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Samsung Galaxy S7 edge, análisis

La curva perfecta.
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Tras un horrible periodo en el que el Galaxy S5 no supo contentar a usuarios y directivos, el Galaxy S6 edge consiguió hacer olvidar viejos fantasmas con un diseño rompedor que permitía alzarse en lo más alto del mercado. Hubo de todas formas ausencias que molestaron, así que ahora había margen para poder lanzar un terminal superior que acabara cumpliendo esas necesidades que los usuarios habían pedido desde hace bastante tiempo. Con el soporte de tarjetas microSD y la certificación IP68, el nuevo Galaxy S7 edge alcanza, ahora sí, ese estándar que muchos habían establecido según sus gustos, de forma que podríamos decir que, en el papel, estamos ante el Galaxy más completo hasta la fecha. Pero, ¿lo es realmente?

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Es más redondo y más curvado. En definitiva, más bonito.


Lo primero que se nota al tenerlo en la mano es que el diseño, aunque no lo parezca, ha cambiado. Y para bien. El nuevo edge es más edge que nunca, ya que la tapa trasera de vidrio ahora también es curvada. No tanto como la frontal, pero lo justo para obtener una sensación muy agradable al tenerlo en la mano. Es un cambio sutil que implica un mejor acabado, menos tosco y más suave, acompañado además de un bisel de metal menos pronunciado por la incorporación de dicho cristal trasero. Los cristales, tanto el frontal como el trasero, son ahora de tipo 2.5D, algo que ayuda a que el vidrio se fusione con el marco de manera más natural, dando una sensación de continuidad que se nota en el primer momento que agarras el teléfono. Te gustará tenerlo en la mano.

Igualmente este estilo se aplica en las esquinas, donde anteriormente el bisel de aluminio predominaba bastante y ahora es más redondeado, cambiando el aspecto general del teléfono al hacerlo parecer más redondo. Habrá que estar atentos a los golpes y caídas traicioneras, ya que este diseño expone aún más el cristal, y en lugar de recaer en el marco de metal, algún que otro golpe irá a parar directamente al delicadísimo borde del vidrio.

Mientras este S7 edge monta un panel de 5,5 pulgadas, su hermano de pantalla plana lo hace con uno de 5,1 pulgadas. Esta decisión probablemente divida un poco a los usuarios, e incluso deje la puerta abierta a un modelo edge+ con panel de 5,7 pulgadas. En el caso del modelo edge que he podido probar, el tamaño me ha parecido realmente acertado, aunque eso, como siempre, dependerá de gustos. Mantener ese tamaño ha ayudado a reducir al máximo los biseles de la pantalla, dando la impresión de que alcanza de lado a lado. Un panel más grande (como ocurre con el S6 edge+) evidenciaría la presencia de los bordes.

Los sensores siguen teniendo un papel importante en el nuevo modelo, ya que en la zona trasera seguiremos encontrando junto a la cámara un lector de ritmo cardíaco con el que poder tomarnos el pulso. No es un elemento que utilice especialmente, así que su eliminación no me importaría demasiado. Su presencia sigue siendo puntual, y llega como un elemento con el que dar sentido a S Health, la plataforma de salud y cuantificación de Samsung. Puede que con la presencia del smartwatch de la casa, el Gear S2, este tipo de sensor pierda sentido, pero en Samsung parecen estar convencidos de la importancia del mismo, así que de momento no desaparece.

En el frontal nos topamos con el botón de Home con lector de huellas integrado. A primera vista parece que se ha elevado un poco respecto al anterior, no sé si porque han incluido algún tipo de protección al botón con la que evitar arañazos. Pues no, al igual que en el S6, el botón de home del S7 se araña de igual manera que la generación anterior, así que será el centro de atención junto a la inmaculada pantalla Gorilla. Es algo que deben de solucionar. En cuanto al sensor, se nota más rápido que la anterior versión, pero sigue algo impreciso a veces y, sobretodo, no tan rápido como el del iPhone 6s. Puede que la forma del botón esté limitando el rendimiento del lector, pero hay que tener también en cuenta que un botón redondo aumentaría el tamaño del bisel inferior del terminal.


Tranquilo, se puede mojar.




La certificación IP68 es una excelente noticia para aquellos que tiemblan con las temidas salpicaduras, y no deja de ser curioso ver cómo llega manteniendo casi el mismo diseño de la generación anterior. No hoy demasiados misterios con esta característica: aguantará chapuzones hasta 1,5 metros de profundidad durante no más de 30 minutos. Todas las conexiones se mantienen a la vista sin ningún tipo de conexión, por lo que no necesitaremos usar carcasas externas.

Otra novedad es la incorporación de la tarjeta microSD, presente en la bandeja de la nano SIM, permitiendo ahora conectar tarjetas de hasta 200 GB. Así podremos por fin ampliar la memoria del dispositivo, que estará disponible en versiones de 32 y 64 GB, aunque a Europa llegará la de 32 GB. Otra diferencia entre mercados estará en la bandeja de las tarjetas, ya que existe una versión con soporte Dual SIM. El modelo para España no lo ofrece, por lo que la bandeja sólo tiene la mueca para la microSD y sólo podrás conectar una única SIM.


Increíble pero cierto: la cámara ha mejorado.


Otro detalle que no notarás de primeras pero que tiene bastante importancia en el teléfono es la protuberancia de la cámara. El fabricante ha conseguido reducir la famosa joroba hasta alcanzar los 0,46 milímetros, una disminución que ha sido posible gracias a la integración del nuevo sensor de 12 pulgadas, más luminoso como veremos a continuación. La óptica se ha mejorado con una apertura de f/1.7, mientras que el sensor se ha remodelado ofreciendo píxeles más grandes (1,4 micrones) y enfoque total en su superficie gracias a la tecnología Dual-Pixel. Esta técnica permite disponer de enfoque por fase en toda la superficie del sensor, consiguiendo así un autoenfoque extremadamente rápido incluso en escenas de baja luminosidad. Los resultados son realmente sorprendentes, y recuerdan bastante al Nexus 6P en escenas nocturnas, aunque en líneas generales el S7 ofrece mejores resultados, gracias a un genial rango dinámico y al excelente rendimiento del sistema de enfoque.

Gallery: Fotos hechas con el Galaxy S7 edge | 24 Photos

A la hora de grabar vídeo es una gozada, ya que mantendremos el enfoque con bastante facilidad, mientras que en fotografía, podremos seleccionarlo pulsando en pantalla y obteniendo foco de manera muy rápida o simplemente dejando a la cámara que enfoque automáticamente. El modo avanzado de la cámara permite disparar con un tiempo de exposición de hasta 10 segundos (el LG G4 alcanza los 30 segundos, eso sí).

La pasada generación presumía con fotos a todo color, especialmente en el día, sin embargo, la nueva cámara luce tanto de día como de noche. Cuando cae la luz, el sensor y la óptica dejan paso a unos resultados que difícilmente no te sorprenderán, ya que hemos llegado a obtener luz donde prácticamente no había. Es donde el sensor más luce (nunca mejor dicho) sus habilidades, aunque también en las fotos de día conseguimos mejoras, con un rango dinámico mayor capaz de capturar grandes contrastes entre luces y sombras (logrando también así HDR más creíbles).

Algo que no me ha gustado es el formato del sensor. El S6 presumía de incluir un sensor con formato 16:9 por defecto, mientras que este S7 lo hace con uno 4:3. Es una pequeña diferencia que podría molestar sólo a algunos, pero que supone un gran cambio para aquellos que prefieran el formato panorámico al cuadrado. Teniendo en cuenta que la resolución del sensor se ha bajado hasta los 12 megapíxeles, para disparar a 16:9 tendremos que volver a reducir la resolución hasta los 9,6 megapíxeles, más que suficiente para realizar una foto, pero que resulta escasa teniendo en cuenta el potencial de la cámara.


Máxima potencia refrigerada por agua.


Samsung escapó bastante bien optando por sus propios procesadores en lugar de usar el Snapdragon 820 en la pasada campaña, y en esta ocasión ha vuelto ha elegir la misma estrategia, aunque solo en determinados mercados. El Galaxy S7 llegará a Europa con el Exynos 8890 de ocho núcleos, mientras que en el resto del mundo lo hará con el nuevo Snapdragon 820. En el caso de la primera versión, hemos podido comprobar que el rendimiento del equipo presenta bastantes diferencias gráficas respecto a la anterior generación, ya que los juegos van especialmente fluidos. Los benchmarks dejan muy claro que la diferencia entre el S7 y el S6 es más que notable, aunque probablemente no lo aprecies demasiado en el uso cotidiano. Al fin y al cabo, en tareas como la navegación, gestión de fotos y redes sociales no vamos a notar grandes diferencias, aunque algo que sí se agradece es la incorporación de 4 GB de RAM, que oxigenan la multitarea y permiten ofrecer un rendimiento libre de microcortes.

SAMSUNG
GALAXY S7/EDGE

SAMSUNG GALAXY S6/EDGE

SAMSUNG GALAXY
NOTE 5

IPHONE 6S PLUS

AndEBench Pro 14.168 10.552 9.995 N/A
Vellamo 3.0 4.417 3.677 4.564 N/A
3DMark IS Unlimited 28.529 21.632 21.316 27.542
SunSpider 1.0.2 (ms) 731 674 706 220
GFXBench 3.0 1080p Manhattan Offscreen (fps) 45 25 25 18.2
CF-Bench 50.186 62.257 55.267 N/A
SunSpider 1.0.2: Los dispositivos Android se han testado bajo Chrome; las puntuaciones inferiores son mejores.

Junto al procesador, el fabricante también anunció que se ha incluido un sistema de refrigeración líquida con el que mantener una temperatura moderada en el interior del terminal. Para comprobarlo hemos realizado algunas pruebas de estrés y los resultados son bastante interesantes. Comparado con el S6 edge+, durante la prueba de esfuerzo el nuevo S7 edge se calentó prácticamente igual. La sensación por tanto de tener un teléfono "quemando" en la mano era prácticamente la misma, con la diferencia de que en el S7 el calor se extendía por todo el teléfono, aproximadamente en un 50%, mientras que en el S6 edge+ se concentraba en el punto donde se encuentra el procesador.

La impresión que tengo es que el Exynos 8890 alcanza temperaturas muchísimo más altas que anteriores generaciones, así que necesita un disipador para que equilibre el calor por todo el terminal. Dicho esto, si lo fuerzas, el S7 edge se calienta más, pero, como digo, reparte el calor por toda la superficie para no alarmar al usuario. Así, si un juego exprime en un 70%-80% al procesador, la sensación de que se esté calentando será menor respecto al S6, ya que el calor se estará repartiendo por más zonas.


Teléfono jugón.




Samsung mostró especial interés en definir a su terminal como un teléfono para jugadores cuando lo presentó. El rendimiento del mismo deja claro que así será, pero el esfuerzo por demostrarlo no acaba ahí. La marca ha incluido una serie de herramientas bastante interesantes con las que ofrecer algo nuevo a los usuarios. No dejan de ser programas que igualmente podríamos encontrar a través de terceros, pero resulta curioso que la marca se lance a incluir estas funciones. Eso sí, llegan desactivadas por defecto, lo cual me desconcierta un poco.

Tal y como indica su nombre, Game Launcher es un lanzador de juegos que se encarga de organizarlos y ayudarnos a descubrir otros títulos que podrían ser de nuestro interés. Además, permite bloquear las notificaciones entrantes para que no molesten en plena partida, así como activar las Game Tools, un menú flotante en pantalla que ofrece distintas funciones en pleno juego: bloquear/activar notificaciones, desactivar botones capacitivos, minimizar el juego, hacer una captura de pantalla y grabar la pantalla en calidad 1080p. Esta última permite colocar en la grabación un pequeño globo (podremos ajustar el tamaño) donde insertar una imagen personalizada o un vídeo grabado con la cámara frontal, para así comentar la partida al mismo tiempo que la jugamos. Lamentablemente el audio de la cámara no puede mezclarse con el del juego, así que tendremos que seleccionar uno u otro en el menú de ajustes.

Otra de las funciones que ofrece Game Launcher es la posibilidad de reducir la calidad de los juegos para ahorrar batería. La opción más moderada bajará la resolución del juego y limitará la velocidad de los fotogramas a 30 imágenes por segundo, mientras que la más extrema, reducirá la resolución del juego drásticamente y mantendrá los fotogramas a 30 imágenes por segundo. Es una solución interesante con la que poder cuidar la autonomía de la batería, ya que en algunos juegos la bajada de resolución no afecta demasiado. Eso sí, olvídate de aplicar el ajuste en títulos donde aparezcan demasiados textos.


Pantalla edge. Segundo intento.


"La pantalla edge es preciosa, pero no sirve para nada". Este es posiblemente uno de los comentarios más sonados en el S6 edge, por lo que Samsung tenía que esforzarse para mejorarlo. Lamentablemente no ha sido así y la firma vuelve a utilizar la misma fórmula, ofreciendo otra vez más de lo mismo.

La novedad al menos llega con un nuevo formato más ancho, de 500 píxeles, donde podremos disponer de accesos directos de aplicaciones, algunas herramientas y, ahora también, accesos directos a determinadas tareas. La API está disponible para todos los desarrolladores, pero a día de hoy las funciones están bastante limitadas a las aplicaciones propias del fabricante. Por ejemplo, puedes crear un acceso directo para crear un mensaje rápidamente, pero lo harás con la aplicación Mensajes del móvil y no con WhatsApp -por citar un servicio de mensajería. Ni siquiera está disponible la opción de crear un correo electrónico con la aplicación de Gmail; habrá que usar el gestor que viene por defecto en el teléfono.

Es el problema de siempre, funciones creadas por un fabricante que no logran atraer la atención de los desarrolladores y que acaban por olvidarse, en este caso, en un lateral del terminal. Al menos los que no estén interesados podrán desactivarla.


El Super AMOLED QHD sigue siendo lo mejor.


En Samsung nos confirmaron que el panel Super AMOLED con resolución Quad HD sigue siendo el mismo utilizado en el S6, aunque he notado cierto cambio. Comparados uno frente al otro y con la misma configuración de imagen (Pantalla adaptativa), el nuevo S7 presenta una temperatura de color más fría que la de su predecesor. El S6 edge+ muestra una imagen más cálida, donde los blancos tienden a mostrarse más amarillos, frente al blanco frío del S7. Es la única diferencia notable que he percibido al respecto en cuanto a calidad de imagen.

Algo que me está dando tremendos dolores de cabeza es la sensibilidad de la pantalla. Desconozco si se trata de un problema con nuestra unidad y si simplemente la sensibilidad de este S7 es demasiado alta, pero hay ocasiones en las que abro enlaces sin querer e incluso la pantalla realiza extraños al creer que estoy haciendo scroll en la imagen. Algo parecido me ocurre con el botón de aplicaciones recientes, que lanza el modo de pantalla partida en el momento menos esperado. Estoy intentando encontrar la razón de esos problemas, pero por ahora es imposible. Pienso también que podría ser debido a la forma de sujetar el teléfono o porque simplemente el nuevo bisel redondeado hace que toque inconscientemente el botón capacitivo.

Otra función que llega como novedad es la llamada Always On. Se trata de una nueva función que nos permitirá tener información disponible siembre en la pantalla incluso estando el teléfono en reposo. Puedes desactivarla, pero tal y como podrás comprobar a continuación, la batería no se ha visto especialmente afectada con dicho modo activado. En mi caso he tenido la modalidad de reloj, con porcentaje de batería y notificaciones de correo, y la única pega que le he encontrado es que logra captar mi atención cuando el minutero suma un minuto más.


La batería aguanta, pero tendrás que esperar a que se cargue.


Otra de las novedades importantes en los nuevos S7 es la batería. El fabricante ha conseguido equipar a las dos versiones, normal y edge, con modelos de 3.000 y 3.600 mAh, respectivamente. En nuestro caso, la batería del edge ha conseguido alcanzar las 27 horas de autonomía, lo cual no está nada mal teniendo en cuenta que el uso de pantalla alcanzó el 52%. Son cifras que arrojan algo de luz sobre el temido problema de la autonomía del teléfono, pero que al mismo tiempo arrastran un lastre si tenemos en cuenta el método de carga. Y es que los nuevos S7 se han saltado la especificación Quick Charge 3.0. Como seguro recordarás, esta tecnología de Qualcomm permitía llegar al 80% de batería tras sólo 35 minutos de carga, algo que supondría un plus sobre la autonomía del teléfono, pero que lamentablemente no podremos disfrutar esta vez.

Y es bastante curioso porque si tenemos en cuenta que la versión para Estados Unidos monta el Snapdragon 820, no incluir Quick Charge 3.0 supone un recorte importante en las prestaciones del procesador y el terminal. Y no, ni por asomo han escondido la funcionalidad. Si por casualidad pensabas que con un cargador Quick Charge 3.0 la batería se cargará antes igualmente, te equivocas. Tengo a mano un cargador Quick Charge 3.0 y para alcanzar el 100% he tenido que esperar los 100 minutos reglamentarios.


El mejor Galaxy. Y posiblemente el mejor androide tras pasar por caja.




Samsung vuelve a repetir jugada y a conseguir los mismos resultados. Para bien y para mal. A falta de conocer a fondo los nuevos buques insignia que están por llegar, el Galaxy S7 se está ganando el título de el mejor androide del momento. De nuevo nos brinda un diseño impecable, lo mejora haciéndolo acuático, monta la mejor pantalla, la cámara vuelve a dejarnos con la boca abierta y, para redondear, la batería aguanta más de lo esperado.

Pero una vez más nos topamos también con un precio increíblemente alto, de 719 y 819 euros, según la pantalla elegida. Estas cantidades serán un hándicap importantísimo para muchos usuarios, y no cabe duda de que se compararán inmediatamente con otros modelos del mercado, no sólo competidores más directos, sino también con equipos que llegan directamente desde China. Es el caso del Mi 5 de Xiaomi, que con un precio aproximado de 350 euros ya ofrece tapa trasera de cristal curvado, 4 GB de RAM y procesador Snapdragon 820, una carta de presentación que en Samsung deben de saberse de memoria. Pero eso ya lo estuvimos hablando anteriormente.

¿Y qué harán los que ya tienen un S6? Probablemente nada. El cambio de generación no supone un salto realmente importante. Puedes babear con el nuevo y refinado diseño, y sin lugar a dudas te sorprenderás con las imágenes nocturnas de la cámara, pero se te pasará. Y es que volver a pagar una gran cantidad por este nuevo terminal pesará bastante si ya dispones de un S6 (en cualquiera de sus versiones). La anterior generación sigue siendo espectacular y la etiqueta de anticuado la recibe únicamente por la aparición del nuevo hermano, no precisamente por su rendimiento. Aunque como siempre, este amor por tu actual terminal dependerá de la actualización del mismo, y ahí es donde Samsung decidirá por ti.

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