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Nintendo Switch, análisis: La consola del cambio

Es la consola que siempre he querido, pero voy a tener que esperar para que sea perfecta.
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He vuelto de la MWC a casa en un tren de 6 horas de duración y tras pegar una buena cabezada (la feria es un castigo) y escribir algún que otro artículo, he disfrutado como un enano jugando a un juego de última generación desde el asiento de mi vagón. El juego no era otro que The Legend of Zelda: Breath of the Wild, y la consola, la nueva y reluciente Nintendo Switch. Y qué pasada, amigos.

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Todavía me sigue sorprendiendo lo rápido y fácil que supone comenzar a jugar. Pulsas el botón de encendido y... ¡bam! Ya estás en Hyrule. Todo lo que odiábamos de Wii U ha desaparecido por completo en esta Nintendo Switch. Los menús son extremadamente rápidos, y el tiempo de arranque de la consola es de sólo 8 segundos si está completamente apagada. Es como si Nintendo hubiera diseñado los primeros trazos de la nueva consola teniendo en mente todos los errores de su antecesora. La pantalla de 6,2 pulgadas ofrece por fin una resolución y tecnología táctil acorde a los tiempos que corren, luciendo una calidad de imagen y unos ángulos excelentes. Eso sí, el cristal de protección es aparentemente bastante más grueso de lo normal, y produce serios reflejos que afectan la experiencia a la hora de jugar en exteriores. Es algo que tendrás que tener muy en cuenta si piensas usarla fuera de casa. En serio. El sol es el enemigo número uno de Switch.

Incluso estéticamente supone un repaso completo a Wii U. La anterior consola ofrecía un mando de aspecto muy infantil que parecía ser completamente de juguete. No era un alarde de especificaciones técnicas, y aunque la idea funcionaba, el tiempo acabó demostrando las carencias del concepto. Switch no llega como una actualización de aquella idea, sino como un proyecto empezado desde cero con una forma de ejecución completamente diferente. Primero por los componentes y el diseño, más refinado, aunque todavía con detalles toscos. Los marcos que rodean la pantalla son excesivos, y las guías donde enganchar los Joy-Con quedan a la vista cuando éstos no están conectados, y son de todo menos atractivas. Además, los materiales utilizados no mantienen un color constante, pasando de negro mate a negro brillo en algunos elementos y con terminaciones bastante feas como la zona de la tarjeta micro SD, donde podemos ver con total claridad las entrañas de la consola.

La opción colorida de los mandos en color neón es increíblemente llamativa, y son geniales para diferenciar el jugador 1 del 2 con el clásico rojo contra azul, pero tenemos la impresión de que nos acabaremos cansando de llevar ese reclamo visual en todo momento. La opción gris, además de ser más clásica, es completamente discreta.


El hardware

Cuando miras la lista de especificaciones es cuando te das cuenta de la naturaleza de Switch. En su interior se encuentra un procesador de NVIDIA, el Tegra X1 (versión personalizada), una CPU idéntica a la que podemos encontrar en Shield, y que también ayuda a pensar en la consola como una versión modificada del Shield Tablet de NVIDIA. Pero lo cierto es que el grosor se aleja bastante al de una tablet con sus 15,2 milímetros, algo que permite colocar un disipador muy eficiente que mantendrá la temperatura del interior bajo control.

En la parte inferior encontraremos un puerto USB-C que sirve para cargar la batería y conectar el dock. Sí, Nintendo ha elegido un conector estándar en lugar de uno propietario. Esto permitirá usar sin problemas baterías externas y cables USB-C que tengamos por casa. Y ya que hablamos de la batería, no podíamos dejar de hablar de la autonomía de la misma. Los números de Nintendo prometen 6 horas de encendido y 3 horas de juego con títulos potentes como Zelda. En nuestras pruebas, hemos conseguido alcanzar las 2 horas y 40 minutos jugando a Zelda con auriculares y brillo automático. ¿Suficiente?

Teniendo en cuenta el juego tan inmenso, largo y adictivo que es Zelda, este tiempo de juego se hace cortísimo. Pero debemos de pensar que otras opciones portátiles no llegan a ofrecer grandes diferencias respecto a la autonomía de Switch, y lo más importante, podremos cargarla cuando queramos con la ayuda de una batería externa. Así que no tendrás el tiempo de juego deseado, pero habrá maneras de solucionarlo. Baterías como el modelo de Razer podrían ser la solución perfecta para cargar la consola al completo en el menor tiempo posible (e incluso mantenerla con vida mientras jugamos).

Los juegos llegan en formato cartucho, una decisión que te obligará a hacerte de un estuche para almacenar todos los juegos en formato físico que quieras llevar contigo, pero que ofrece tiempos de carga excepcionales. Tendremos la posibilidad de descargar juegos en la memoria interna de 32 GB (26 GB libres de fábrica), y en el caso de no disponer de más espacio, sólo tendremos que conectar una tarjeta microSD en la ranura que se esconde bajo la pata de apoyo.


El modo portátil

Es la modalidad en la que más uso la consola. Ya sea viajando o tranquilamente en la cama, la Switch con alma de portátil es la versión que más uso con diferencia. La colocación de los Joy-Con ensancha y rompe completamente el formato rectangular de lo que entendemos hasta ahora de un dispositivo de mano, pero no es para nada incómodo. El sistema de anclajes por raíles permite colocar los mandos de una manera muy fácil y sencilla, y aunque Nintendo sigue evitando mostrar imágenes con niños, los más pequeños de la casa no tendrán problema alguno en colocarlos.

El sonido nos llegará a través de los altavoces delanteros, aunque igualmente podremos conectar unos auriculares para no molestar (también tendremos la opción de mantener el sonido por ambos canales). Lamentablemente no podremos conectar auriculares Bluetooth, por lo que estaremos limitados a usar modelos cableados a través del puerto de 3,5 milímetros. Un punto negativo que molestará a muchos, aunque también ayudará a rascar algo en la autonomía de la batería.

En las manos los 400 gramos que pesa la consola con los mandos no son para nada pesados. Es más, la cifra demuestra que pesa menos que un iPad de 9,7 pulgadas, y gracias a su forma, es incluso más fácil de agarrarla y de jugar que el tablet de Apple. El procesador de su interior tampoco molestará térmicamente hablando, ya que la temperatura alcanzada no se transformará en un calor excesivo que pueda molestar en las manos. Para ello cuenta con un ventilador que comenzará a funcionar nada más arrancar la consola, pero que con un suave zumbido pasará completamente desapercibido a menos que coloques la oreja junto a la salida del aire.

Los más curiosos seguro que estarán interesados en conocer cómo se conectan los Joy-Con a la pantalla. Pues bien, una vez que insertas el mando por el rail, el clic final se encargará de insertar los 10 pines microscópicos que esconde cada mando en uno de sus huecos. Estas conexiones son las encargadas de cargar la batería de los mandos mientras la consola está conectada al dock, y también sirven para establecer la conexión a la hora de jugar (y evitar así más consumo por conexión inalámbrica).


El modo sobremesa

Esta colocación de la consola es la versión más social que ofrece Switch. Con ella podremos jugar con un amigo mientras la consola descansa en una mesa sin los Joy-Con, aunque igualmente podremos hacerlo de manera individual, claro. Debido a que no tenemos ningún juego de prueba para dos jugadores, no hemos podido probar con profundidad esta modalidad, pero en nuestra primera toma de contacto pudimos comprobar como la pantalla se sentía demasiado pequeña cuando estabas junto a alguien (teníamos que acercarnos bastante) y que los mandos no eran especialmente cómodos.

Es un modo al que Nintendo parece no haber prestado la misma atención que al resto, ya que no hay demasiados juegos que lo aprovechen en el día de lanzamiento, y hasta el detalle de la pata de apoyo nos parece simple y frágil. Algo así como "coloquemos este pie en la parte trasera para que se pueda apoyar en una mesa", del resto ya se encargarán los juegos. Pero, ¿qué juegos? Mario Kart 8 Deluxe será el ejemplo perfecto para este modo, pero habrá que esperar hasta abril, mientras que 1-2-Switch permitirá montar una fiesta en el rincón que menos te lo esperes, así que parece ser la mejor opción.


Modo televisor

Aquí es donde técnicamente la consola se transforma y deja ver todo su potencial. El dock obliga a Switch cambiar el modo de pantalla a 1080p (720p cuando jugamos en tablet, la resolución nativa de la pantalla), así que las cosas se verán bien en televisores de grandes pulgadas. ¿Hay diferencia respecto al modo tablet? No. La experiencia de juego sigue siendo la misma a nivel de gráficos y rendimiento, y aunque sí hemos notado algunas caídas de frames en el televisor, puede que todo se deba a la falta de algún que otro retoque final a base de actualizaciones.

El problema llega con los Joy-Con. Por alguna extraña razón la conexión entre los mandos y la consola no es constante y se producen interferencias. La consola ha estado colocada a unos dos metros sin ningún tipo de obstáculo, y el Joy-Con izquierdo perdía la conexión constantemente haciendo que Link se moviese con retraso y sin respuesta. Es un problema que no se debe a las distancias. He jugado a dos metros de distancia sin ningún tipo de obstáculo por delante, y las interferencias en el control aparecían. ¿La solución? El Pro Controller, un gamepad clásico muy cómodo y con botones más grandes que los de los Joy Cons. La conexión en este caso era perfecta, y no se producía ningún tipo de interrupción en ningún momento.

¿Significa esto que el mando Pro se convierte en una compra indispensable? Podría ser. Todo dependerá de la ubicación de la consola en casa. Dónde la tengas colocada, si estará oculta o no y si tendrá obstáculos que impidan tener una visión libre del dispositivo, serán factores determinantes a la hora de jugar con los Joy Cons. De lo contrario, los continuos cortes que se producen te obligarán irremediablemente a gastar los 70 euros que vale el Pro Controller. Así que probablemente debas de tenerlo en cuenta.


El software

La interfaz de Switch es tan sencilla que parece inacabada. Nintendo no se ha preocupado demasiado en ofrecer grandes alardes al menú de la consola, pero eso no es ni más ni menos que un reflejo más que cómo está orientado el dispositivo: juega y no te preocupes de nada más. El diseño de la pantalla principal es muy básico, y nos presentará inmediatamente los juegos que tenemos disponibles.

En la zona superior, podremos elegir los perfiles de usuario que tengamos guardaos en la consola, aunque eso no implicará menús diferentes. Es decir, si seleccionas el tema "Negro" para la interfaz, esta opción se aplicará para todos los usuarios, ya que en ningún momento se producen cambios de cuenta. La consola dejará elegir usuario siempre que iniciemos un juego, para que así se cargue la partida adecuada y no haya problemas con lío de perfiles. Una vez más, acciones simples y sin complicaciones.

El botón Home del mando nos llevará al menú principal de la consola sin importar dónde estemos, y si lo mantenemos pulsado durante unos segundos hará aparecer un menú de ajustes rápidos (donde poder activar modo en espera, desactivar brillo automático, ajustar el brillo y activar el modo avión) que evitará salir de la partida.


Algunos detalles tras jugar con Switch

No he usado la pantalla táctil. Para nada. Bueno, en realidad he escrito mi nombre de usuario y la contraseña pulsando sobre el teclado virtual, pero las letras me parecen demasiado pequeñas y al final he optado por manejar el cursor con el pad. Zelda no hace uso de la pantalla táctil en ningún momento, y probablemente sea algo que veremos más en otros juegos. Tiene sentido, ya con la consola conectada en el dock no hay manera de tocar la pantalla. Nintendo nos comentó que podría existir juegos que requieran la pantalla táctil y no se puedan conectar al dock, y es algo que efectivamente podemos intuir al ver una serie de iconos que aparecen en la Nintendo eShop dentro de la ficha de cada juego. Esos iconos representan cada uno de los modo de juego (tablet, sobremesa y televisor), así que sabremos inmediatamente cómo podremos jugarlo.

Necesitas funda para protección. En serio, búscate una funda oficial. Te vas a llevar la consola allá donde vayas, y vas a necesitar una protección para la pantalla. Los sticks de los Joy-Con van a engancharse entre las cosas que tengas en la maleta, y el cristal puede arañarse en el momento menos esperado. Yo lo he sufrido en mis propias carnes. Al no disponer de funda, la espalda de la consola se ha quedado ligeramente marcada al rozar con varias cosas que tenía en la mochila (Por suerte no ha sido la pantalla). Nintendo ofrece una funda oficial por 19,99 euros. Así que podría ser buena opción.

Zelda me ha demostrado que un buen juego no necesita gráficos de última generación. Nintendo ha sido muy inteligente al elegir el estilo de gráficos, ya que se consigue un aspecto muy llamativo que funciona genial ante dientes de sierra y elementos con poco detalle. Estoy seguro que veremos más ejemplos de este tipo, pero no me fío del resto de desarrolladores. A día de hoy, muchos de los juegos presentes en la eShop parecen mostrar calidades similares a las de un tablet o teléfono Android e iOS, y a Nintendo no le interesa ganarse esas similitudes.

Sin cámara ni... ¿posibilidades de ampliación? Es curioso ver como Nintendo no ha incluido un elemento que parecía fijo en su línea de productos. Tanto la 3DS como la Wii U incluyes una cámara que permite capturar el rostro del jugador para incluirlo en el juego. Switch en cambio, ha prescindido de dicho elemento, así que olvídate de encontrar ideas locas por parte de Nintendo en un futuro. Esto también nos hace pensar sobre la posibilidad de crecimiento del sistema en un futuro. El dock es un simple trozo de plástico que transforma el puerto USB-C de la consola en un hub con 3 puertos USB, una salida HDMI y un puerto USB-C para corriente. ¿Cómo podría evolucionar la consola en un futuro?

Como ya he indicado anteriormente, los Joy-Con disponen de 10 pines de conexión escondidos, es decir, la consola tiene conexiones internas que transforman a los Joy-Con en simples periféricos. ¿Y si existieran más periféricos? Es inevitable pensar en los conceptos que imaginaron unos usuarios en Reddit hace bastantes meses, algo que encajaría con las típicas ideas locas de Nintendo. Veremos qué ocurre en unos años.

Es importante señalar que durante las pruebas realizadas en este análisis he sufrido muchísimos problemas de congelación de la pantalla mientras jugaba a Zelda. Es un error que no he sabido identificar ya que se produce de manera aleatoria y sin razón alguna, y que me obligaba en todo momento apagar la consola forzosamente. Ni la actualización 2.0.0 del sistema ni la 1.1.0 de Zelda han conseguido poner fin a estos errores, así que habrá que ver si finalmente se solucionan con una nueva actualización, o al menos que la compañía se pronuncie al respecto, ya que me consta que le ocurre a más personas.


Resumen

Para mí el modo Tablet es el principal modo de Switch, pero eso no significa que sea para todo el mundo. Ahí es donde radica uno de los grandes éxitos de la consola, ya que su poder de transformación permitirá a los jugadores jugar de la manera más cómoda que prefieran. En mi caso, la versión con los Joy-Con conectados me parece un producto redondo, pero no lo lograría concebir esa idea si previamente no hubiera estado jugando con esa misma consola en el salón de casa en una televisión de 55 pulgadas. Sentado en el sofá. Justo antes de salir de viaje.

Ahí es donde empieza los cambios de Switch, una manera nueva de jugar, sin interrupciones, donde la partida se ve únicamente aplazada por el mayor enemigo público de la tecnología de hoy en día: las baterías. Pero la cosa no termina aquí. Nintendo tiene que darnos todavía muchas respuestas, y lo más importante, solucionar problemas que no deberían de estar presentes en un lanzamiento. Cabe recordar que el servicio online será limitado y estará en pruebas, y no obtendremos una versión final hasta otoño. Para colmo, una sospechosa sombra de errores y bugs planea sobre el lanzamiento, algo que comprobaremos en las primeras impresiones de los usuarios con la consola.

La lista de juegos de lanzamiento queda eclipsada completamente por Legend of Zelda: Breath of the Wild, pero, ¿qué hay detrás de eso? 1-2-Switch es el juego perfecto para promocionar las habilidades de los Joy-Con, pero en lugar de incluirlo, Nintendo ha decidido ponerle un precio de 59,99 euros. Super Bomberman R no deja de ser el clásico Bomberman, no lo he probado, pero 49,99 euros se me antojan algo elevado. Por lo demás, mucho juego retro de Neo-Geo y títulos más humildes que más bien parecen sacados de Android e iOS en lugar de una plataforma de juegos dedicada.

Las promesas de Nintendo suenan esperanzadoras con Splatoon 2, Mario Kart 8 Deluxe, ARMS, y como no, Super Mario Odyssey, pero nos falta títulos de terceros que demuestren que depositan confianza sobre la plataforma. Estamos ante un hardware increíble con un futuro prometedor, pero quién nos iba a decir que por paradojas de la vida, lo que le iba a faltar a una consola de Nintendo eran precisamente juegos. Eso sí, por ahora.

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