Surface Pro 2
Sistema operativo Windows 8.1
Pantalla 10,6 pulgadas
IPS con ClearType
Resolución panel Full HD
1.920 x 1080 píxeles
(208 ppp)
Procesador Intel Core i5 (4200U) a 1,6 GHz
GPU Intel HD Graphics 4400
RAM 4/8 GB (dependiendo de la capacidad de almacenamiento)
Almacenamiento 64, 128, 256 y 512 GB
Ranura microSDXC
Conectividad WiFi 802.11 b/g/n
Bluetooth 4.0
NFC No
Cámara trasera 1,2 megapíxeles
Cámara frontal 1,2 megapíxeles
Grabación de vídeo 720p
Sensores Luz ambiente, acelerómetro, giroscopio y brújula
Batería 42 Wh
Medidas 274,6 x 173 x 135 mm
Peso 900 gramos
Prestaciones especiales Nuevo punto de apoyo con posición adicional
Digitalizador Wacom
Seguridad TPM
20 GB en SkyDrive gratis + 200 GB adicionales durante dos años
Llamadas gratis vía Skype WiFi a 60 países durante un año
Colores disponibles Negro
Contenidos estuche Surface, cargador, stylus
Precio
64 GB por 879 euros
128 GB por 979 euros
256 GB por 1.279 euros
512 GB por 1.779 euros


Pantalla


Calidad de construcción aparte, si había un punto en el que la primera generación de Surface sobresalía por encima del resto ese era el apartado visual. Sus pantallas Full HD IPS destacaban por ofrecer un magnífico brillo y un contraste sobresaliente, que ahora es incluso mejor gracias a una calibración de color pensada para ofrecer imágenes más fidedignas. Microsoft no tardó en darse cuenta de que Surface Pro era una formidable máquina de Photoshop a pesar de sus 10,6 pulgadas, así que para la nueva generación ha incrementado la precisión del color en un 50% según sus cifras oficiales. Nosotros solo podemos decirte en ese sentido que vídeo y fotos se ven estupendamente, pero también tus textos gracias a la tecnología de alisado de bordes ClearType. Si tuviéramos que sacarle alguna pega, es que se puede apreciar una pequeña fuga de iluminación en la parte baja con la pantalla si tienes la pantalla totalmente en negro (el propio arranque de Windows, por ejemplo) en una habitación con las luces apagadas, algo que ya pudimos apreciar en el modelo anterior.


La nueva pantalla ha sido fabricada usando el proceso de optical bonding, que elimina el espacio entre el digitalizador y el panel en sí mismo para reducir los reflejos internos y ahorrar espacio. La pantalla sigue estando protegida por una lámina de Gorilla Glass, y en cuanto al digitalizador, Microsoft ha vuelto a recurrir a Wacom para dotar a Surface Pro 2 con 1.024 grados de presión para que puedas tomar notas sobre la marcha, crear auténticas virguerías en Fresh Paint o trabajar a lo grande con tu paquete de edición favorito. El funcionamiento del lápiz incluido de serie es sencillamente fantástico, con una latencia muy reducida y una elevadísima sensibilidad (de hecho, nos ha dado la impresión de que la punta del lápiz es detectada por la unidad de pruebas a mayor distancia que en la primera generación).

Tanto si quieres ver una película en el tren como si quieres retocar un álbum de fotos, la pantalla de Surface Pro 2 cumple su cometido con brillantez, incluso si ya hay paneles más densos en el mercado.


Software y prestaciones


Aquí es donde nos metemos en harina. La dicotomía tablet o Ultrabook es marcadamente evidente en Surface Pro 2, mucho más si cabe que en Surface 2 (a Microsoft le duele menos prendas usar el término tablet para describir la versión con entrañas Tegra 4), y eso implica a grandes rasgos dos cosas: unas prestaciones muy superiores y una autonomía sensiblemente inferior a la de una tablet pura y dura. Nada que no pudieras imaginar a tenor de lo visto en la anterior generación, aunque afortunadamente la introducción de Haswell ha servido para inyectar a Surface Pro 2 una importante dosis de vitaminas, especialmente en potencia gráfica y (esto es aún mucho más crítico en un dispositivo portátil) duración de la batería.


El software en sí mismo también es importante; Windows 8.1 sirve para introducir un buen puñado de nuevas aplicaciones (¡calculadora táctil! ¡por fin!) y funciones, entre las cuales resultan particularmente destacables Internet Explorer 11 (realmente rápido, además de considerablemente más cómodo de usar gracias a su nueva interfaz) y la nueva vista Snap, mucho más configurable y productiva para trabajar con múltiples aplicaciones a pantalla partida (combinando sí así lo deseas la interfaz moderna de Windows con el escritorio tradicional). Ya hemos hablado suficiente de las novedades de Windows 8.1, así que no vamos a volver a dar otro repaso más al sistema operativo de los de Redmond. Estamos seguros de que ya lo conoces tan bien como nosotros, así que nos limitaremos a decir que Windows 8.1 es el sistema operativo que necesitaba Surface. Realmente hace que sea un producto más divertido y al mismo tiempo aprovechable.

Pero pongamos números a sus prestaciones si te parece. En nuestro banco de pruebas tratamos de conocer el rendimiento de su procesador, la velocidad del disco duro y la duración de la batería bajo condiciones de uso "normales". Probablemente ya te estarás preguntando qué tal se desenvuelve su nuevo procesador Haswell, y la respuesta es sencilla: realmente bien. Aunque a nivel de CPU el incremento no es espectacular, los nuevos gráficos integrados Intel 4400 dan un importante empujón a Surface Pro 2, que se sitúa decididamente por delante de su predecesora y te permitirá echarte unos cuantos vicios a juegos como Zombie Driver sin despeinarte.

Usando nuestro el modelo de pruebas de 64 GB (4 GB de RAM) cedido por Microsoft, los registros de 3DMark06 muestran una evolución de 4.623 puntos en Surface Pro a 6.193 puntos en la segunda generación del modelo, mientras que 3DMark11 pasa de P576/X194/E1.066 a P970/X302/E1.856. No te recomendamos que intentes jugar a los últimos FPS, pero nada debería impedirte disfrutar de todos los juegos de la tienda de Windows con las opciones gráficas a tope o utilizar aplicaciones pesadas como programas de edición de vídeo. Después de todo, estamos hablando de todo un Core i5 de última generación. Curiosamente, los datos de ATTO muestran que la SSD de Surface Pro 2 puede ser ligeramente más lenta que la unidad montada en la primera generación del dispositivo, reflejando una velocidad de lectura de 534 MBps y una de escritura de 167 MBps (526 y 201 MBps originalmente). Mentiríamos si dijéramos que podemos notar la diferencia.

Tan importante como la capacidad de procesamiento es la duración de la batería. La Surface Pro original nos dejó un amargo sabor de boca al conjugar un diseño soberbio y unas prestaciones estupendas con una autonomía raquítica, así que nos satisface poder contarte que Microsoft ha enmendado la que era una de las grandes flaquezas del modelo anterior, haciendo buen uso de su procesador Haswell y de una circuitería que aparentemente ha sido revisada íntegramente para reducir al máximo el consumo eléctrico. Nuestra prueba de descarga de batería simula una carga de trabajo ligera y continuada reproduciendo en bucle un vídeo concreto con el brillo de la pantalla fijado al 65% hasta que el equipo se apaga automáticamente. Bien, dejando el WiFi y el Bluetooth conectados, Surface Pro 2 obtuvo una autonomía de 6 horas y 15 minutos, cuando el modelo original tuvo que conformarse con 3 horas y 56 minutos. Sin ser comparable con los Ultrabooks de mayor vivacidad (la batería hay que guardarla en algún sitio), el temor a quedarte seco durante un vuelo debería desaparecer totalmente, o como mínimo reducirse de forma significativa.

No podríamos terminar este apartado sin indicar que Surface Pro 2 es más cómoda de sostener en nuestras manos durante largos periodos de tiempo gracias a su nuevo procesador Haswell, y es que la diferencia de temperatura con respecto a Surface Pro es mucho más que apreciable.


Cámara de fotos y vídeo


Surface Pro 2 es sensiblemente más potente que su predecesora y posee una autonomía muy superior, pero las fotos siguen siendo igual de malas que siempre. Nefastas, incluso. Resulta llamativo que Microsoft no se haya esforzado en mejorar la capacidad de captura de la estrella del panorama táctil Windows 8, que sigue integrando muy a nuestro pesar dos sensores (delantero y trasero) con una resolución de 1,2 megapíxeles y capacidad de grabación a 720p. El enfoque es pobre, los colores son irreales y la imagen tiene más ruido que un concierto de Gwar en una sacristía. Nos quedamos patidifusos ante la negativa de Microsoft a integrar como mínimo un sensor trasero a la altura del resto del hardware.


Aparentemente, Microsoft se siente feliz con las lamentables capacidades de captura de Surface Pro 2. El motivo (o la excusa, dependiendo de lo que prefieras creer) es que nos encontramos ante un dispositivo de carácter profesional, a diferencia de Surface 2 (que sí ha experimentado interesantes mejoras en sus cámaras), de forma que basta con que la cámara pueda escanear un código QR o digitalizar rápidamente una referencia para consultarla más adelante.

Creemos sinceramente que hay factores mucho más importantes que la calidad fotográfica a la hora es escoger un tablet (no digamos ya un Ultrabook), pero no podemos decir que estemos de acuerdo con la decisión que ha tomado Microsoft. Surface Pro 2 se merece algo más.

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Accesorios


Si las Touch Cover y Type Cover te dejaron anonadado, te costará creer el trabajo realizado por Microsoft en sus fundas-teclado.

Comenzando por el primero de estos periféricos, el teclado táctil de Microsoft es ahora todavía más delgado que antes, habiendo reducido su perfil de 3,25 mm de grosor a solo 2,75 mm. A pesar de ello, los ingenieros de Redmond se las han ingeniado para introducir iluminación LED en todas sus teclas y mejorar su construcción para que sea todavía más resistente. La activación de la iluminación LED no se realiza no por contacto, sino utilizando un sensor de proximidad integrado, y dado que el teclado es ahora más rígido, resulta mucho más cómodo de utilizar sobre el regazo o en superficies irregulares. Algo que no nos ha convencido del nuevo Touch Cover es que las teclas ya no están almohadilladas. La versión anterior, todavía a la venta y totalmente compatible con Surface Pro 2, tenía un pequeño acolchado para suplir la ausencia de unas teclas reales, pero el trabajo de adelgazamiento realizado en la Touch Cover se ha llevado esta característica por delante. Esto significa que tecleas sobre una superficie prácticamente lisa, lo que dificulta la escritura instintiva. Adicionalmente, Microsoft ha incluido gestos multitáctiles en la Touch Cover, aunque por más que lo hemos intentado nos ha sido imposible hacernos con ellos (de entrada, parece que hay que hacer bastante presión; tal vez más de la que debería ser necesaria). Su precio será de 120 euros.


El teclado Type Cover también ha sido mejorado. Aunque nuestra experiencia con él ha sido mucho más corta (básicamente nos hemos limitado a toquetearlo durante su presentación), podemos decirte que Microsoft no se ha limitado a añadir iluminación LED bajo sus teclas y reducir su grosor en todo un milímetro. Además, esta funda-teclado especialmente pensada para los usuarios que necesitan introducir grandes cantidades de texto ha sido actualizada con un nuevo mecanismo bajo sus teclas, más silencioso y con una mayor resistencia a nuestras pulsaciones, que ahora parecen ejecutarse sobre un montón de diminutos muelles. Según Microsoft, el nuevo teclado Type es más silencioso, más robusto y más cómodo. Estará a la venta desde 130 euros.



Estos, sin embargo, no serán los únicos periféricos oficiales para Surface. Más adelante Microsoft piensa ofrecer un teclado con batería incluida gracias al cual la Surface Pro 2 debería aumentar su autonomía por encima de las 10 horas. Será un poquito más grueso y carecerá de iluminación LED, pero podría convertirse en todo un éxito entre los usuarios que tienen un pie perpetuamente puesto en la puerta de embarque. También habrá una base de conexión para utilizar tu Surface Pro 2 como si fuera un ordenador de sobremesa, e incluso se comercializará un adaptador inalámbrico que incluirá su propia batería, de forma que podrás dejar conectado tu Surface al televisor mientras lo controlas a distancia; la opción ideal para las patatas de sofá. Lamentablemente por ahora no tenemos precio para estos dispositivos.

Cabe señalar que Microsoft cree que el puerto de conexión de Surface es lo suficientemente flexible como para dar pie a todo un nuevo ecosistema de accesorios que poco o nada podrían tener con los teclados que hemos podido ver. Un ejemplo sería el controlador para DJs y productores musicales Music Cover, que por ahora solo existe como prueba de concepto y no llegará a salir a la venta, sino que será repartido entre un reducido número de músicos para que lo prueben y compartan sus experiencias con Microsoft.

Conclusión


Cuando pudimos probar la primera generación de Surface Pro, nos quedamos algo decepcionados por su combinación de potencia y calidad, pero también por sus incómodas dimensiones y una autonomía que todavía era muy mejorable. Surface Pro 2 mejora de forma muy significativa los que ya eran sus puntos positivos, añade un nuevo punto de apoyo plegable más cómodo y consigue poner solución a la cuestión energética. Solo su notable grosor y un peso demasiado elevado como para permitir un uso prolongado sin apoyo le impiden alcanzar la perfección técnica, pero no es menos cierto que no hay ningún otro tablet con Windows 8 capaz de equipararse con Surface Pro 2 en el resto de los apartados. Si tuviéramos que buscar una queja con un carácter más general, diríamos que la tienda de aplicaciones de Windows aún podría ser más extenso (aún no hay un buen reproductor multimedia gratuito capaz de trabajar con archivos MKV sin problemas, por ejemplo), pero no podemos ignorar su compatibilidad con todo el software de escritorio de Windows.


¿Es Surface Pro 2 el tablet con Windows 8 que estabas esperando? Mucho nos tememos que la respuesta a esa pregunta depende casi totalmente del dinero que estés dispuesto a desembolsar. El Surface Pro 2 más básico, con 4 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento interno, arranca en unos nada asequibles 879 euros, y las cosas se acercan al desmadre cuando comprobamos que el modelo de 512 GB se aproxima peligrosamente a los 1.800 euros. Son palabras mayores. Posiblemente Microsoft encontraría muchos más clientes para su tablet Intel de utilizar un procesador más modesto, tal vez un Core i3 Haswell o incluso uno de esos Atom Bay Trail que prometen consumos de ARM con compatibilidad x86, pero mucho nos tememos que la presencia de Surface 2 ha hecho necesario diferenciarlo con unas especificaciones más "profesionales".

Si lo único que quieres es disfrutar de tus aplicaciones de Windows en formato táctil o simplemente valoras la portabilidad por encima de una calidad de construcción soberbia o un brillante digitalizador Wacom, ahora mismo hay alternativas tan interesantes como los Dell Venue, menos elegantes y sofisticados, pero mucho más económicos. Si por el contrario el dinero no es un problema, no vas a encontrar un equipo táctil mejor hecho ni más completo que el Surface Pro 2.
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