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Freemium: 2014, el año del mega iPhone

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En Freemium, José Mendiola opina sobre la situación actual del mundo de la tecnología Pues al final va a resultar que tenían razón, que ahora no es un problema sujetar el móvil con dos manos y que de hecho, hay un mercado para los usuarios que piden pantallas más grandes. Perdón por la ironía pero hay que ir preparándose para el discurso: parece que habrá iPhone en formato phablet o tabletónofo. Como sabes, hasta la fecha Apple se ha resistido como un gato panza arriba a la posibilidad de ampliar el tamaño de la pantalla de su smartphone, y con un argumento de peso, que todos hemos dado como bueno desde su perspectiva: el móvil debe poder manejarse con una mano para poder ser realmente funcional en todo tipo de situaciones. Como usuario del iPhone que soy, siempre he tenido el corazón dividido ante este debate de carácter fundamentalmente estratégico en términos de mercado. Es cierto que sacar el móvil del bolsillo y mandar un WhatsApp empleando sólo una mano es muy conveniente, pero caray, disfrutar de una pantalla más generosa a costa de utilizar dos manos también.

Conociendo cómo las gasta la firma capitaneada por Tim Cook, suponemos que el tema habrá dado para horas de interminables reuniones en los que se sopesarían pros y contras, pero el CEO de la firma es ante todo un gestor muy regido por el peso de los números. Steve Jobs hubiera eliminado con un golpe de mano el debate en defensa de una postura en un sentido o en otro, pero el espigado directivo de Alabama maneja el timón con un ojo pendiente a la cuenta de resultados y otro al mercado de valores. Y tocaba mover ficha. Pero volviendo al 'pelotazo' de esta semana: parece que finalmente habrá un iPhone con una pantalla de mayores dimensiones, y la afirmación cobra más peso que el de un rumor al uso al saber que llega del Wall Street Journal, una fuente, que como sabes, no suele errar en sus vaticinios en lo que toca a Apple.

Retomando la ironía con la que comenzábamos el artículo, a buen seguro que Apple le da la vuelta a la tortilla de los argumentos para presentar que el nuevo formato es simplemente lo mejor que el usuario puede esperar en este momento. No habrá explicaciones sobre por qué lo que antes era un atentado a la funcionalidad ahora se ha convertido en un diseño que aprovecha al máximo las posibilidades del terminal. Y en esto parece que la mayoría del mercado está de acuerdo. ¿Hablar por teléfono? Eso se está convirtiendo en algo del pasado y ahora el grueso de los usuarios centra su uso en los datos o la parte multimedia del dispositivo. Con este caldo de cultivo, la apps se han hecho fuertes y la voz ha quedado relegada a un segundo plano, dejando de tener cierto sentido la relevancia de un formato más o menos compacto y siendo más útil disfrutar más superficie de pantalla para todo lo que hemos comentado. Habrá, por supuesto, quien siga defendiendo la conveniencia de un móvil compacto entre los dedos, pero las cifras del mercado, esas que tanto preocupan al nuevo estilo de Cook, apuntan en otra dirección.

Si lo recuerdas, a comienzos de 2013 fue el propio CEO de la firma quien descartó la posibilidad de fabricar un iPhone de mayores dimensiones argumentando que podrían enfrentarse a problemas de calidad en la pantalla. ¿Qué habría sucedido desde entonces para que la firma se embarcara en este nuevo formato de smartphone un año más tarde? Bien, uno puede pensar que por fin han solucionado esos inconvenientes, o tal vez hilar más fino y buscar otros motivos que tampoco nos chirrían. El WSJ sugiere que la feroz competencia de terminales sobredimensionados como los de Samsung, HTC y demás, estarían haciendo pupa en un segmento de mercado en el que Apple no quiere perder posiciones. Este medio argumenta, con mucho sentido, que los phablets son especialmente importantes en mercados que ahora mismo son clave para la firma californiana, como el chino. Y a falta de uno, el fabricante atacaría este segmento con dos versiones: una más comedida de 4,5 pulgadas, y otra más arriesgada que alcanzaría las 5 pulgadas de pantalla. Casi te podemos avanzar el argumento que explicará de forma diáfana Cook, con frases como: "el mercado ha evolucionado y está lo suficientemente maduro para este equipo", "hemos visto lo que ha hecho la competencia y hemos esperado para mejorarlo"...
¿Qué implicaciones tendrá este paso en el mercado? No puede decirse que a Apple le vaya precisamente mal en lo que toca a telefonía móvil, y de hecho la firma está a punto de anunciar sus resultados de ventas, y en lo que toca al iPhone, todo parece indicar que van a ser espectaculares. Y por dos motivos: la entrada por la puerta grande en China, y la fuerte demanda que estaría experimentando especialmente el iPhone 5S. Así las cosas, un tabletófono con el logotipo de la manzana en el lomo provocaría de forma instantánea lo siguiente: Apple taponaría de alguna manera la fuga de usuarios que prefieren cambiar de plataforma para disfrutar de un phablet, aumentando al tiempo el volumen de ventas de smartphones (habrá canibalización, pero parece más lógico pensar que el saldo de migraciones entre plataformas en los usuarios de phablets será favorable a Apple), y por último recuperando buena parte del 'hype' relativo a la innovación que había sido robado por los rivales.

Se trata de una maniobra que sin duda le saldrá bien al creador de los Mac, que se ha acostumbrado a apostar siempre a caballo ganador. Suma a este nuevo formato alguna innovación más en lo que toca al hardware -no, la pantalla curvada tendrá que esperar, según parece-, el follón que se armará entre los rivales, y ya tienes el anticipo del pelotazo que podemos esperar en ventas. ¿Han ido a rebufo de los rivales? Ya conoces la respuesta, pero... ¿realmente importa?

[Más información: New York Times, Mashable]

En Freemium se comparte la opinión personal del autor. Engadget no se responsabiliza ni supervisa los puntos de vista vertidos en estos artículos

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