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Samsung Galaxy NX, análisis

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El nacimiento de la Galaxy Camera original dejó ver las intenciones de Samsung respecto al mundo fotográfico. Unificar dos mundos tan distintos y apartados como el del sistema operativo Android y el de las cámaras digitales en lo que, al principio, parecía ser un segmento enfocado únicamente a modelos de "bolsillo", finalmente ha acabado por evolucionar en toda una cámara réflex con todo tipo de conexiones y capacidades inteligentes. Así se presenta la nueva Galaxy NX, un modelo aparentemente convencional que esconde nada más y nada menos que una pantalla de 4,8 pulgadas y Android 4.2.2 en sus entrañas. ¿Qué nos deparará esta complejísima cámara? Echémosle una ojeada.

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Hardware y diseño

De primeras podemos comprobar cómo la Galaxy NX ha perdido la timidez de sus predecesoras, ya que llega con un cuerpo de grandes dimensiones similar al de una réflex. Pero se queda en el intento, ya que incluso montando un sensor APS-C y un tamaño más que evidente, la ausencia de espejo se lo impide, y su conjunto de prestaciones hace que en términos de medidas y peso la cámara se exceda gravemente. En las manos, el cuerpo se siente muy pesado y la pantalla de 4,8 pulgadas es, para nuestro gusto, un punto de clara intención llamativa/diferenciadora que acaba pasando factura como veremos más adelante. Su batería interna ofrece una autonomía bastante sorprendente con sus nada menos que 4.360 mAh, pero es precisamente esta vida interminable la que ha obligado a que este componente pese más de lo esperado -de hecho, una vez que la retiras, llama bastante la atención por su tamaño y su peso.


Como decíamos, las aspiraciones réflex de esta cámara han permitido ofrecer un diseño similar al de las cámaras profesionales del mercado. Esto hace que disfrutemos de una generosa empuñadura de buen agarre y ergonomía, así como de un visor electrónico de 0,46 pulgadas (aunque de escasa resolución; sólo es SVGA) desde el que poder revisar la toma. Pero sin lugar a dudas el punto que más llama la atención es la falta de botones. Culpa de ello la tiene la pantalla de 4,8 pulgadas con resolución 720p y la interfaz propuesta por Samsung, una pareja que intenta hacer olvidar la clásica botonera trasera de las cámaras para usar en su lugar controles táctiles y un dial con pulsación con el que poder elegir y calibrar diferentes parámetros mostrados en la pantalla.

A grandes rasgos el cuerpo muestra una evolución desde la NX300, con la más que evidente intención de colocarse en el sector de las modelos más altas de la gama. A un lado podremos encontrar conexiones como el puerto mini HDMI, un micro-USB (desde el que poder cargar la cámara) y un puerto de auriculares. Bajo la tapa de la batería encontraremos la ranura para tarjetas micro-SIM, con la que poder acceder a redes LTE y HSPA+. Además, cuenta con Bluetooth y WiFi, y en lo que a sensor y prestaciones fotográficas se refiere, un captor de tamaño APS-C de 20,3 megapíxeles se encargará de capturar el entorno acompañado de un procesador de imagen DRIMe IV de cuatro núcleos a 1,6 GHz, mientras que un flash retráctil en la zona superior pondrá luz en los momentos más oscuros.

Software y uso

Tal y como ya hemos comentado, la Galaxy NX llega acompañada de una versión completa de Android 4.2.2 con la que poder hacer de todo. Gracias a la pantalla de 4,8 pulgadas y al procesador integrado, la cámara es capaz de navegar a través de la Play Store y descargar cualquier tipo de aplicación disponible, así como compartir las tomas a través de cualquier red social, incluso usando redes LTE. Pero esta virtud tan de smartphone ha obligado a que el tiempo de arranque de la máquina llegue a esperas realmente desesperantes, registrando una demora de hasta 30 segundos para que aparezca la interfaz de la cámara. Esto evidentemente es la primera demostración de que no se trata de un producto muy orientado a fotógrafos muy exigentes, ya que perderán numerosas instantáneas que requieran rapidez en el tiempo de arranque.

Los modos disponibles no distan demasiado al software ofrecido por Samsung en el resto de sus modelos, aunque en esta ocasión las opciones de configuración y los modos avanzados llegan más allá, evidentemente. Podremos hacer uso de modos manuales, dar prioridad a la apertura, a la velocidad, etc., estando todo ello gestionado a través de una interfaz que imita a un dial de modos -el cual, una vez más, deberemos seleccionar a través de toques sobre la pantalla.


Las opciones disponibles son infinitas. Samsung ha preparado una carpeta llamada "Estudio de cámara" en la que ha dejado algunas apps con las que experimentar directamente con las fotografías realizadas y diferentes redes sociales, pudiendo incluir más aplicaciones a la recopilación e incluso crear tu propia selección. Es un ejemplo más de las diferencias que ofrece esta Galaxy NX respecto a una cámara normal, ya que podremos crear una sección con herramientas de edición, y otra segunda carpeta con aplicaciones con las que compartir las imágenes ya retocadas. ¿Subir imágenes a un FTP? Es posible. ¿Enviar un correo con imágenes adjuntas? Sin problemas. ¿Crear una copia automática de las imágenes en Dropbox? Hecho.

Sin embargo, a la hora de trabajar seriamente con la función de cámara, hemos encontrado importantes problemas con el manejo de la misma. Debemos de decir que en nuestro caso estamos acostumbrados a usar una NEX-7 con los controles perfectamente configurados al gusto, sin embargo, es inevitable comentar que la falta de controles físicos en la Galaxy NX complican su control, y cambiar una simple sensibilidad ISO o bajar la exposición se convierten en un calvario debido a que tenemos que hacer clic y girar la rueda de control en numerosas ocasiones. Estos problemas aparecen siempre y cuando no despeguemos el ojo del visor electrónico, ya que si utilizamos la cámara como una compacta al uso, siempre podremos emplear los diales de control presentes en la pantalla.

Calidad de imagen

Llegados a este punto, hemos de examinar la calidad de imagen ofrecida por los 20,3 megapíxeles del sensor de nuestro protagonista, teniendo que apuntar además que el resultado sorprende positivamente. Las imágenes obtenidas muestran un gran manejo de blancos, buen contraste y, por encima de todo, una definición de imagen que no esperábamos con el objetivo que incluye el kit (el clásico 18-55 estabilizado).


Tal y como podrás ver en las imágenes que tienes a continuación, los resultados son bastante buenos, mostrando un excelente rango dinámico y otra serie de cualidades que dejan claro que el perfil de esta cámara va más allá que de una simple combinación de fotos con androides. Además, en las escenas nocturnas el ruido presente es bastante suave, ya que no presenta artefactos, mientras el granulado es bastante uniforme en sensibilidades de 1600 ISO, únicamente visible en recortes al 100%. En el caso de la sensibilidad extrema a 25.600 ISO, los resultados reflejan una fuerte pérdida de definición en recortes al 100%, sin embargo, a tamaño completo las tomas se salvan, mostrando resultados vistosos y aceptables.

Te dejamos a continuación algunas imágenes de ejemplo y una galería más completa un poco más abajo.


Gallery: Samgun Galaxy NX: Imágenes de muestra | 22 Photos


Conclusión

Tras unos primeros pasos en forma de modelos compactos, Samsung llega a un sector más "profesional" con esta propuesta de mayor volumen y potencial. Por tanto, los usuarios más adecuados para hacer uso de este modelo deberían ser aquellos con experiencia en el sector, cuyas intenciones no sean otras que la de abarcar nuevas funciones apoyadas en la conexión a internet y en la creación de contenidos desde el propio equipo. Con esta presentación, la Galaxy NX sería la cámara perfecta para este tipo de usuarios, sin embargo, hay momentos en los que la función de cámara parece quedarse en un segundo plano, como por ejemplo a la hora de arrancar el dispositivo o cuando hay que echar mano de los controles disponibles.


Teniendo en cuenta estos contratiempos, podríamos pensar que el dispositivo está en realidad pensado para un usuario más común, que busque dar el salto al sistema de objetivos intercambiables sin perder la cercanía con el ecosistema de terminales móviles de hoy en día, pero tampoco es el caso. La razón no es otra que su precio, ya que los 1.499 euros suponen un duro golpe para cualquier tipo de bolsillo, mucho más para el usuario medio que tampoco suele invertir grandes cantidades en este segmento.

En resumidas cuentas, estamos ante una cámara que ofrece un potencial excelente, tanto a nivel fotográfico (resultados, no usabilidad) como a nivel multimedia. La gran autonomía de la batería ha permitido que su enorme pantalla de 4,8 pulgadas y todas las opciones de conectividad no afecten a la vida del terminal, sin embargo, la introducción de todas estas especificaciones se han visto reflejadas irremediablemente en el precio final del producto, un hándicap que posiblemente acabe determinando el éxito final del producto. Y es que los 1.499 euros acaban destrozando una idea que en principio parecía cuajar, pero que a la hora de la verdad, no refleja la esencia de una híbrida dentro de la gama de consumo. Quienes anden pensando en hacerse con un equipo así, no estarán dispuestos a desembolsar una cantidad como esta, mientras que los que sí pretendan realizar una inversión similar (generalmente usuarios más avanzados), probablemente cuenten también con exigencias superiores que no le harán girar la cabeza hacia esta Galaxy NX.

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