LG G Flex, análisis: la curva es bella, pero... ¿suficiente?

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Drita|03.22.14

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March 22, 2014 10:15 PM
LG G Flex, análisis: la curva es bella, pero... ¿suficiente?
LG G Flex analisis foto
Hace unos años ver una pantalla curvada nos parecía casi de ciencia ficción. Hoy en día, basta con desenfundar la VISA para meterla en el salón de tu casa... o en tu bolsillo. Es la magia del trepidante mundo de la tecnología, un círculo en el que no hace mucho vimos nacer al Samsung Galaxy Round y en el que ahora se abre paso el LG G Flex, protagonista de nuestro análisis. Son muchas las preguntas que probablemente te ronden la cabeza: ¿cómo se ve la pantalla de este LG?, ¿es realmente útil su curvatura?, ¿resulta cómodo en la mano?

Tranquilo, para resolverte estas y otras muchas cuestiones, hemos pasado un tiempo probando el terminal y ya contamos con nuestras propias conclusiones. ¿Te interesan? Pues seguimos tras el salto. No te lo pierdas.


Repaso en vídeo


Música: 'Calm the f*** down' (Broke for Free)


Diseño



Este terminal cuenta con características bastante particulares a nivel físico, de forma que nos centraremos primeramente en su aspecto, para después, en apartados posteriores, dedicarnos con más detenimiento a sus particularidades. Aclarado esto es hora de describir al G Flex de LG.

Este equipo cuenta con un tamaño bastante considerable, nada menos que 6 pulgadas que, a nivel métrico, se traducen en 160,5 mm de alto por 81,6 mm de ancho. A su favor sin embargo juega su peso, 177 gramos, que, sin ser el más liviano del mercado, no resulta molesto en la mano. Hay otro factor más que entra en juego: su (relativo) delgado grosor, que oscila entre los 7,9 y los 8,9 mm, según el punto a medir. En cuanto a su pronunciada curvatura a la hora del agarre, lo cierto es que no sentimos que el dibujo que se crea en su espalda colabore de forma especialmente activa en el agarre del terminal, siendo un aspecto casi neutro en este sentido -a veces una determinada postura con la mano puede resultar más confortable pero resulta un poco arbitrario. A fin de cuentas el principal agarre del smartphone lo hacemos en los laterales del mismo, de forma que suele ser más determinante el hecho de que cuente con unos bordes redondeados (que los tiene, de hecho) y con una anchura adecuada, que la propia curvatura de su espalda. Tal vez si esta fuera en horizontal (como el Galaxy Round) en lugar de vertical, podría ser algo más determinante, pero no es el caso.

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Ya que hablamos de su espalda, quedémonos en ella para seguir descubriendo sus elementos. LG se ha empeñado en darle un mayor protagonismo a las partes traseras de sus smartphones y, al igual que ocurría con el G2 -que abrió camino en la tendencia-, este G Flex también incorpora los botones físicos de control (volumen y encendido/bloqueo) en esta zona. El tacto, eso sí, ha cambiado ahora, y es que mientras que en el primogénito la superficie de los botones de control es totalmente plana, aquí cuentan con una pequeñísima elevación en el centro, que ayuda a distinguir mejor si cabe dónde estamos tocando.

También la tecla de encendido/bloqueo ha cambiado ligeramente, presentándose ahora algo más grande y formando una protuberancia un poco más pronunciada también. Deja además atrás el acabado plateado (aunque sigue siendo resbaladiza al tacto, para diferenciarte de los botones "mate" de volumen) para tornarse de color grisáceo y albergar en su interior un LED, encargado de iluminarse (en diferentes colores y con diferentes patrones) cuando lo toquemos o cuando tengamos alguna notificación.

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La curvatura del equipo salta a la vista nada más verla y es sin duda un elemento atractivo visualmente. La usencia además de botones frontales nos deja un equipo limpio y de cierto aire minimalista que sin duda gusta mucho estéticamente a pesar de que su carcasa no apueste por el metal.

Carcasa autorreparable



El G Flex tiene dos puntos clave: uno es su pantalla curvada (de la que hablaremos en el siguiente apartado); el otro su carcasa autorreparable, elemento que ahora nos ocupa. Según LG, la curvatura de su espalda provoca que esta sea más susceptible a posibles arañazos, de forma que la protección que añaden en este Flex se hace especialmente útil.

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La carcasa incluye una delgada (aunque ligeramente perceptible) capa elástica, capaz de volver a su estado natural tras pequeños arañones –es capaz de soportar fuerzas de hasta 500 gramos-, de manera que es capaz de autorrepararse ante pequeñas lesiones. Evidentemente no se trata de una solución milagrosa: mientras que efectivamente los pequeños arañazos quedan disimulados a los pocos segundos de producirse, resultando de lo más curioso (el proceso con altas temperaturas parece ir más rápido, así que siempre puedes ayudar frotando con los dedos), los más profundos sí que terminan quedándose como si se tratara de una carcasa cualquiera –lo hemos comprobado por nosotros mismos. En entonces cuando entra en juego el propio entramado que presenta el diseño de la espalda, con dibujos de tenues líneas en diagonal que ayudan a esconder mejor visualmente desperfectos de este tipo.


Pantalla



La pantalla del G Flex no deja indiferente a nadie, y no solo por su marcada curvatura, aunque no cabe duda de que se trata de la cualidad más destacable a la vista, encontrándonos con un generoso panel de 6 pulgadas cuyo centro se encuentra ligeramente hundido. Es posible que te preguntes si la pantalla es simplemente curvada o resulta además flexible, una cuestión para la que, por suerte, tenemos respuesta. Nuestro compañero Brad Molen, de Engadget en inglés, tuvo la oportunidad de tener en sus manos una de estas pantallas destinadas a su ensamblaje dentro del G Flex, y efectivamente pudo comprobar que el panel es totalmente flexible en ambas direcciones, siendo capaz de tolerar un radio de hasta 400 mm.

En cuanto a las ventajas visuales que puede presentar su forma, la verdad es que no hemos notado ninguna. Sí es cierto, por otro lado, que puede resultar cómoda a la hora de realizar por ejemplo el gesto de scroll con el dedo –la propia curvatura facilita el movimiento-, pero no resulta tampoco una cualidad determinante para la mejora de la experiencia.

lg g flex pantalla analisis

Pero hay más que comentar acerca de este panel. Sin duda uno de los aspectos más llamativos, si miras su ficha técnica, es que su resolución resulta más corta de lo habitual. Y es que esta pantalla POLED (Plastic OLED) llega solo a los 720p –hay que mirarlo además desde la perspectiva de su tamaño, lo que nos arroja una densidad de 245 ppp)-, quedándose por debajo de otros muchos alta gama que ya incluyen el Full HD en sus frontales –sin ir más lejos, el Galaxy Round de Samsung ofrece los 1.920 x 1.080 píxeles. Hay que decir de todas formas, que la calidad de imagen no se muestra especialmente mermada por esta situación y, aunque sabemos que el detalle podría ser superior, no consideramos que sea una cuestión determinante para el disfrute del G Flex –o mejor dicho, para que te inclines o no por su compra.

Otra cosa sin embargo es el efecto 'ghosting o 'screen burn' que a veces presenta. Sí, has leído bien. En determinadas situaciones en las que se pasa de imágenes oscuras a otras más claras, hemos observado cómo la imagen se queda ligeramente quemada en la pantalla. El efecto desaparece a los pocos segundos –puedes verlo en el video-repaso del terminal que tienes más arriba- y realmente no supone un obstáculo para el uso diario del equipo, pero no deja de ser bastante llamativo que este panel curvado sufra de este mal.

No es el único detalle a comentar de su característica pantalla. Las imágenes además tienes cierto halo granuloso bastante fino, perceptible especialmente cuando se trabaja con imágenes claras. De nuevo es un detalle que no impide la visualización correcta o intercede en la experiencia de usuario, pero igualmente resulta llamativa también la presencia de este efecto.

LG g flex analisis pantalla exterior

En cuanto a su respuesta en exteriores, podría ser algo superior. De todas formas, es cierto que a muchos teléfonos les cuesta hacer frente al reluciente sol, pero también son muchos los equipos que cada vez tienen un mejor comportamiento en exteriores (el G2, sin ir más lejos), de forma que esperábamos quizá un mejor desempeño en este aspecto.


Características técnicas



Nunca viene mal tener por delante toda la ficha de especificaciones técnicas de un equipo y eso es precisamente lo que vamos a hacer con este G Flex: repasar contigo sus principales cualidades antes de seguir analizándolo. Echa un ojo y revisa todo lo que tiene que ofrecernos.

LG G Flex
Sistema operativo Android Jelly Bean (4.2.2) + interfaz LG
Pantalla 6 pulgadas
Tecnología POLED
Resolución panel 1.280 x 720 (245 ppp)
Procesador Qualcomm Snapdragon 800 a 2,26 GHz
GPU Adreno 330
RAM 2 GB
Almacenamiento Interno: 16 ó 32 GB / Externo: No
Tarjeta SIM microSIM
Redes GSM, HSDPA y LTE
NFC
Cámara trasera Sensor 13 megapíxeles con OIS y flash
Grabación de vídeo 1080p
Cámara delantera 2,1 MP
Sensores A-GPS, GLONASS, acelerómetro, brújula, proximidad, giroscopio
Batería 3.500 mAh
Prestaciones especiales Pantalla curvada y flexible
Botón físico trasero
Carcasa autorreparable
Medidas 160,5 x 81,6 x 7,9/8,7 mm
Peso 177 gramos
Precio 799 euros



Sistema operativo



Es hora de que nos fijemos en el software de este equipo. El G Flex cuenta con la interfaz ya conocida de la casa, un entorno que no te resultará en absoluto extraño si tienes experiencia con otros smartphones de la familia. Bajo él corre Android, en su versión 4.2.2, de forma que ya puedes olvidarte de KitKat, al menos hasta que LG decida tomarse las cosas con menos calma.

Como hemos dicho, la interfaz no esconde grandes secretos para los que ya tengan experiencia en el campo LG, especialmente con el G2. El teléfono vuelve a apostar por el mismo diseño y funcionalidades, de forma que vas a volver a tener acceso por ejemplo desde la barra de notificaciones a Quick Memo (para tomar notas directamente en la pantalla), QSlide (para abrir una ventana secundaria flotante de la que podrás además controlar la transparencia) o QuickRemote, entre otros muchos accesos directos. Igualmente volvemos a toparnos con la función KnockON, de manera que podrás sacar al teléfono del reposo con solo dos toques en la pantalla o volverlo al citado estado con un gesto similar.


Sí que hay pequeños aderezos para aprovechar la gran pantalla de este equipo, como por ejemplo el modo Multi Windows. Pulsando durante unos segundos el botón 'Atrás' del terminal podrás tener acceso a un pequeño menú con las aplicaciones nativas que están disponibles para correr a pantalla partida. Este tipo de funciones cobran siempre mayor sentido cuando nos encontramos con pantallas tan generosas como la del G Flex, de forma que al igual que ocurría con el Galaxy Note 3, aquí también se le consigue sacar provecho a esta interesante posibilidad.


No es la única pequeña novedad que trae este equipo, no obstante. El terminal también permite acceder a tres categorías básicas multimedia (Foto, Vídeo y YouTube) desde la pantalla de bloqueo –que por cierto ahora se puede "mover", según el fondo que tengas elegido, con el balanceo del teléfono-, con solo poner el teléfono en apaisado y deslizar nuestros dedos de dentro hacia fuera (como si corrieras una cortinilla). Gracias a ello podrás arrancar en un momento cualquiera de estas tres opciones y acceder a tus fotos, vídeos que tengas guardados o a tu cuenta de YouTube.


Rendimiento y autonomía



Después de hablar del hardware y software del equipo, toca contestar a la pregunta clave: ¿cómo se llevan entre sí? El G Flex responde realmente bien a nuestras peticiones y la navegación por él realmente cómoda y fluida. Tanto a la hora de abrir y cerrar aplicaciones, como de ver vídeo, jugar... el terminal ejecuta todas sus tareas sin atragantarse, demostrando tener potencia suficiente y que la simbiosis con el SO es buena. Solo hemos notado un ligero retardo a la hora de desbloquear el terminal a través del método KnockON, tomándose alrededor de un segundo más en aparecer la pantalla de lo que lo hace el G2. Un segundo te podrá parecer una menudencia, pero cobra otra dimensión cuando se trata de estar esperando a que la pantalla "responda" al gesto de tu dedo.

Nos gusta pasar siempre a nuestros equipos analizados por la habitual ronda de benchmarks y con este LG no íbamos a hacer una excepción. Para ponerte mejor en situación hemos tomado además los datos recogidos con estas mismas pruebas en el G2 y el Note 3, así puedes compararlos y sacar tus conclusiones.


LG
G Flex
LG
G2
Samsung
Galaxy Note 3
Quadrant 20.020 20.070 21.360
Vellamo 2.990 2.615 2.648
SunSpider 1.0 (ms)* 997,1 956,1 602,7
CF-Bench 31.019 30.513 25.277
GLBenchmark* 22 20 26
*SunSpider: las puntuaciones más bajas son mejores // *GLBenchmark: mod. Egypt 2.7 HD Offscreen (fps)


Igual que hablamos de cómo responde el equipo en términos de fluidez y manejo, también hay señalar qué tal rinde su batería. Ya con el G2 nos topamos con un equipo realmente competitivo en este aspecto y con el G Flex la dirección no ha cambiado. Este LG es capaz así de aguantar alrededor de un día y medio de uso medio-alto sin necesitar un enchufe cerca, lo que indudablemente es de agradecer hoy en día. Posiblemente es de hecho una de las cualidades más valiosas de este nuevo smartphone del fabricante. ¿Un truco? Desactiva QSlide si no lo sueles usar. Verás cómo estiras la autonomía de tu LG un poquito más.


Cámara



Posiblemente la cámara sea uno de los elementos que más nos han sorprendido en el G Flex y no precisamente por su desempeño. Si echamos la vista atrás, el G2 llegaba al mercado con un sensor de 13 megapíxeles acompañado de un estabilizador óptico que mejoraba las tomas nocturnas. No llegaba a alcanzar a búhos como el Lumia 920 o el Lumia 1020 con excelentes recortes al 100%, pero en líneas generales se portaba bastante bien gracias a su estabilizador de imagen integrado. Lamentablemente esto ha cambiado en el G Flex, ya que aunque monta el mismo captor de 13 megapíxeles con una apertura f/2.4, LG ha preferido prescindir del estabilizador, dejando la nitidez y el enfoque en manos del usuario.

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Seguimos teniendo buenas imágenes durante el día, claro está, con un balance de blancos bastante correcto y colores vivos sin abusar de saturación, sin embargo, durante la noche el procesado aplicado en la imagen parchea tanto los detalles que en ocasiones creemos estar ante una imagen con algún efecto creativo tipo cómic. Esto es algo que ya pudimos ver en el G2, y que una vez más se vuelve a repetir en su hermano de curvas. A nivel de interfaz seguimos teniendo a nuestra disposición infinidad de modos de ajustes preestablecidos además del modo automático, sin encontrar ninguna novedad que destacar.

Las funciones de vídeo vuelven a ofrecer sensaciones similares respecto al G2, con resoluciones 1080/60p, modos similares y una calidad de grabación buena en líneas generales. La curvatura del equipo no llega a afectar a la grabación, ni para bien, ni para mal, así que tampoco podemos apreciar cambios en ese aspecto.



Conclusión



No podemos negar lo evidente: el G Flex es un buen smartphone, bonito, potente y con una pantalla curva que es toda una atracción para cualquiera al que le apasione la tecnología (y para muchos a los que no también). Ya hemos visto que su rendimiento en líneas generales es satisfactorio, con una gran respuesta y, sobre todo, una fantástica autonomía. Su carcasa además es capaz de evitar en cierta medida que terminemos mellando su diseño antes de tiempo por culpa de no llevar funda protectora -igualmente la flexibilidad de su cuerpo ayudará a evitar algún que otro disgusto- y su interfaz, sin ser precisamente la más pulida del mercado, termina adaptándose bien a las necesidades de mucho.

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Lamentablemente hay sombras entre tanto piropo: la curvatura ha resultado no ser tan eficaz en términos de calidad de imagen y una baja resolución de panel tampoco ayuda a conseguir una buena nota en esta sección. De igual forma, la falta de estabilización óptica se acusa bastante en la cámara y su caprichosa anatomía es cómoda en la cara pero tampoco resulta una cualidad determinante a la hora de usar equipo -por muy humano que nos lo quieran vender-, en especial cuando este equipo se coloca en el mercado por 799 euros. Quizás si la curva fuera más barata, otro gallo cantaría.


[Carlos Martínez colaboró en la realización de este análisis]
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