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Freemium: ¿Moto 360? Shut up and take my money

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En Freemium, José Mendiola opina sobre la situación actual del mundo de la tecnología.

Qué entretenido estaba resultando todo esto de los relojes inteligentes. Entre dimes y diretes, hemos ido viendo el ir y venir de las marcas con sus propuestas, en un segmento, hasta la fecha, cargado de interrogantes. ¿Qué es exactamente un smartwatch? ¿Para qué lo necesitamos? La idea de base resultaba muy atractiva: un dispositivo de pulsera que nos acompañara a todas partes y que sincronizado de forma inalámbrica con el smartphone nos ofreciera toda la información entrante y las notificaciones mediante el simple giro de la muñeca. Hay que reconocer que quien agitó realmente este mercado inicialmente fue Pebble, siempre con los tambores de fondo del nonato iWatch, pero el bautismo de fuego real lo llevó a cabo Samsung con su primera versión del Galaxy Gear.

Todos ellos conservaban ciertos elementos comunes en lo que respecta al apartado técnico y funcional (salvo el de Apple, que no sabemos si existirá algún día), pero por desgracia se estrellaban de alguna manera en el apartado estético. Samsung corrigió este aspecto parcialmente con el Gear 2, y Pebble hizo lo propio con el Steel, pero curiosamente, ambos se enfrentaban a un inconveniente que una marca ha visto finalmente: no parecen realmente relojes.



El detalle puede parecer baladí, pero ha tenido que llegar Motorola con toda la cacharrería para recordarnos que el usuario será bastante reticente a llevar algo encima que no sea inequívocamente estético. Si te fijas, sucede exactamente lo mismo con Google Glass: no será un producto de masas hasta que los de Mountain View no consigan esconder por completo la electrónica en un marco de gafas completamente convencional. Es muy diferente tener un smartphone sobredimensionado o un tablet con una funda muy llamativa que "ponerse" algo, y para que un producto sea realmente exitoso, tiene que alcanzar al grueso del mercado.

Esto tan tonto, lo ha demostrado con los hechos la marca que antes hemos mencionado y que se encuentra en una situación extraña: Motorola. Como sabes, el fabricante estadounidense se ha visto envuelto en un trajín de compra-vende que nos ha descolocado a todos: primero fue adquirida por Google, pero a los pocos meses y en lo que parecía un cambio de cromos, fue vendida por estos últimos a Lenovo. Sin embargo y pese a todo este revuelo, la casa ha mantenido el timón firme y ha sorprendido al mercado anunciando el Moto 360, el que podemos decir, sin paños calientes, que es el reloj inteligente más atractivo y prometedor del mercado.


Bien, es posible que dure el embrujo de la presentación y ese diseño tan impactante, por lo convencional, pero lo cierto es que el smartwatch ha elevado a niveles estratosféricos las expectativas de un mercado que había comenzado su andadura de una forma atropellada. ¿Por qué ha cautivado de forma casi unánime el dispositivo? El propio responsable del diseño del reloj, Jim Wicks, lo explica en una detallada entrevista: la clave está en el diseño. Parece mentira, pero Motorola ha sido el único hasta la fecha en haber dado el peso que se merecía al apartado estético que parecía haberse quedado en segundo lugar para los fabricantes que han presentado ya sus smartwatch. En primer lugar ¿por qué han de ser cuadrados? El equipo de Moto en realidad no descubrió nada nuevo al proponer la forma redonda del chasis del 360, sino que los relojes son comúnmente así.

Si sumamos a este hecho una conveniente personalización en lo tocante a las correas (cuero, metal o plástico), entenderemos que el aspecto en algo que se lleva encima debe tenerse muy en cuenta. La firma estadounidense ha jugado muy hábilmente sus cartas, puesto que realmente no ha mostrado los detalles del reloj y nos ha seducido con la estética, dejando la parte funcional y técnica para más adelante. Se comenta que Moto 360 será sumergible, contará con carga inalámbrica y desde luego, el esperado Android Wear. Se sabe también que funcionará con Android a partir de la versión 4.3, y que como cabe esperar, los desarrolladores contarán con un protagonismo fundamental para el desarrollo del ecosistema.

Pero Moto se ha guardado dos elementos fundamentales en la guantera que nos tienen en ascuas: el primero de ellos la disponibilidad, ya que aunque se espera que se comercialice en Estados Unidos en unos pocos meses, la casa no ha querido mojarse en lo que respecta al resto de los mercados. Esto último se deba posiblemente a la avalancha de pedidos que se espera y que estire los plazos de venta en el resto de los mercados. Una mala noticia, sin duda, el no contar con un horizonte claro de compra. El otro gran misterio que se guarda Motorola es el precio ¿cuánto costará? No tenemos ni idea, pero el 360 es uno de esos productos de los que uno dice sin pensarlo dos veces aquello de "shut up and take my money".

[Más información: CNET, CNN]

En Freemium se expresa la opinión personal del autor. Engadget no se responsabiliza ni supervisa los puntos de vista vertidos en estos artículos.

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