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Kindle Oasis, el e-reader solo apto para caprichosos

Su alto precio difícilmente justifica que al final lo que haces con él es... leer.
Drita, @drita
06.23.16
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A mediados de abril Amazon decidió descubrirnos a su nuevo niñito mimado. Se trataba de Oasis, un nuevo lector de libros electrónico que definitivamente daba un giro dentro de un sector tan limitado (a priori) como el de los e-readers. Para ello la casa dirigida por Jeff Bezos se sacó de la manga un equipo que se acompañaba de una batería extra en forma de funda, una propuesta bastante original y práctica para proteger el dispositivo, al tiempo que dibujaba un nuevo diseño en forma de cuña muy resultón a la vista. Después de más de un mes usando el Oasis como dispositivo de lectura, creo que ha llegado el momento de que le saquemos punta a sus pros y contras. Continúa leyendo.

Lo primero que te llama la atención cuando tienes el Oasis en la mano, más allá de su asimétrico, curioso y hasta chocante aspecto, es el peso. El dispositivo es ridículamente ligero y muy delgado en buena parte de su cuerpo (excepto por la zona de la cuña), tanto que te preguntas cómo demonios han sido capaz de meter toda la circuitería en él. El truco, claro, está en su escalón, una zona que no solo sirve para agarrar mejor el Kindle; también en él se da cita la batería del equipo, el puerto de carga, el botón de encendido y las teclas de paso de página.

A pesar de esta fisionomía, Oasis se siente un equipo sólido en la mano y resistente. Posiblemente esto es gracias al tratamiento por galvanoplastia con aleación de metal utilizado para recubrir su cuerpo, ayudando a que el famélico lector sea al mismo tiempo robusto, no cruja, ni se flexione si intentas doblarlo.

Como ya sabes, este Oasis vuelve a recuperar los botones físicos para el paso de página, algo que no veíamos desde hacía varias generaciones en un lector Kindle. La inclusión no podría ser más acertada. La tendencia natural es la de agarrar, como ya he dicho, el Kindle por la cuña, por lo que tener justo a esa altura unos botones para ir pasando de página resulta muy cómodo. Y es que seamos francos: pasar de página tocando la pantalla de un Kindle no es precisamente lo más preciso del mundo, y seguro que te ha pasado alguna vez que has avanzado más de la cuenta o retrocedido sin quererlo. Lo mejor de todo es que con el giro de pantalla (Oasis tiene acelerómetro), podrás usar los botones tanto en el lado derecho como el izquierdo, de forma que podrás sostener el lector como mejor te plazca.

El margen físico de la cuña ayuda a descansar también mejor la mano -en otros Kindles no lo tienes-, algo que notarás y agradecerás. De hecho, aunque como usuaria habitual de un Kindle Paperwhite que soy, nunca me había me había planteado que hubiese otra manera más cómoda de sostener un lector electrónico, ahora sé que es que simplemente porque aún no había conocido a Oasis. Tal cual.

Como decía, su curioso aspecto también llama bastante la atención. El Kindle Oasis tiene formato cuadrado, con un panel de 6 pulgadas que se aleja bastante de la pantalla rectangular de sus hermanos. Su cristal cuenta con micrograbado para evitar deslumbramientos y su densidad es de 300 píxeles por pulgadas (similar a la del Voyage y el Paperwhite), ofreciendo así una definición que casi te hace pensar que estás leyendo un papel. Encontrarás aquí un 60% más de luces LED que en su antecesor Voyage -aunque rara vez lo pondrás "a tope"- así como una mejor uniformidad en la pantalla, aunque se pierde la regulación automática que sí que presentaba el Kindle presentado el año pasado. Quizás no es algo que te consuma por dentro (¿cuántas veces cambias la intensidad de luz de tu pantalla en función del sitio en el que estés?), pero hay que tenerlo en mente, en especial estando ante un lector con un precio tan elevado.

Debo reconocer que lo que menos me gustó del anuncio de Oasis fue el recorte de la batería que integra el aparato en sí. Como sabes, Amazon le redujo la autonomía (respecto a sus hermanos) a solo dos semanas y en su lugar acompañó al equipo de una original funda de cuero que cumple dos funciones: proteger elegantemente el lector y darle un chute extra al dispositivo (ocho semanas en espera, que se dice pronto). Esto te planta por tanto en dos situaciones a escoger: o bien usas el "pack", si es que deseas disfrutar de taaaaanto tiempo de autonomía (al cabo de una semana juntos consumen alrededor del 20% de su batería total), o en su defecto, te acostumbras a recurrir a un cable cada dos semanas y evitas así utilizar la funda.

Debo reconocer que a pesar de que se añade peso y grosor al conjunto, el empleo de este accesorio protector/energético no me ha molestado, sin embargo, reconozco que se pierde algo de magia en la experiencia de uso, ya que dejas de tener el contacto directo con un aparato tan particular y famélico como es el Oasis y que tanto impresiona al desnudo. Es un aspecto que sin duda tendrás que tener en cuenta.

En líneas generales puedo decir sin titubear que el Oasis es el mejor Kindle que Amazon ha lanzado y una prueba sin discusión de que los lectores electrónicos también pueden tener un hueco dentro de un segmento más sibarita y especial -el Kindle Voyage ya fue una primera (aunque más tímida) señal de ello. El dispositivo es pequeño, manejable, de excelente construcción, ofrece unos botones físicos que son una delicia de usar, rinde fantásticamente (su software, ya conocido por otros Kindles, es sencillísimo) y cuenta con una funda que lo protege y hace además las veces de "cargador".

Con todo esto expuesto es probable que te estés preguntando qué puede fallar en un equipo tan atractivo y completo. La respuesta es fácil: su precio. El Kindle Oasis se cuelga una etiqueta que parte de los 289,99 euros -349,99 euros si elige las versión con 3G gratis- sin duda un cifra alta y destacada para un lector de e-books. Tendemos además a asociar Amazon con precios bastante competentes, por lo que el impacto al saber el valor de Oasis hace que choque aún más.

¿Hay alguna prestación por la que sí que estaría dispuesta a pagar los casi 300 euros que cuesta? Sí, por la resistencia al agua. Ahora que llega el buen tiempo (al menos en el hemisferio norte), una de las actividades favoritas de todo al que que ame la lectura y el sol, es posiblemente el llevarse el Kindle a la piscina. A día de hoy, sin embargo, Amazon aún no me ha dado la opción de hacerlo sin tener que estar a varios metros de ella, lo que considero un gran atraso. Hasta que ese momento llegue, creo que seguiré fiel a mi querido e inseparable Paperwhite.

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