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Deja el trabajo para fabricar un brazo biónico a su hijo

Un tesón y convicción que conmueven al mundo.
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Ben Ryan difícilmente olvidará ese día: los médicos anunciaron el diagnóstico demoledor. Su hijo Sol, con apenas diez días de vida, tenía un coágulo en su brazo y la única alternativa viable era amputarlo. Este británico, profesor de psicología, aceptó el fatal diagnóstico pero no así lo que venía después: el sistema de salud británico no proporcionaba prótesis de calidad hasta que los niños cumplen tres o cuatro años, y hasta entonces, ofrecen algo que Ryan entiende como "rudimentario". Pero eso no sucedería a su hijo.

Nuestro protagonista se dispuso a cubrir las carencias del sistema fabricando él mismo una prótesis que permitiera a su hijo llevar una vida lo más normal posible, y para ello, no dudó en dejar su trabajo. "Se encerraba en la caseta del jardín y no le veía durante días", explica su mujer, que por un momento llegó a pensar que su pareja había perdido la cabeza. Y nada más lejos de la realidad.

Ryan no cejó en su empeño y su búsqueda le llevó hasta Autodesk, empresa que le está ayudando a desarrollar el mencionado brazo. El británico ha fundado la empresa Ambionics para desarrollar el producto y tiene claro que en su desarrollo, la impresión 3D será fundamental. Sin ningún tipo de experiencia en el desarrollo de productos, Ryan está trabajando en un brazo biónico hidráulico que espera vender en todo el globo con el objetivo de ayudar a niños en la misma situación que su hijo.

Para poder comercializar el producto y cubrir los gastos incurridos durante el tiempo invertido, se requieren 50.000 libras esterlinas (unos 58.000 euros) que espera recaudar a través de la campaña de crowdfunding iniciada en Indiegogo. Su actividad no ha pasado desapercibida en los medios británicos y ha explicado sus planes en prensa y matinales de televisión del país. Un diez en decisión y entrega.

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