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Freemium:¿Por qué Apple no evoluciona realmente iOS?

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En Freemium, José Mendiola opina sobre la situación actual del mundo de la tecnología Si alguien sostuviera en las manos el iPhone original que vio la luz en 2007 junto con el último modelo que saldrá en 2014, la escena sería impresionante: ¡es la misma interfaz! ¿Cómo es posible que en un mercado tan reñido y donde contar con el último grito marca realmente la diferencia una plataforma se mantenga invariable a lo largo de los años y sin sufrir un claro desgaste en el mercado? Pues Apple mantiene esta postura sin perder el pulso y lo peor del asunto es que no parece que haya visos de cambiar a corto plazo. Mucho nos tememos que los iPhone del futuro seguirán manteniendo la misma interfaz gráfica que los modelos precedentes para desesperación de los que quieran cambios o al menos novedades.

Esta misma semana hemos vivido dos acontecimientos destacables en torno a la plataforma: la llegada de iOS 7.1, la primera gran actualización desde la salida de la versión 7 del sistema operativo, pero sobre todo, la filtración de iOS 8, que sí, es exactamente igual en lo estético. Unos lo tildan de aburrido, otros ignoran la parte estética y se centran en las entrañas... pero ¿por qué no evoluciona realmente iOS?


Hay muchos motivos que explican la lógica de la firma de California: en su mercado, la plataforma sigue creciendo de una manera constante, si bien es cierto que no captura el grueso del crecimiento del mercado de la telefonía móvil, que sigue cayendo en manos de Android. Pero es eso otra guerra, puesto que Apple siempre ha defendido que su mercado era más reducido pero más rentable. Tenemos por un lado un indudable respaldo del mercado hacia el combinado hardware-software y salvo que la situación se tornara catastrófica súbitamente, no parece necesario tomar medidas al respecto con un golpe de timón. ¿Cuáles son realmente las bazas a las que se agarra la firma de Cook para seguir la misma línea en la plataforma? Podemos resumirlas básicamente en las siguientes:
  • El hábito de uso. La firma de la manzana mordida es muy reacia a los cambios radicales en el diseño del software (no así en el hardware), y hay un buen motivo para ello: es mucho más fácil la transición de un sistema a otro cuando los cambios son menores, sobre todo en lo funcional. Hay que entender que dispositivos como el iPhone están en manos de jóvenes con elevados conocimientos de tecnología, pero también de sus abuelos que disfrutan sacando fotos y compartiéndolas con la familia. Un cambio radical en la interfaz podría poner en peligro esta transición y para Apple es fundamental que los saltos de versiones sean exitosos.
  • ¿Para qué cambiar algo que funciona?. Es una lógica desesperante pero muy real: iOS es una plataforma sólida y sin aristas, en la que un usuario habituado a la misma se maneja en un par de clics y accede a las funciones más utilizadas en un santiamén. ¿Quiere esto decir que sea la mejor interfaz? Ni mucho menos, pero es intuitiva, sencilla, y no lo olvidemos, lleva la friolera de siete años dando servicio a una creciente comunidad de usuarios.
  • Los desarrolladores. Una de las claves del éxito de Apple en el segmento de los dispositivos móviles ha sido lograr atraer a los desarrolladores y conseguir que éstos ganen dinero a espuertas con la plataforma. Esta simbiosis ha permitido que el ecosistema creciera de una forma sostenida y con este crecimiento la calidad de las aplicaciones ha seguido creciendo de una manera constante. No hay fisuras: sin grandes cambios, el trabajo de los desarrollares es más sencillo y van aprovechando las API a medida que la firma de Cupertino las destila. Sin traumas.
Sin embargo, esta estrategia continuista no le sale gratis a la firma californiana: son cada vez más las críticas de los usuarios que asisten aburridos a leves retoques estéticos pero manteniendo la filosofía de funcionamiento idéntica. Apple podría defenderse, y con razón, que los cambios de calado se llevan a cabo en segundo plano, con incorporaciones como el Centro de Notificaciones, el panel de control inferior o las funciones de No Molestar o semejantes. Pero ¿es esto suficiente para un usuario cada vez más exigente? Las plataformas rivales siguen innovando y proponiendo nuevas soluciones que pueden tentar a los usuarios más aburridos del iPhone.

Puestos a jugar a adivinos, lo cierto es que cuesta mucho imaginar al iPhone de dentro de cinco años con una interfaz muy diferente a la actual, y parece más probable que Apple opte por innovar en la interacción con el dispositivo (como sucedió con Siri) o variopintas novedades en torno al hardware, que a dar un brochazo de arriba abajo al célebre y cómodo esquema de iconos de iOS.

[Más información: 9to5Mac, GottaBeMobile]

En Freemium se comparte la opinión personal del autor. Engadget no se responsabiliza ni supervisa los puntos de vista vertidos en estos artículos

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