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Xbox One: Análisis

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La tercera generación de la familia Xbox se nos presentó inicialmente con unas credenciales algo desiguales, emborronadas por los malentendidos con la política de DRM y el requisito de la conexión a internet. Desde Redmond ya se encargaron de explicar todos estos puntos, pero es innegable que esas semanas de confirmaciones y desmentidos casi continuos terminaron generando algo de confusión, y con la PS4 a las puertas, Microsoft tendrá que hacer un trabajo de primera para repetir el éxito de la Xbox 360. Bien, menos mal que aquí estamos para resolver tus dudas.

¿Quieres conocer con todo lujo de detalles qué esconde el último juguete de Microsoft? Pues no esperes más y acompáñanos en esta prueba que comienza tras el salto.

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Hardware y diseño


Xbox One: Análisis

Para gustos los colores... y los diseños de las consolas. La presentación llevada a cabo en el pasado E3 sirvió para que la consola de Microsoft fuera comparada con un simple DVR. Curiosamente, esa descripción iba a ser precisamente la que el propio fabricante quisiera utilizar para su plataforma de juegos, pero antes de entrar en detalles, pasemos a echar un vistazo al diseño de esta Xbox One. Tal y como puedes comprobar, el producto final no ofrece ningún alarde de diseño extremo. Podríamos decir que busca la sencillez, hasta tal punto que sus líneas rectas y la falta de elementos llamativos hacen pensar que verdaderamente quiere que prestes atención a lo que realidad importa: la televisión. La carcasa utiliza un único color, pero gracias sus distintos acabados, con terminaciones en brillo y mate, consigue ofrecer dos tonos diferentes con los que dar un toque distintivo al equipo. Al igual que en la Xbox 360 S, este modelo incluye botones que responden al tacto, con el botón de encendido escondido en el logo frontal y el de extracción del disco también camuflado en el diseño de la pletina frontal. La nota negativa llega con la colocación, ya que el hardware (posiblemente la unidad óptica) ha obligado que esta Xbox One requiera estar siempre en posición horizontal, por lo que no podremos colocarla en vertical como las versiones anteriores.

El minimalismo es tal, que los puertos USB frontales se han eliminado, trasladando uno de ellos a un lateral y otros dos a la parte trasera. Esta medida, aunque permite conseguir un frontal más limpio, seguro que no gustará a aquellos que prefieren hacer uso del "kit carga y juega" con el que poder recargar las baterías del gamepad, ya que dependiendo de la colocación de la consola, conectar el USB en el puerto lateral podría resultar incómodo en más de una ocasión. Todo lo demás está en la zona trasera, encontrando el conector de alimentación, una entrada y una salida HDMI, salida óptica, dos puertos USB, una salida de infrarrojos, Ethernet y ranura de seguridad Kensington.


Si pasamos al interior, la placa base da cobijo a un procesador desarrollado por AMD que cuenta con dos CPU Jaguar de cuatro núcleos con 2 MB de caché L2 para compartir. El conjunto da vida a un cerebro de ocho núcleos que corren a 1,75 GHz (algo más de lo que se dijo al principio), acompañados de una GPU de 12 núcleos con 768 shaders y 8 GB de memoria DDR3 a 2.133 MHz. La utilización de estas memorias (mucho más lentas que las incluidas en la PS4 de Sony) ha obligado a que el sistema incluya 32 MB de memoria eSRAM con un ancho de banda de 102 GB/s que permitirá disponer a la GPU de una caché inmediata con la que mejorar el rendimiento de la misma.

Siguiendo con la lista de componentes, también se esconde un disco duro de 2,5 pulgadas de 500 GB al que no tendremos acceso a menos que violemos la garantía del producto y una nueva unidad Blu-ray con la que Microsoft da el salto definitivamente al formato de alta definición. En el resto de especificaciones destacan la incorporación de WiFi dual a 2,4/5 GHz, puertos USB 3.0 y salida HDMI con soporte para 4K (el cable HDMI incluido en la caja también es compatible con resoluciones 4K).

Puesta en marcha y funcionamiento


En el primer encendido, la consola nos recibirá con un pequeño asistente con el que configurar aspectos básicos de la misma, entre ellos la conexión a internet, pieza clave para el buen funcionamiento del sistema. Evidentemente nos referimos a las opciones de actualización, ya que el sistema requiere descargar la llamada "actualización del día uno" con la que poder funcionar correctamente. Esta noticia, como no podía ser de otra forma, fue motivo de más de una crítica entre los usuarios, pero teniendo en cuenta la evolución de las consolas y la tecnología en general, es algo más que comprensible. Como veremos más adelante, Xbox One se apoya en internet para mejorar la experiencia del usuario, y sin dicha conexión, muchos juegos perderían sentido. ¿Quién no estrena un teléfono Android rescatando todos sus datos y configuración de la nube? ¿Qué es a día de hoy un ordenador sin acceso a la red de redes?

Una vez en el dashboard, sentimos un leve déjà vu que nos recuerda al PC de escritorio. El parecido con Windows 8 es más que evidente, y el uso de tiles y desplazamientos laterales harán que a muchos Xbox One le parezca una extensión de su ordenador. Tras iniciar nuestro perfil y personalizar algún que otro detalle del mismo, pasamos a probar el primero de los juegos, con una pequeña sorpresa: requiere descargar una generosa actualización, y posteriormente instalarlo en el disco duro. El tema de instalar tiene un pase si tenemos en cuenta la capacidad de los discos y la cantidad de datos que puede requerir un juego en un instante, sin embargo, la actualización nos ha parecido un tanto excesiva. En el caso de Zoo Tycoon, la descarga requerida alcanzaba los 3 GB; probamos a descargar el paquete través de una conexión WiFi con intensidad media, provocando una demora de 1 hora y media hasta que el juego comenzara a instalarse definitivamente. Con la red cableada los tiempos cambiaron drásticamente, así que este sería un punto muy a tener en cuenta por aquellos que dispongan de problemas de conexión inalámbrica en casa.

Kinect 2.0



Resulta bastante interesante ver cómo ha evolucionado el accesorio de Microsoft. En primer lugar, la barra sensora llega como periférico obligado en la compra, siendo imposible adquirir una Xbox One sin este dispositivo. Esto evidentemente hace pensar en un irremediable uso de las acciones por voz y gestos ante la pantalla, pero no es así. Podemos jugar, navegar por el menú y hacer uso de todas las funciones sin necesidad de mover un brazo o abrir la boca, aunque es cierto que el perfecto funcionamiento del equipo hace que determinadas funciones sean más fáciles de ejecutar con un comando por voz que haciendo clic sobre un elemento del menú.

Pero Kinect 2.0 no es el mismo Kinect que conocíamos. Ahora su focal abarca muchísimo más, y esto ha permitido que su utilización requiera como mínimo 1,4 metros de distancia entre tú y la barra sensora. Donde antes nos cortaba la cabeza, ahora nos verá la cara y los pies, siendo esta una mejora bastante reconocida por aquellos usuarios que no disponían de un salón o una habitación más grande de la cuenta. Pero sin duda lo que más nos ha llamado la atención... es precisamente que no requiere de la nuestra. Antes para activar el perfil teníamos que saludar a la cámara, sin embargo, ahora sólo tendremos que asomarnos para que Kinect nos reconozca y ponga en marcha nuestro perfil. Lo mejor sin duda es que reconoce a más de una persona, así que si estás acompañado y esa persona tiene perfil en la consola, Kinect iniciará también su sesión.

Pero los gestos no se han perdido sólo para el inicio de sesión, también han pasado a un segundo plano a la hora de controlar el sistema. Ahora los mensajes que vemos en pantalla son del tipo "Di Xbox". Ya no nos piden saludos ni movimientos de manos; Kinect quiere que hables. Tras el comando "Ir a inicio", el sistema resaltará todas las opciones disponibles mostrando el correspondiente comando de voz, y si existen más de un comando repetido (podríamos encontrarnos con dos elementos llamados TV), nos preguntará posteriormente por "Elemento 1" o "Elemento 2". El reconocimiento de voz es tremendamente eficaz siempre y cuando hayamos realizado la calibración correctamente. Es muy importante realizar el ajuste del micrófono de Kinect sin ningún tipo de ruido ni interferencia, ya que de lo contrario los comandos de voz no funcionarán correctamente y acabaremos desesperados (te hablamos desde la experiencia, créenos).

Y si Kinect quiere que le hables, también desea que no te levantes del sofá. Este es otro de los cambios que hemos notado desde la generación anterior. La prueba más clara es la postura de activación del menú Kinect en los juegos. Antes debíamos de colocar el brazo derecho completamente recto y separado del cuerpo (formando un ángulo con el cuerpo), sin embargo, ahora sólo tendremos que levantar la mano sobre la cabeza para hacer lo mismo. La conclusión es bastante clara: el último movimiento lo podremos hacer sentado sin problemas, sin repercutir en el correcto funcionamiento de Kinect.


Pese a ello, el control por movimiento sigue estando presente. Para activarlo, como ya te hemos contado, solo tendremos que colocar la mano sobre la cabeza, e inmediatamente veremos una manita en la pantalla. Podremos agarrar el menú para desplazarnos de lado a lado y empujarlo para activar una opción e incluso hacer gestos a dos manos. El gesto de empujar tiene un efecto parecido al de un imán, ya que busca el icono más cercano para su activación. Esto ayuda considerablemente, dado que no es fácil mantener el brazo estirado durante mucho tiempo y a la vez acertar con exactitud en el icono deseado. Los gestos funcionan, pero carecen de sentido si tenemos en cuenta el potencial del control por voz y el nuevo menú contextual preparado especialmente para ello.

El mando



Con un diseño muy similar que el de la versión de Xbox 360, el nuevo gamepad de Xbox One esconde pequeños detalles que lo hacen mejor mando. Era una tarea bastante difícil, ya que el controlador de Xbox 360 ofrecía una ergonomía bastante buena que consiguió encandilar a bastante jugadores, incluidos los propios de PS4. La filosofía de Microsoft con los sticks analógicos sigue presente: dar prioridad al stick analógico izquierdo dejando en un segundo plano a la cruceta de control. Ergonómicamente esta posición de los controles ayuda a adoptar una postura más cómoda y natural, llegando hasta tal punto que la clásica cruceta de control ha cambiado su papel por el de un controlador de cuatro posiciones desde el que poder activar cuatro accesos directos diferentes (exceptuando en los títulos más arcade, claro). Este elemento llega con un nuevo diseño con pulsadores más rígidos y firmes, olvidando las ocho posiciones que ofrecía el anterior modelo (aunque la última versión del mando ofrecía la posibilidad de cambiar de 8 a 4 posiciones con un giro en la cruceta).

En lo que a los sticks respecta, ahora son ligeramente más pequeños, pero no por ello menos manejables. El borde llega con un biselado en relieve gomoso que se encargará de agarrar tus pulgares sea cual sea el ángulo adoptado y la cantidad de sudor acumulada, mientras que su eje ahora es más preciso, resultando suave en todo su recorrido y bastante firme en su desplazamiento. Los botones de acción siguen manteniendo la misma distribución, aunque presentan una pequeña curvatura sobre el plano con la idea de buscar la orientación natural del pulgar.

Otro de los puntos más destacados en el nuevo gamepad de Xbox One son los gatillos. El mayor cambio afecta a la parte inferior de estas piezas, que presenta un diseño muchísimo más ergonómico que hace encajar perfectamente los dedos cuando estos buscan su pulsación. Además, Microsoft ha incluido un par de motores de vibración a estos botones con los que poder recibir más sensaciones hápticas, además de los clásicos vibradores que se encuentran en el cuerpo del mando. Así, por ejemplo, podremos notar el derrape del vehículo cuando aceleramos o la entrada del ABS cuando frenamos bruscamente en Forza 5. Este título de hecho es el más indicado para comprobar estos efectos, ya que han trabajado profundamente con las capacidades del nuevo sistema de vibración en el mando.

Pero la nota negativa aparece con los gatillos superiores, al menos bajo nuestro punto de vista. Posiblemente sea debido al vicio adquirido desde la anterior versión, pero el caso es que sentimos dificultades a la hora de pulsar los gatillos superiores de este nuevo mando. Básicamente se debe a que el eje del botón se encuentra justamente donde nuestro dedo alcanza (en el vídeo que tienes arriba podrás ver mejor esto que te contamos), teniendo que flexionar un poco más el índice para poder pulsar adecuadamente en la zona del "clic". Probablemente este hábito se corrija con el uso diario del controlador, pero es un detalle que notamos al instante la primera vez que tuvimos que pulsar dichos botones.

El resto de elementos son viejos conocidos, pero también han recibido su correspondiente lavado de cara. Los viejos "Back" y "Start" han pasado a llamarse "View" y "Menú" y básicamente realizan las mismas funciones que antes. En el caso de View, creemos que no se le da el uso adecuado, ya que en numerosas ocasiones (especialmente en el dashboard) se queda sin ningún tipo de uso disponible. Teniendo en cuenta el icono que lo describe, creemos que podría servir como acceso directo a la función Acoplar (que veremos más adelante), o a algún tipo de gestión de aplicaciones abiertas con la que poder ver qué está corriendo en esos momentos en la memoria de la consola. Seguro que Microsoft hará algo al respecto con una próxima actualización.

No nos olvidamos del botón Guía, ahora iluminado con un atractivo LED blanco y colocado en una posición desde la que no es posible pulsarlo por accidente. Este botón se mantiene casi a ras, por lo que resulta muy complicado presionarlo sin querer, pero sus funciones son las mismas que las de antes, así que los cambios sólo llegan a nivel estético y de colocación.

El sistema



Microsoft ha aplicado cambios en todos los apartados posibles, incluyendo el software del sistema. Como ya adelantábamos anteriormente, el dashboard presenta un gran parecido con Windows 8. Esto no es más que un paso más en la estrategia de unificación de los de Redmond con todos sus dispositivos, y francamente, están haciendo un trabajo espectacular. El resultado es una interfaz que sonará a todos, ya sean usuarios de Windows 8 o no, ya que también estará en concordancia con Windows RT o con Windows Phone 8. Pero como toda interfaz rompedora, su uso requiere de cierto aprendizaje, y en el caso de Xbox One nos ha resultado un tanto lento y espeso. Aunque las secciones están bien diferenciadas (Marcas, Inicio y Tienda) y para ejecutar un juego no necesitamos demasiados rodeos, lo cierto es que tenemos la sensación de que no tenemos el control absoluto de la consola. Sentimos que hay cosas que se nos escapan y que cuando llegamos a un apartado debería de existir una manera más rápida y directa para obtener el mismo resultado.

El apartado llamado Marcas recopilará todos los accesos directos que queramos. Es el denominado "Anclar a inicio" de Windows 8, algo que permitirá adoptar personalidad a la pantalla inicial, sea el perfil que sea, ya que cada usuario podrá configurar sus accesos directos a su gusto e incluso elegir un color de fondo de la interfaz. En Inicio encontraremos la pantalla principal con la aplicación en ejecución (cuadro más grande) y tres recuadros fijos e irremplazables que muestran: la función Acoplar, el apartado Mis Juegos y aplicaciones, y un tercero con la información del disco que tenemos introducido en la unidad Blu-ray.

Bajo el recuadro principal se reúnen la cuatro últimas aplicaciones usadas recientemente, mientras que a la izquierda cierra el apartado la ficha del usuario, con información de los amigos conectados, mensajes privados recibidos y los puntos G que dispone.

Este panel de Inicio es el que se llevará el protagonismo en todo momento, ya que desde ahí podremos gestionar la llamativa función Acoplar. Este modo de pantalla partida permitirá abrir aplicaciones ocupando una sección de la pantalla, todo ello sin pausar el juego o la aplicación que estemos corriendo en ese instante y con una rapidez pasmosa. El rendimiento es tan bueno que hemos podido reproducir un vídeo de YouTube desde el navegador mientras jugábamos a Ryse. Eso sí, curiosamente la opción de resolución a 720p del vídeo embebido no parecía activarse correctamente, y la imagen mostraba una compresión bastante abusiva respecto a la definición real de la grabación. El juego por su parte no sufría ningún tipo de bajada de frames ni nada parecido, por lo que podemos decir que la función acoplar funciona perfectamente sea cual sea la situación. Además, pasar de una ventana a otra será tan fácil como pulsar dos veces el botón Guía, por lo que el uso de Acoplar se antoja bastante interesante para la mayoría de usuarios.

Las funciones sociales llegan con fuerza en esta Xbox, y culpa de ello la tienen Game DVR, Upload y Upload Studio. La primera de ellas será la encargada de crear grabaciones de tus partidas. La consola guardará automáticamente tus últimos 5 minutos de juego sin decirle nada (pero ojo, solo de juego a pantalla completa; nada del menú de la consola o sus apps), de forma que siempre tendremos a nuestra disposición una copia de seguridad de lo que hicimos hace 300 segundos. Con esta caché de vídeo podremos realizar clips de los últimos 30 y 45 segundos o 1, 3 y 5 minutos de juego. Una vez almacenados pasarán a nuestra biblioteca de vídeos, pudiendo ser reproducidos desde la aplicación Upload. Su nombre es bastante confuso ya que desde ahí no podremos subir los documentos a la nube, solo reproducirlos. Lo curioso es que la biblioteca de vídeos es temporal, aunque podremos salvar definitivamente nuestros clips favoritos siempre y cuando lo hagamos manualmente -archivo por archivo. La razón de esto es que todos los clips se almacenan temporalmente en la nube, y a la hora de reproducirlos se hace a través de streaming -hasta que pasan a ser almacenados en el disco duro tras salvarlos.

Upload Studio es la herramienta con la que poder crear vídeos con voz en off, vídeos con efectos pantalla en pantalla, etc. La herramienta permite hacer recortes, aplicar efectos, etc., para luego subirlos a la red y que el resto de usuarios de Xbox Live puedan ver tus creaciones, pero siempre dentro del ecosistema de Microsoft. Podremos por ejemplo explicar cómo conseguir un logro determinado o mostrar un secreto oculto en un juego. Además, todas las creaciones permiten ser subidas también a tu cuenta de SkyDrive, por lo que el vídeo podrá ser luego reproducido desde un ordenador e incluso descargado. El archivo final, que llegará en formato 720p con una tasa aproximada de 3 mbps, se ve bastante bien, aunque comprime un poco la imagen y no servirá para demostrar el potencial que realmente ofrece la consola. Pero recordemos que la idea de esta función es compartir y compartir, así que es más que suficiente.

En el resto de aplicaciones más destacadas nos encontramos con Internet Explorer, que ofrece navegación con pestañas, historial de visitas, favoritos, etc. (aunque no es compatible con Flash), así como Skype (con recepción de llamadas entrantes a través de notificaciones) y SkyDrive. Todas estas aplicaciones se colocarán en la sección Mis juegos y aplicaciones y, aunque se ordenarán según su último uso, a grandes rasgos parece mostrar un caos que sólo Microsoft podría entender.

La última sección, Tienda, dará paso a las transacciones electrónicas (de pago y gratuitas), divididas en secciones de Juegos, Películas y TV, Música y Aplicaciones. En el caso de los juegos no hemos sabido encontrar un apartado donde descargar demos, teniendo que hacer uso de Bing para dar con ellos -con fructífero resultado, por cierto. Películas y TV y Música correrán bajo las órdenes de Microsoft y sus correspondientes servicios, mientras que la sección Aplicaciones es, por ahora, un apartado un tanto desolado que probablemente tenga la llave del éxito del futuro de esta consola.

"Xbox, ver TV"



Con tintes de Media Center y una apuesta más por la interacción a través de un renovado Kinect, Xbox One se presenta en el papel como un centro multimedia con el que dar a la televisión el protagonismo que se merece. Pero son muchos los contratiempos que sufre este planteamiento. Por un lado tenemos la disponibilidad global, ya que la consola parece mejor preparada para gestionar los contenidos de Estados Unidos que cualquier otro país. En España por ejemplo, predomina el uso de televisión digital terrestre, y esto supone el uso de decodificadores TDT integrados en la propia televisión. En nuestro caso hemos podido sufrir este pequeño problema, y nos hemos quedado con una función huérfana que por ahora carece de sentido en el sistema.

Con este planteamiento, la entrada HDMI se queda sin función a menos que nos interese conectar un dispositivo HDMI por dicho puerto, y dejar que la propia consola haga de puente (en nuestro caso conectamos una cámara de fotos con salida HDMI y pudimos ver la previsualización de la imagen en pantalla). El conector infrarrojo permitirá mandar señales del mando al dispositivo conectado (se necesita adquirir un cable con receptor IR), pero pensamos que se trata de una serie de complicaciones que no todos los usuarios querrán experimentar.

La verdadera función de la entrada HDMI es controlar los canales que lleguen a través de una plataforma, ya sea de cable o satélite, y disponer de una guía inteligente con la que poder realizar una programación y, sobretodo, cambiar de canal con un comando de voz a través de Kinect. ¿Es eso lo que buscan los usuarios? Probablemente no, no al menos hasta que Microsoft llegue a una serie de acuerdos con proveedores locales que expliquen mejor el sistema y ofrezcan mayores facilidades de cara al usuario.

Los juegos


Qué mejor que un videojuego para dar sentido a una videoconsola. Obviamente, los juegos no podían faltar en este análisis, y en nuestro caso hemos podido probar cuatro de los nuevos lanzamientos disponibles: Forza 5, Ryse: Hijo de Roma, Dead Rising 3 y Zoo Tycoon. El primero de ellos es posiblemente uno de los lanzamientos más fuertes para Xbox One, con gráficos a la altura de lo esperado, efectos de iluminación y reflejos sorprendentes y una reproducción a 60 imágenes por segundo constantes dignos de la nueva generación. El juego luce espectacular, y ha sabido encontrar un interesante atractivo en los nuevos gatillos con vibración. Además, se aprovecha de la nueva tecnología de procesado en la nube, con la que dispondremos de vehículos fantasmas que responderán inteligentemente según la inteligencia adquirida a través de tus contactos. Es decir, si en plena carrera te encuentras con un coche pilotado por uno de tus contacto, no significa que el vehículo lleva simplemente el nombre de tu amigo, sino que además conduce como él y tendrá los errores que suele cometer tu conocido.

Ryse por su parte llega como la opción de acción con tintes gore con gráficos de gran calidad, aunque en determinados momentos el transcurso del juego puede hacerse monótono. El punto más negativo es sin duda su duración, ya que nos ha bastado un par de partidas para llegar al 50% del juego con una dificultad media-alta. En el caso de Dead Rising 3, el juego sigue la saga nacida en Xbox 360 con su peculiar visión terrorífica de los zombis con ciertos toques de humor. Destaca el buen control de personajes en pantalla con tasa constante de imágenes por segundo, pudiendo encontrar a cientos de zombies corriendo hacia nuestro personaje, aunque a grandes rasgos no demuestra grandes alardes gráficos que justifiquen la nueva generación. Quizás el punto interesante llega con SmartGlass para Xbox One, ya que con la aplicación podremos ver el mapa en todo momento, y todo tipo de información relacionada con el juego.

Zoo Tycoon es la apuesta más infantil y menos gamer, con tintes de estrategia y simulación en la que tomar el control de tu propio zoológico, con gestión de animales, atracciones, investigación e incluso gestión económica del recinto. Kinect pone la parte divertida y atractiva en este juego, aunque en puntuales ocasiones.

Otro formato interesante que llega con Xbox One es el llamado Pay to Play. El primer ejemplo llega con Killer Instinct, disponible para su descarga de manera totalmente gratuita, pero ofreciendo únicamente un único personaje disponible, teniendo que pagar por modelos adicionales o por un pack que desbloquee el juego al completo. Podrás jugar de manera totalmente gratuita sin gastar ni un céntimo, aunque si quieres disfrutar del juego al completo tendrás que pagar obviamente por ello.

En líneas generales podríamos decir que los juegos lanzados cumplen lo esperado, pero de manera muy ajustada. Se nota cierta inmadurez en el desarrollo de los juegos, algo más que justificable si tenemos en cuenta que se tratan de los primeros títulos de la nueva generación. Lo que más sorprende sin duda es que no ha llegado ningún título con el que potenciar el uso de Kinect, ya que los anteriormente citados utilizan la barra sensora de manera ocasional y sin destacar demasiado. Existe la opción de descargar gratuitamente el juego Kinect Sports Rivals desde la tienda de aplicaciones, un juego que funciona íntegramente con Kinect, y que busca la interacción social con el resto de usuarios de Xbox Live con restos mensuales y puntuaciones globales. Lamentablemente, el juego no ha sido capaz de reconocernos, y ha sido imposible correr una carrera con Kinect. Con todo, creemos que no se trata de un título de peso con el que justificar el periférico, por lo que seguimos creyendo que faltan razones para el uso de la barra de los gestos.

Conclusión



El potencial de esta Xbox One es más que evidente, pero debemos de decir que todavía le faltan un par de apretones de tuercas para mostrar lo que es capaz. Y no nos referimos a los juegos, ya que era evidente que los desarrolladores necesitarán más de un proyecto para exprimir el máximo de una consola que acaba de salir, sino por el sistema en sí. La interfaz hace aguas en más de una ocasión, y lo que parece presentar un orden limpio y pulcro, acaba siendo un desorden por mucho que quieras evitarlo. La función acoplar es realmente funcional, y respeta una premisa tan importante como el rendimiento del juego o la aplicación principal, por lo que el usuario no tendrá miedo de activarla cuando lo desee. Al igual que el modo en espera de los juegos, rápido y sin hipos. Pasar de un juego al menú principal es rápido. Muy rápido. Podremos igualmente abrir más aplicaciones para luego volver a la partida en curso en un instante. Es increíble lo firme que es el sistema en ese aspecto.

Kinect llega con dudas de personalidad. Por un lado ha sabido respectar la importancia del gamepad y apoya la experiencia de juego con más comandos vocales que de movimientos, aunque esta decisión nos hace pensar si verdaderamente debemos de pagar por él dentro de los 499 euros que cuesta la consola por un simple micrófono en lugar de una cámara inteligente con sensores infrarrojos.

La apuesta de la televisión nos sigue pareciendo confusa, y el peso que en un primer momento parecía reflejar se ha quedado prácticamente en nada, oculto por otro tipo de funciones más interesantes como el historial de grabación de vídeo de las partidas y las opciones de edición y compartir con la red de Xbox Live. El ecosistema de Microsoft con Skype, SkyDrive e Internet Explorer tiene sentido en esta Xbox One, y llegan con aplicaciones correctas que cumplen con su función. Caso aparte son las aplicaciones compatibles con el sistema, que brillan por su ausencia en un catálogo de aplicaciones que recuerda a su homólogo en Windows Phone 8. Es incomprensible que falten opciones compatibles con Facebook y Twitter, quedándonos únicamente la opción del navegador para trabajar con ellas. El aspecto social ha cobrado mucho más sentido con la subida de vídeos, que permitirán comprar un juego directamente si hemos visto un clip en el que nos llamaba la atención, así como el resumen de eventos relacionados con tus amigos que informará de logros, vídeos subidos, etc.

¿Es Xbox One la consola ganadora en la nueva generación? Esa pregunta no puede tener respuesta tan pronto, y mucho menos sin probar antes la PS4 de Sony, sin embargo, tenemos la sensación de que Microsoft tiene la ventaja de disponer varios frentes abiertos con los que madurar su plataforma hacia infinidad de direcciones, así que la respuesta sería no. No por ahora.



Drita ha colaborado en la realización de este análisis.

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