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Samsung Galaxy Gear, análisis

Drita, @drita
10.31.13
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Este es el año en el que ha estallado por fin el mercado de los relojes inteligentes, y sin duda uno de los más destacados ha sido el Galaxy Gear de Samsung. Muchos meses costó poder ponerle cara a este smartwatch, pero por fin en la pasada IFA pudimos al fin conocer todos los detalles de su aspecto y ficha técnica. ¿Te animas ahora a un repaso mucho más a fondo? ¿Quieres saber cuáles son sus posibilidades, qué limitaciones tiene y sopesar si está hecho para ti? Estás entonces en el sitio indicado.

Pasa tras el salto y comencemos con el análisis el Samsung Galaxy Gear.

Gallery: Samsung Galaxy Gear: Análisis | 17 Photos



Repaso en vídeo


[Música: Broke for free - My luck]



Diseño y hardware




Ya sabemos que todo es muy relativo a la hora de hablar de gustos, y más aún si hablamos de algo tan personal como un reloj. Es un riesgo con el que se enfrentan estos dispositivos, dado que no solo se trata de un gadget personal: además es uno que hay que llevar puesto. En ese sentido al menos podemos decir que Samsung puede quedarse tranquila. La firma ha logrado crear un dispositivo de buen acabado y una gran calidad en su anatomía -de hecho, diríamos que las fotos no terminan de hacerle justicia. A esta impresión ayuda su superficie de acero, una pantalla de marco delgado –custodiada por cuatro tornillos vistos que levantan tanta admiración como odio- y una hebilla también de tipo metálico que ayuda a darle aún mejor cuerpo, sin que ello, además, influya en su peso, el cual resulta bastante manejable (hablamos de 73,8 gramos).


Falla en esta buena ecuación la correa elegida, una goma rallada que no resulta desagradable al tacto pero llega a darnos sensación de reloj antiguo o algo retro –algo que pensándolo mejor puede terminar gustando a los más nostálgicos de la moda. Es en esta correa donde se integra de forma bastante conseguida la cámara de equipo, un sensor de retroiluminado con 1,9 MP y autofoco. Seas zurdo o diestro, la colocación del reloj provoca que la cámara siempre quede en el lateral exterior, de forma que si te preocupa que sea fácil rozar la lente o golpearla (al apoyar los brazos sobre una superficie), te adelantamos ya que eso es bastante difícil que ocurra.

En cuanto al cuerpo donde se concentra el foco de atención del reloj –léase pantalla-, no resulta especialmente grueso. En un lado hay hueco para un discreto botón encargado de encender/bloquear la pantalla y un poco más abajo se emplaza uno de los micrófonos del aparato (el otro se inserta en la hebilla de forma muy discreta, como puedes en esta imagen). En la parte inferior se encuentran las inscripciones de certificación, el logo de Samsung grabado, cuatro tornillos plateados también vistos (y destacados ya que el interior es completamente negro mate) y los puntos de contacto para unir a la carcasa del reloj.

Porque sí, este smartwatch cuenta con una especie de abrigo rígido, que viene a ser la solución que en Samsung se han sacado de la manga para evitar meter un puerto microUSB en el propio cuerpo del reloj. De esta forma, cuando quieras conectar el Gear al PC o cargarlo, tendrás que echar mano de este accesorio que, por cierto, presenta una cara frontal con un acabado que imita la piel sintética presente en la espalda del Galaxy Note 3; un guiño de los coreanos para dar entender la buena pareja que hacen estos dos cacharros.


Pasando a la pantalla en sí misma, nos encontramos ante un panel táctil de 1,63" con tecnología Super AMOLED –que para eso es un Samsung- y una resolución de 320 x 320 píxeles. El procesador que le da vida cuenta con una velocidad de reloj de 800 MHz, que combina con 512 MB de RAM; dispone de conectividad Bluetooth 4.0, acelerómetro (una de las aplicaciones del equipo es un podómetro, aunque igualmente el fabricante ha sabido sacarle partido con el reconocimiento de ciertos movimientos) y una memoria interna de 4 GB. Hablaremos de cómo se entienden todos estos elementos en el apartado de Rendimiento, descuida, así que solo quédate con la cantinela y pasemos primero a conocer mejor cómo es el entorno de uso del smartwatch de Samsung.

Gestión desde el teléfono



El Galaxy Gear no es un equipo autónomo; necesita de un smartphone para funcionar y sentirlo completo en su totalidad. Es por eso que no es de extrañar que el primer paso nada más encenderlo sea el tener que sincronizarlo con tu teléfono –algo que hasta hace unos días solo era posible con el Note 3. Para ello es imperativo hacer uso de la mencionada carcasa, a través de la cual podrás enlazar el reloj al teléfono mediante NFC. En cuestión de un momento ambos equipos quedan conectados y podrás tener acceso desde el teléfono a las opciones de configuración del smartwatch.

Las opciones del Gear Manager son bastante variadas. Contamos en primer lugar con acceso a información referente al propio reloj (donde por cierto -tontuna del día- podrás ponerle nombre propio si quieres) para después poder visualizar las aplicaciones y ajustes del equipo: Relojes (donde podrás personalizar la vista de esta modalidad en la pantalla del Gear), Mis aplicaciones (para poder configurar, añadir, cambiar de orden o selecciones ciertos parámetros de las apps usadas), Samsung Apps (la tienda de aplicaciones), Buscar mi Gear (hace que emita una alarma sonora para encontrarlo), Ajustes (donde se gestionan los aspectos relacionados con las notificaciones recibidas, el bloqueo del smartwatch, etc.) y Ayuda (un breve tutorial con imágenes que te ayuda a saber utilizar los aspectos más básicos del reloj).


Lo cierto es que el grado de control del teléfono es bastante grande desde este interesante panel. A través de sus diferentes opciones uno puede configurar prácticamente todos los aspectos del Gear ahorrándote el tener que hacerlo en su pequeña pantalla -que oye, se verá muy bien y responderá genial pero sigue siendo de solo 1,63". Nos gusta especialmente la forma en la que se realiza el acceso a las aplicaciones, pudiendo manejar aquellas que queremos tener accesibles en el reloj, eliminar las que nos sobren e incluso perfilar algunas de ellas. Por ponerte un par de ejemplos, en la agenda de contactos podremos decidir cuáles queremos ver en el Gear, pudiendo elegir entre todos o solo los favoritos; en cuanto a S Voice, igualmente te deja seleccionar las llamadas entrantes o la cámara como factores a controlar con la voz, solo si así lo deseas.

De igual manera en los Ajustes -que no tiene nada que ver con los Ajustes a los que luego accederemos en el propio reloj, encargados de aspectos más básicos como el nivel de brillo de la pantalla, el sonido o la activación de Bluetooth- tienes posibilidad de controlar muchos aspectos como las Notificaciones que queremos que nos aparezcan o la configuración de movimientos. Porque sí, este reloj también es capaz de detectar nuestro movimiento, siendo capaz por ejemplo de encenderse cuando levantamos y giramos el brazo hacia nosotros.

El reloj también incorpora otras funciones curiosas, como el bloqueo automático, el cual te permite desbloquear el teléfono con solo deslizar el dedo por la pantalla cuando el reloj está cerca (es decir en el rango de alcance Bluetooth) mientras que te obligará a introducir un patrón, si el Gear está lejos.

Gallery: Samsung Galaxy Gear, an&aacutelisis - Capturas Gear Manager | 25 Photos



Interfaz y aplicaciones




La interfaz del Galaxy Gear es limpia y muy minimalista. Para lograr este aspecto Samsung ha apostado por una apariencia monocromática, dando color al fondo (el predeterminado es negro pero puedes cambiarlo) y blanco a las letras e iconos de su menú. Para moverse por las diferentes opciones del reloj debes familiarizarte con sus gestos. Un deslizamiento hacia la izquierda o la derecha te irá mostrando (en bucle) los diferentes aplicaciones disponibles –que como te hemos explicado antes podrás personalizar- mientras que un deslizamiento de arriba había abajo volverá siempre hacia el paso anterior. También existe un acceso adicional con el mismo movimiento, cuando estamos en la pantalla principal (la que muestra la hora) con la que será posible arrancar la cámara del dispositivo –aunque esta también cuenta con su propio icono en el sencillo menú de aplicaciones. No podemos decir que sean movimientos intuitivos, pero son pocos así que no debería costarte mucho aprenderlos.

Poco más debes saber para arrancar o cerrar apps. El botón físico lateral queda relegado a la función de encender el reloj, bloquearlo o desbloquearlo y ofrecerte un panel adicional con cuatro opciones: Apagar, Reiniciar, Sonido y Modo exterior/interior, que se encarga de subir o bajar el contraste para que su visibilidad en exteriores o interiores sea mejor -y que por cierto, funciona bastante bien en la calle.

Gallery: Samsung Galaxy Gear, análisis - Capturas de pantalla | 47 Photos



No vamos a desgranarte punto a punto cada aplicación del reloj -esto no es una guía de producto- así que pasemos mejor a centrarnos en los aspectos o aplicaciones más destacables que nos ofrece su catálogo y así tener una idea global de la utilidad de este smartwatch.

· Notificaciones

Esta es sin duda una de las funcionalidades más destacables en un reloj inteligente así que merece su momento de atención por aquí. Gracias a las notificaciones, podemos ver con un vistazo de muñeca qué avisos tenemos en nuestras cuentas de redes sociales, saber si recibimos emails nuevos, visualizar citas del calendario inminentes, el aviso de una llamada perdida o una conversación que nos abran en Hangout. En total son trece las notificaciones de diferentes medios que puedes recibir en el reloj.

¿La única (gran) pega? Pues que la información en sí no puede verse en la pantalla a menos que uses una aplicación propia de Samsung. Ejemplo rápido: si recibes un email en Gmail, solo recibirás el aviso de que "tienes un email" mientras que con la nativa Correo podrás leer el cuerpo incluso del mensaje en la pantalla.

De esta forma, con la mayoría de apps, el Gear sólo se limitará a notificarte que tienes un aviso en determinada plataforma, obligándote a lanzar la aplicación (desde el reloj) en tu terminal. El teléfono además no te lleva directamente al mensaje en cuestión sino que te abre la aplicación general para que desde ahí seas tú quién busque dónde se ha generado la alarma. Hubiera sido deseable que, ya que no se puede previsualizar esa información en el reloj, al menos este nos abra directamente la sección a mirar (si se trata de Gmail, pues el correo electrónico recibido y si es una mención en Twitter, precisamente el mensaje que nos nombra). Aunque puestos a pedir, una previsualización en nuestra muñeca de todas las aplicaciones compatibles con el reloj y no solo de las desarrolladas por Samsung hubiera sido más deseable.

· Reconocimiento de voz: S Voice y notas


Como equipo medianamente independiente que por otro lado pretende ser, Samsung ha hecho bien en introducir aquí su soporte de control por voz S Voice. Lo cierto es que el reconocimiento de voz en este reloj funciona muy bien, y no hemos tenido problemas en ejecutar diferentes comandos en él (desde llamar a un contacto a programar una alarma para levantarnos). Evidentemente no ofrece la velocidad de respuesta que podemos encontrar en un Galaxy Note 3 o un Galaxy S 4, pero se defiende de manera bastante resolutiva.

Otra aplicación que también demuestra el buen reconocimiento de voz que caracteriza a este Gear es la de Notas de voz. Con un tiempo máximo de cinco minutos, esta app te permite registrar entradas de audio para convertir a texto (de manera bastante acertada, por cierto). Estas notas serán enviadas posteriormente al teléfono, pero, de igual forma, siempre las tendrás al alcance en el reloj para su escucha.

· Otras aplicaciones y tienda



El Galaxy Gear cuenta con otra buena colección de aplicaciones, todas bastante esperables, pero no por ello menos útiles. Tenemos una agenda de contactos, el Control multimedia (de la música que tengamos en nuestro teléfono, ojo, recuerda que este reloj no cuenta con memoria de almacenamiento para la reproducción propia), un podómetro (que se sincroniza con la app S Health de la casa), un cronómetro y una cuenta atrás -estas dos últimas también son aplicaciones separadas, que bien podrían haberse juntado bajo un mismo programa.


La Planificación se siente incompleta, ya que solo muestra los eventos que tenemos en el día presente, no pudiendo consultar los que ocurren en el futuro. Hubiera sido deseable tener acceso a un almanaque o agenda más completa. En cuanto a Buscar mi dispositivo, permite encontrar el móvil cuando no sabemos dónde lo hemos puesto -cuántas veces nos habrá pasado, ¿eh?- haciendo que emita una alarma sonora lo suficientemente alta como para que localices el teléfono sin problemas.

¿Te preguntas por la tienda de aplicaciones? Aquí te contamos un poco más. Galaxy Gear llega a los escaparates con una tímida oferta en Samsung Apps, no tanto por número (que tampoco es para tirar cohetes, aunque a fin de cuentas estamos hablando de un smartwatch) sino porque muchas de las aplicaciones disponibles son bastante repetitivas. Casi en su totalidad son además gratuitas, aunque cuidado porque algunas pueden tener truco. Es el caso por ejemplo de 'Runtastic for Samsung Galaxy Gear', a priori una app prometedora que puedes descargarte sin pagar nada. La sorpresa viene cuando arrancas la app y el reloj te pide que te descargues la versión Pro de la aplicación en tu teléfono para continuar. No solo te hace por tanto depender de nuevo de tu smartphone, sino es que encima te hace creer falsamente que disfrutarás de la app sin coste para luego exigirte la descarga de Runtastic Pro en el teléfono (4,99 euros en Google Play).

· Cámara y galería



Indudablemente la cámara necesita aquí una mención especial. Como ya hemos dicho, el Gear integra un sensor en una correa de manera muy discreta que permitirá la captura de imágenes y la grabación de vídeos a 720p. En cuanto a la calidad de fotos, resulta realmente buena teniendo en cuenta que estamos hablando de un smartwatch. Como podrás comprobar en nuestra galería, las imágenes de día tienes una definición aceptable -siempre miradas desde el punto de vista de ser la cámara de un reloj, repetimos- y por la noche, aunque introducen ruido, tampoco arrojan resultados malos sino todo lo contrario: las escenas están correctamente iluminadas.


Fotografiar con el reloj además es curiosamente cómodo. Dejando a un lado la pose al más puro estilo James Bond, la postura del brazo permite que la toma sea rápida, cómoda y efectiva (siembre y cuando no queramos planos extraños), sin embargo, el autoenfoque de la cámara produce en ocasiones tomas fuera de foco o un tanto borrosas. Si a esto sumamos el escaso tamaño de la pantalla, hace que en ocasiones no podamos ver con claridad el resultado de la imagen, por lo que podríamos volver a casa con alguna que otra imagen trepidada.

Gallery: Samsung Galaxy Gear: Cámara | 14 Photos



El modo macro es bueno, y las grabaciones a 720p son muy aceptables, con un sonido más que pasable si tenemos en cuenta el terminal desde donde estamos grabando. Las archivos tomados que quieras visualizar pueden siempre ser consultados en el propio reloj, a través de la Galería. En ella se pueden reproducir los vídeos y ver las fotos, facilitando incluso la posibilidad de hacer zoom en estas últimas (dos toques o con un pinzamiento de dedos). Samsung ha sabido dar con el equilibrio necesario para dotar a este reloj de una cámara que dará los resultados necesarios (que no deseados) en la mayoría de ocasiones, aunque quizás podríamos mejorar el sistema de transferencias, ya que el Bluetooth se nos antoja lento hasta la desesperación a la hora de pasar todas las capturas a nuestro teléfono.

Rendimiento, experiencia de uso y autonomía



Presentadas todas las prestaciones del reloj y habiendo hecho un repaso a su entorno, llega el momento de detenernos en ver cómo rinden en conjunto. El Galaxy Gear funciona con bastante fluidez y muestra una integración muy buena con su interfaz. Su procesador a 800 MHz se siente más que suficiente para lidiar sin problemas con las tareas a su cargo, y aunque los primeros días puede sentirse más lento (por la necesidad de familiarizarse con su uso y sus gestos), una vez pillado el truco, la interacción con el reloj es amigable y su respuesta bastante rápida. Disfruta de una pantalla que además de contar con una excelente visibilidad tiene una respuesta al tacto realmente buena.

Ayuda por supuesto también a esta impresión el hecho de que sus menús son sencillos y que buena parte de las funciones que podría realizar las relega al teléfono para su ejecución final -no es una contradicción, te equivoques: que no estemos de acuerdo con ello, no significa que no sepamos reconocer el peso que se quita de encima al no tener que ejecutar demandas más grandes. Hemos observado (a veces, otras resulta prácticamente instantáneo) un ligero retraso a la hora de llegar las notificaciones, pero en general es un aspecto con el que podemos estar contentos.


No podemos hablar del rendimiento de este equipo sin hablar de su funcionamiento durante las llamadas. El Galaxy Gear cuenta con un marcador que, a pesar de mostrar los números bastante pequeños, ofrece una pulsación cómoda. A través de él podremos introducir números telefónicos y realizar llamadas, que ofrecerán una buena claridad de voz a nuestro interlocutor al tiempo que disfrutamos también de un sonido bastante aceptable procedente de su altavoz. Lo más incómodo en todo caso será tener que llevarnos el reloj cerca de la boca para que la comunicación sea buena y la imposibilidad de poder contar con algo de privacidad debido al mencionado altavoz. Digamos que se convierte más en un elemento puntual que en una función a utilizar continuamente -que también hará mella en la batería del equipo, claro.

Recuerda por cierto que el reloj es un complemento Bluetooth del teléfono y por tanto en este caso actúa como un simple manos libres; a medida que te alejes del smartphone, irás perderás señal hasta que la cobertura desaparezca totalmente.

Seguro que te andas preguntando qué tal puede funcionar como reloj deportivo. Claramente Samsung lleva tiempo apostando por las soluciones encargadas de monitorizar nuestra actividad (la más evidente es el desarrollo de su propia app S Health) que por supuesto también encuentran cabida en este reloj. El Gear es de hecho resistente al sudor y como ya hemos mencionado permite la descarga de aplicaciones destinadas a deportistas como la ampliamente conocida Runtastic. Pese a ello, el tipo de diseño que luce este equipo no se siente como si estuviéramos ante un accesorio destinado a acompañarnos en una maratón, ese dispositivo todoterreno que se encargará de medir todos nuestros logros.

¿Y para el día a día? Pues el reloj se adapta bastante bien en la muñeca, gracias a la correa de goma, que cuenta además con suficientes orificios para un mejor ajuste a los diferentes grosores de brazos. Quizás en una mujer pueda resultar algo más grande -como es el caso de quién escribe estas líneas-, pero como verás en las fotos, el reloj no resulta demasiado voluminoso o llamativo cuando se lleva puesto (a lo sumo quizás un pelín grueso, pero igualmente es una percepción personal motivada por una muñeca más bien pequeña).

El tema de la batería... es harina de otro costal, siendo un aspecto susceptible de mejora, como siempre. De todas maneras, debemos reconocer que esperábamos una autonomía más limitada y solo bajo un uso muy intensivo del reloj (ejecución de aplicaciones, arranque frecuente de la cámara, recepción continua de notificaciones y un brillo alto de pantalla) te podrás encontrar vendido antes de que acabe la jornada. Lo habitual es que no andes todo el día tocando la pantallita del reloj o pavoneando frente a los amigos -bueno, vale, esto segundo sí ocurrirá los primeros días-, de manera que este smartwatch tendría que aguantarte bien todo el día e incluso en casos favorables amanecer a la mañana siguiente contigo sin haber necesitado de un enchufe.

El mayor problema en todo caso será que debes llevar siempre contigo no solo el cable sino también la carcasa, obligatoriamente necesaria para la recarga de batería; recuerda eso.

Conclusión



Es complicado hacer una valoración global del Galaxy Gear. Son muchos los aspectos en los que Samsung ha hecho un buen trabajo y al mismo tiempo también resultan unos cuantos en los que se siente que aún andan a pata coja. Aún con ello, no entendemos muy bien esa mala prensa generalizada que se le ha dado al smartwatch. Sí, es un producto caro (especialmente en estos tiempos que corren) y quizás demasiado dependiente del teléfono (su peor faceta), pero creemos que el fabricante ha hecho un trabajo excelente a nivel de construcción, además de plantear un dispositivo fresco, con una interfaz propia visualmente agradable y atractiva.

Como decimos el mayor problema que se puede encontrar este reloj es que se trata de un apéndice del smartwatch, hasta el ridículo punto de que para configurar Runtastic tienes que comprar la app en el smartphone también. Las opciones además para su emparejamiento son muy limitadas, estando obligado por fuerza a ser propietario de algunos de los pocos teléfonos de la firma que ofrecen compatibilidad. Estos impedimentos posiblemente no sean del conocimiento de todo el mundo, haciendo que muchos usuarios esperen un reloj "con vida propia", desde el que puedan realizar muchas más funciones y que se sincronice con cualquier teléfono -sería desde luego lo ideal.


Luego está el tema de la batería. Tanta tecnología en un reloj hace precisamente que este gadget tenga la autonomía de un teléfono, y no de un r-e-l-o-j, tal y como se podría esperar del concepto. Ya tenemos suficiente con tener que cargar diariamente nuestro smartphone de alta gama, para encima tener que buscar otro enchufe para el smartwatch.

Con todo esto no queremos desanimarte para su compra. Nuestra intención es presentarte sus limitaciones y hacerte consciente de qué puedes hacer con este reloj y qué otras cosas no estarán a tu alcance. Si estás cómodo con la idea de un complemento de pulsera que actúe como accesorio Bluetooth de tu smartphone, facilitándote el acceso a ciertas funciones (como las llamadas, la consulta de notificaciones existentes o el poder hacer fotos de forma rápida), el Galaxy Gear es una excelente opción, de acabado sólido, entorno bonito y con una pantalla que es una delicia.

Lo único en ese caso que tendrás que valorar es si quieres darte el capricho de gastarte 299 euros en un accesorio tan bien hecho como (por el momento) limitado.



Carlos Martínez colaboró en la realización de este análisis

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