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Freemium: Galaxy Gear desata la confusa guerra de los smartwatch

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En Freemium, José Mendiola opina sobre la situación actual del mundo de la tecnología

Que lo de los relojes inteligentes no iba a ser una moda pasajera parecía algo evidente y ya ha comenzado el 'bombardeo', si quieres verlo de esa manera, de equipos que quieren hacerse fuertes en este mercado. De hecho, los fabricantes se han lanzado en una alocada carrera por presentar (o anunciar) sus nuevos productos en un mercado que todavía no existe. Hay que tener en cuenta que, si bien es cierto, todos llevamos un reloj en la muñeca, su uso está restringido básicamente a conocer la hora, la alarma y poco más. Pero ahora de repente la carrera de muchos parece consistir en quién será el primero o los primeros en contar con su smartwatch en el mercado, por aquello del que pega primero, pega dos veces.

Sin embargo, en un mundo, el de la tecnología, donde las marcas se adelantan en muchas ocasiones a lo que quiere el usuario, y de hecho, crean necesidades que desconocía que tenía, se hace necesaria una labor didáctica previa. Dicho de otra manera: hay que explicar llanamente al usuario para qué sirve un reloj inteligente, qué se puede hacer con él, y por qué debe codiciar uno por encima de todas las cosas. Sólo así logrará que saque su cartera del bolsillo. Samsung tiene prisa por demostrar al mundo que es un fabricante puntero en lo que toca a tecnología, y yo diría que es el más avanzado en lo técnico, pero parece haber olvidado adelantarse a la inevitable pregunta del cliente: "¿Y para qué quiero yo eso?".

Esta lección básica del marketing la tuvo bien aprendida Google con un producto mucho más arriesgado: Google Glass. Si lo recuerdas, el gigante de Brin y Page lo primero que hizo fue editar una serie de vídeos en los que se observaba, desde un punto de vista subjetivo, a un grupo de usuarios convencionales sacando chispas del revolucionario producto en actividades cotidianas. El objetivo de aquellos vídeos era claro: se estaba presentando un producto innovador, al que el usuario no estaba acostumbrado, y era necesaria una labor didáctica: "sirve para esto, para esto otro y te va a encantar tener uno". Ese era el mensaje, y en algo tan diferente como unas futuristas gafas se hacía totalmente necesario ilustrar al usuario para crearle una necesidad, que hasta entonces, no tenía. Visto esos vídeos, uno ya podía imaginarse cómo sería su día a día con un equipo tan rompedor y así decidir si pasar por caja en un futuro o no.

Cuando se presenta un nuevo producto, hemos dejado claro que es necesario que el posible comprador entienda qué es lo que se le ofrece, pero también no se puede negar que un nicho de mercado, muchísimo menos numeroso, lógicamente, le interesará por lo nuevo del asunto: cacharrear con algo nuevo, hackearlo o desarrollar apps para una nueva plataforma es algo excesivamente tentador para muchos, y argumento suficiente para pasar por caja. Pero para esto segundo es necesario que el producto esté terminado, y por descontado, disponible en el mercado. Así, nos encontramos de repente con dos sillas cojas en sendos mercados prometedores: Google Glass tiene un concepto bien presentado (que luego habrá que ver si hay respuesta favorable por parte del mercado), pero cuenta por contra con un producto inacabado, y lo que es peor, todavía no disponible.
Y ahora llega Samsung reproduciendo en parte esta extraña situación: cuenta con un producto final (sin entrar en consideraciones de sus prestaciones), pero que no se ha explicado llanamente al comprador. Es fácil pensar que para qué hay que explicar el funcionamiento de un reloj inteligente, y seguro que funcionalmente es muy sencillo de utilizar, pero... ¿qué necesidades nos cubre? ¿qué beneficios aporta en mi vida disponer de este gadget en la muñeca? Y en medio de este desfile de modelos, resulta que Qualcomm nos ha dado un buen susto presentando un reloj inteligente, el Toq, con unos elementos bastante más interesantes que el cacareado Gear, y que abre técnicamente nuevas posibilidades a este tipo de productos, como la pantalla Mirasol o la carga inalámbrica.

Y queda por ver si esta semana, el gran maestro en crearnos necesidades y presentarlas como perentoria, alumbrará al mundo el rumoreado iWatch. Aquí todo es nuevo, producto, mercado y usuario, que no sabe todavía lo que está comprando.

En Freemium se expresa la opinión personal del autor. Engadget no se responsabiliza ni supervisa los puntos de vista vertidos en estos artículos

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