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Las cinco tendencias que dominaron el CES 2014 (y por qué estamos hasta la coronilla de casi todas)

Alberto Ballestin
January 12, 2014
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Ya está todo el pescado vendido. Un año más decimos adiós a la cobertura del CES con la cabeza embotada y las falanges afligidas, desbordados por un torrente de novedades que puede acabar con la cordura del más curtido reportero. Llevamos en esto más de ocho años y nuestros cuerpos aún no se han podido adoptar al frenético ritmo de Las Vegas, pero sí que nos hemos vuelto mucho más hábiles a la hora de detectar cuándo un fabricante nos quiere vender la moto. Y vaya si se han esforzado este año.

Echemos un vistazo a las principales tendencias de este CES 2014, y por qué nos han dejado entre hastiados y apáticos.


Televisores 4K



Lo que nos venden: El futuro de la televisión HD. Nunca antes has visto una calidad superior.

La realidad: Como volvamos a escuchar la expresión 4K durante los próximos dos días vamos a sufrir una crisis nerviosa. Porque es posible que los 3.840 x 2.160 sean el futuro, pero un futuro introducido con calzador. Estamos acostumbrados a que los avances tecnológicos aplicados a la imagen vayan por delante de la difusión de contenidos adaptados para sacarles el máximo partido, pero el cinismo exhibido con el 4K en el CES es apabullante. ¿Alguien nos quiere aclarar cómo vamos a consumir nuestras series y películas?

El estándar Blu-ray se queda claramente corto y las plataformas digitales especializadas en 4K requieren descargas colosales (fácilmente más de 40 GB en el caso de las películas ofrecidas por Sony), capaces de monopolizar una conexión de banda ancha durante un buen número de horas, si no días. ¿Y de verdad quieres que hablemos de las emisiones de TV? ¿Los 720p aún no están generalizados y ya estamos hablando del 4K? En un artículo publicado en AdAge, ejecutivos de las cadenas de TV presentes en el CES se muestran "aburridos" y "desesperados" ante una evolución impuesta por los fabricantes y que no tiene en cuenta las dificultades técnicas ni los costes de adaptar los contenidos al nuevo formato. Peor aún: ni siquiera todos los juegos de las consolas de nueva generación funcionan en Full HD.

Es cierto, los 4K se ven de muerte, pero tenemos la impresión de estar observando el remake del fiasco de las películas 3D, otra "innovación" impulsada desde arriba (en este caso por unas productoras interesadas en vender entradas de cine más caras) que al final se ha quedado en lo que se ha quedado. En estos momentos el precio de los televisores 4K es el menor de sus problemas. Con un periodo estimado de dos años para que el formato comience a ganar impulso real y los primeros modelos 8K asomando ya en el CES... ¿alguien más empieza a oler a chamusquina?


Televisores de pantalla curvada



Lo que nos venden: La inmersión más absoluta. Es como tener una sala IMAX en tu propia casa.

La realidad: Bienvenidos una vez más al imparable carrusel de las innovaciones "porque yo lo valgo", aquellas motivadas no por la necesidad de ofrecer los mejores productos, sino de separarse de la competencia (o acercarse a ella) al coste que sea. Y es que con los las denostadas firmas chinas fabricando televisores 4K de baratillo como si fueran fideos, las grandes compañías han de hacer todo lo posible para llamar la atención sobre sus productos. Buena suerte. Hasta TCL y Haier han saltado al ruedo con sus televisores de pantalla curvada.

Por supuesto, en Engadget no estamos ciegos. Una pantalla cóncava de gran formato puede contribuir a mejorar de forma muy significativa la sensación de inmersión, como bien demuestran las salas de cine, y si además lo hacen iluminando nuestra cara con una cantidad obscena de píxeles (por más que estemos aburridos del forzadísimo bombo que se le ha dado al 4K en este CES)... ¿quién puede decir que no? No corras tanto. La curvatura de estos televisores ha sido diseñada en realidad para llamar la atención y poco más. No son pocas las personas que se han lanzado a calcular la distancia de visión óptima para estos televisores basándose en el radio de la curvatura, solo para descubrir que necesitarías sentarte tan lejos de la tele que te da igual que sea 4K o Full HD. Para hacer las cosas más confusas si cabe, Samsung asegura que la distancia óptima para disfrutar de su nuevo modelo curvado de 65 pulgadas es de menos de dos metros. Aunque esto sea cierto... ¿quién diablos ve una tele tan grande desde tan cerca?

Así las cosas, y tan espectaculares como pueden ser en persona, los televisores curvados parecen más un reclamo promocional que una propuesta sincera para seducir a los amantes del cine. Y mejor si además eres soltero y antisocial, porque los beneficios de tener una pantalla curva desaparecen totalmente si has de ver la tele en posición descentrada (algo que podría evitarse con los modelos flexibles). Pero lo más vergonzoso de todo es que queremos una. En el fondo, la culpa es nuestra.

Wearables




Lo que nos venden: Como tener un entrenador personal, pero sin gastarte una fortuna todos los meses.

La realidad: 2014 acaba de comenzar y ya hemos alcanzado el punto de saturación. El número de pulseras, brazaletes, relojes y hasta calcetines "inteligentes" presentados en el CES supera lo sobrecogedor, y eso sin tener en cuenta el pequeño pero incipiente mercado de las gafas de realidad aumentada, que si todavía no ha estallado es debido a su elevado precio. Pero... ¿exactamente qué es lo que nos ofrecen todos estos dispositivos? Pues en casi todos los casos poco más o menos lo mismo: un medidor de calorías consumidas, un podómetro, algún tipo de sistema para registrar tus ciclos de sueño y/o descanso (con éxito bastante variable) y tal vez un GPS. El resto ya depende de los materiales empleados, si tienen o no función de reloj, la duración de la batería y la calidad del software o los servicios incluidos, que pueden ser realmente dispares.

Lo cierto es que en términos generales y a pesar de nuestro hartazgo, tampoco podemos encontrar grandes pegas a la invasión de dispositivos portátiles. Después de todo cumplen una función que demandan los consumidores (con mayor o menor acierto; mal empezamos si necesitas una pulsera parlanchina saber que te vas a poner como un tonel si desayunas todos los días dos huevos fritos con chorizo) y aunque para muchos son totalmente innecesarios, al menos constituyen un mercado en sí mismo; nadie te va a obligar a comprarte un FitBit cuando tu Casio con correa de goma se despida de este mundo cruel. Con esto dicho, estamos seguros de que una gran parte de las pulseras electrónicas que se vendan durante los próximos meses van a limitarse a acumular polvo tan pronto como se pase la novedad. Algo parecido sucederá con todos esos fabricantes que están sacando dispositivos inteligentes a carretillas sin aportar ni el más mínimo punto de diferenciación, hasta el punto de que empiezan a parecer clónicos. Visto uno, vistos todos. ¿Cuántos productos de este tipo puede aguantar el mercado?

Por supuesto, también pensábamos lo mismo de los tablets de 100 euros y los lectores de libros electrónicos sin paternidad reconocida, y no por ello dejamos de ver usuarios aparentemente satisfechos. Lo aceptamos. Tan solo pedimos un poco más de creatividad. Pebble ha hecho correctamente los deberes este CES al presentar un reloj inteligente que no desentonaría en absoluto con un conjunto de traje y corbata y Cogito ha tenido la buena idea de crear un simple reloj "con algo más". Todavía son más interesantes si cabe la propuesta de Netatmo, que se aleja totalmente de la competencia con una pulsera medidora de rayos ultravioleta para evitar quemaduras, y el brazalete de control gestual desarrollado por MYO, posiblemente una de las sorpresas más intrigantes de la feria. Todos ellos demuestran que se pueden hacer las cosas mejor.

El internet de las cosas es (por fin) más que marketing



Lo que nos venden: Podrás controlar tu hogar y todos tus dispositivos estés donde estés. Y no querrás dar marcha atrás.

La realidad: Es totalmente cierto, posiblemente porque estos productos surgen de la necesidad (o como mínimo el deseo) de simplificar nuestro día a día. Y no tenemos nada que objetar. Sin duda serán multitud las empresas que buscarán inundar el mercado con productos totalmente innecesarios, pero desde las bombillas WeMo de Belkin a la mirilla electrónica SkyBell (alias iDoorCam; cambió su nombre antes de debutar en el CES), no faltan los productos dispuestos a hacer nuestra vida más fácil. Tenemos desde propuestas tan convencionales y al mismo tiempo prácticas como los interruptores inalámbricos o la aplicación desarrollada por BMW para controlar las funciones de sus vehículos eléctricos desde el Galaxy Gear, a otras tan extrañas como ollas lentas con monitorización vía app o el increíble mono para bebés inteligente de Intel (totalmente involucrada con su plataforma Edison), que casi empieza a rozar la hipocondría.

La explosión de las tecnologías aplicadas a la domótica y el internet de las cosas es posiblemente lo mejor de este CES 2014... a pesar de que casi nadie esté hablando de ello con tanta tele.

Fabricantes presentes en cuerpo, pero no en espíritu



Lo que nos venden: El CES es la mayor feria de la electrónica de consumo del mundo, el epicentro anual de las tecnologías que cambiarán la industria.

La realidad: El CES ha entrado en una peligrosa espiral que amenaza con llevarlo a la irrelevancia de cara al usuario final. A pesar de que el número de expositores ha crecido desde los 2.283 de 2010 a los 3.290 de 2013 (y se espera que este año también sea fuerte), la importancia de la feria como exposición de productos de consumo pura y dura va en descenso. Lo estamos viendo edición a edición.

Los servicios empiezan a ser casi tan importantes como el propio hardware, los eventos monotemáticos como el Mobile World Congress han erosionado su valor, y con unos fabricantes nada dispuestos a seguir presentando sus productos estrella del año en un innavegable mare magnum de novedades (90 solo durante el primer día), el CES amenaza con convertirse en una sombra de lo que fue. ¿Dónde están las tecnologías genuinamente rompedoras (aunque luego se quedaran en nada) que iban a marcar un antes y un después? ¿Los dispositivos que definían la identidad de cada compañía? ¿Los anuncios que ponían a toda la industria patas arriba? Presta atención a los productos presentados estos días por las mayores empresas del mundo y posiblemente te encontrarás con que los dispositivos más emocionantes del CES han sido anunciados por pequeñas startups, en algunos casos financiadas a través de plataformas como Kickstarter.

La CEA va a tener que trabajar duramente para mantener la reputación del CES durante los próximos años, aunque nosotros ya estemos planeando la cobertura de la próxima edición. Y lo bien que lo saben. Danzad, danzad malditos.


















































In this article: CES2014, feature
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