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Firewatch: Sentimientos encontrados

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Tras cuatro horas jugando a 'Firewatch', acabo de llegar a los créditos. Sí, después de abonar los 17,99 euros en la PlayStation Store (descuento por tener el Plus), el juego al que tantas ganas tenía de hincarle el diente se ha acabado. Fin de la partida. Game over. Pero lejos de tener una sensación de juego acabado, sigo pensando en él, con preguntas que se me pasan por la cabeza una y otra vez. ¿Qué pasaría si...? ¿Y si me hubiera atrevido a...? ¿Por qué la vida es tan dura?

Estoy seguro de que los desarrolladores pensaron en 'Firewatch' como un juego que habría que volverlo a jugar más de una vez, y es justo lo que me estoy planteando en estos momentos. La historia no puede quedar así, quiero pensar que puedo cambiarla y eso me anima a volverlo a jugar. Pero quizás me equivoque, y es que, al fin y al cabo, la vida es así. Lo tomas o lo dejas. No hay marcha atrás. 'Firewatch' es un juego precioso, en planteamiento y en ejecución, aunque lo que más me llama la atención es que a su vez es un juego muy plano y sin ningún tipo de alarde. ¿Cómo un título de semejante duración y tan sencillo es capaz de convencerme para volver a jugarlo completamente? Ahí es justo donde entra la relación entre nuestro personaje, Henry, y su supervisora, Delilah. A medida que se van entablando conversaciones, se crea una relación entre ambos personajes, algo que deja en segundo plano las acciones o tareas que tengamos pendiente en ese momento y que determinará nuestra evolución en el juego. Y justo aquí es cuando se cruzan los sentimientos.

¿Acaso pensabas que 'Firewatch' es un juego centrado en la labor de guardabosques de nuestro personaje? Te equivocas. Todos y cada uno de los eventos que se nos presentan son simples paseos que sirven de relleno para que nuestros protagonistas se conozcan entre ellos por medio del walkie-talkie. El juego sabe rebuscar en los sentimientos del jugador y te permite encontrar cierta complicidad en la relación del protagonista con su compañera desde el primer momento. Podría imaginar un 'Firewatch' sin bosques, en pleno desierto, sin torres de vigilancia, sin pasillos frondosos con rumbo desconocido o sin cuevas para explorar; pero nunca imaginaría un 'Firewatch' sin estos dos personajes. Dalilah regala respuestas que a veces han llegado a impresionarme, haciéndome pensar incluso que estaba frente a una especie de Siri jugable.

Al completar el juego lo primero que se me ha pasado por la cabeza es que le había fallado a nuestro protagonista. Tengo la sensación de que no le he ayudado a conseguir lo que verdaderamente quería y es ahí donde me he dado cuenta lo que había conseguido 'Firewatch' con mi mente. El trabajo de doblaje de los actores que dan vida a los personajes es espectacular y la atmósfera de los escenarios logran transportarte a los bosques de Wyoming hasta tal punto de querer hacer fotos. Esa es razón por la que se incluye una cámara que sirve exclusivamente para tomar capturas, siendo completamente inútil en el transcurso del juego. De todas formas, el ambiente del bosque es mejorable, ya que apenas tiene animales y la vegetación es bastante plana (sin lluvia, viento, ni ningún elemento climatológico). Al igual que lo haría un vigilante forestal en pleno 1989, nos desplazaremos por el bosque con la ayuda de un mapa y una brújula, un detalle genial que no hace más que introducirnos más en la piel de nuestro personaje.

Pero el juego tiene sombras que no puedo dejar pasar. La versión para PS4 ofrece un rendimiento que deja bastante que desear. No afectará directamente a la jugabilidad y al disfrute del juego, pero los constantes tirones por bajada de frames son perfectamente palpables. Por otro lado, 'Firewatch' está completamente en inglés, así que los jugadores que no controlen perfectamente el idioma se verán con problemas a la hora de tomar decisiones o entender la historia. Algo que, como ya se ha visto, resulta indispensable para continuar el juego y disfrutarlo al 100%, ya que prácticamente estamos ante una narración interactiva en la que nuestras decisiones afectarán a las futuras intervenciones. Ambos "problemillas" están reportados, y Campo Santo parece estar trabajando para poner solución.

Pero ojo, tanto canto a la vida y tanta poesía no convencerán a todos. El título regala una experiencia que pocas veces he visto en un juego, pero puede que resulte pesada y cansina para otros muchos usuarios. Los diálogos son parte esencial de la partida, así que olvídate de pasarlos con rapidez, o directamente estarás consumiendo parte del juego como si nada. Aún dejando miles de incógnitas por resolver, a mí personalmente me ha encantado, y solo me hubiera gustado que la duración se estirase un poco más. Por 20 euros es una buena compra, pero también preferiría contar al menos con subtítulos en español.

Sea como sea, ahora mismo sólo pienso en una cosa:

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