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Envejecí 45 años con este exoesqueleto y fue dramático

Drita, @drita
01.15.16
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No te cuento nada nuevo si te digo que en el CES podemos encontrar tecnología muy diversa. De móviles a teles, pasando por productos de belleza (y hasta dispositivos sexuales). No debería por tanto extrañarte que el exoesqueleto mecánico R70i Age Suit de Genworthe haya viajado también a Las Vegas. Este aparatoso sistema ofrece la posibilidad de sentir por un rato lo que es estar en el cuerpo de una persona de edad avanzada con diferentes problemas de salud. Algo que ahora mismo puede resultarte por tanto muy lejano lo puedes experimentar en tus propias carnes gracias a un "simple" traje. Qué cosas.

Gallery: Genworth R70i Aging Experience | 23 Photos

Vestir el exoesqueleto resulta complejo. Me pidieron que me desvistiera casi por completo, me pusiera un mono especial y me recogiera el pelo. Luego empezaron a montar cada sección anatómica sobre mi: las piernas, la cadera, el pecho, la cabeza... A medida que me ajustaban las diferentes piezas iba sintiendo más peso sobre mi cuerpo, aunque lo peor vino sin lugar a dudas cuando me colocaron la zona de la espalda y es que en total con el exoesqueleto dejaron caer sobre mi 18 kilos adicionales. La frase de sentir "el peso de los años encima" nunca había sido tan cierta, vaya.

Una vez vestida tuvieron que ayudarme para andar y moverme hasta la zona de pruebas. Para ese momento ya llevaba un casco en la cabeza con auriculares y unas gafas que me permitía ver todo con relativa claridad. Como nota anecdótica de la jornada, debo contar que me mareé y casi me voy al suelo, aunque parece que esto respondió más a una reacción propia de mi cerebro que a parte de lo marcado en "el guión" -nuestro querido y complejo órgano puede ser a veces muy imprevisible.

Una vez ubicada de nuevo, lo primero que hizo la gente de Genworth fue alterar mi vista. Para ello hacen uso de un sistema de procesamiento de imagen que permite que pueda experimentar cuatro deterioros de la visión propios de la edad. Esta tecnología ha sido desarrollada junto a Applied Minds, empresa que en otros tiempos también ha creado simuladores visuales para Oculus, y permite que las señales de video sean enviadas a un procesador que digitaliza las imágenes para crear los efectos deseados, como por ejemplo el glaucoma, que provocó que mi visión disminuyera y fuera borrosa. Tras ello, hicieron que viese una especie de neblina blanca, correspondiente a las cataratas. Le siguieron la degeneración macular y las miodesopsias (o "moscas volantes"), ninguno de ellos especialmente agradables de padecer, por supuesto.

Tras la demostración visual, llegó el turno de la audición. Escuchar un pitido constante (repito: constante) mientras haces tú día a día no es plato de buen gusto de nadie, sin embargo es una enfermedad que podemos sufrir. Se llama tinnitus y se puede manifestar en forma de zumbido, murmullos o soplos, entre otros. De igual forma, llegué también a escuchar todo muy lejos, como si me encontrase dentro de una lata (se trataba de la pérdida de audición neurosensorial) y tras ello la combinación de ambos síntomas. Se trata, evidentemente, de sensaciones muy personales, pero es posible que la escucha permanente de un pitido sea lo que más me angustió durante el rato que duró la experiencia.

Finalmente me subieron a una cinta andadora, para que imaginase lo que era dar un paseo por la playa "a mi edad". Lo que ya de por sí no era una tarea tan fácil como supondría ahora a mis 31 años, por culpa de vestir el exoesqueleto, se convirtió en casi tarea imposible cuando empezaron a ralentizarme las piernas (estaba experimentando, con bastante impotencia, los síntomas de la sarcopenia). Justo antes de esta demostración también me habían pedido que moviese los brazos en ondas, ejercicio que igualmente se volvió bastante complicado y frustrante para mí cuando activaron las teclas necesarias para ejercer resistencia en mis extremidades. Y es que el exoesqueleto cuenta con numerosos sensores repartidos por las extremidades que consiguen aplicar resistencia mecánica para restringir el movimiento e incrementar así el esfuerzo que debía hacer para moverme (acabé bastante cansada y sudando, lo reconozco).

[Ver en YouTube]

¿Para qué sirvió este exoesqueleto además de para provocarme cierta sensación de angustia y dejarme exhausta? Para hacerme consciente de los numerosos padecimientos que puede llegar a tener una persona mayor. La idea de Genworth es situar a la gente joven en la perspectiva de una persona mayor, para que empaticen con este colectivo y sean más tolerantes con ellos en las tareas del día a día, contribuyendo a crear una sociedad mejor en la que no seamos tan impacientes con los ancianos ni exigentes. En palabras de la firma, la educación a través de la experiencia es la mejor manera de construir la empatía y el conocimiento.

Debo añadir que en mi particular caso estudié psicología y ya conocía muchas de estas enfermedades, lo que siempre me ha ayudado a ser más empática con estos y otros tipos de padecimientos. Aún así, vivir en tus propias carnes los síntomas físicos es otra historia. Una que espero no volver a vivir nunca (o al menos no hasta dentro de muchos, muchos años).

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