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Un borracho se lía a golpes con un robot de seguridad... y lo derriba

Acabó siendo detenido por las autoridades.
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No acabamos de comprender muy bien la escena: un tipo, borracho como una cuba, se pasea por un aparcamiento que -casualidades de la vida- se encuentra bajo la atenta vigilancia de Knightscope, el robot de vigilancia. Cada uno en su papel. El individuo deambula a duras penas entre los vehículos y el robot entiende que aquello es un ataque a la propiedad privada (de hecho lo era, puesto que el parking era privado). Las máquinas raramente fallan y nuestro protagonista metálico actuó en perfecta comunión con su programa original activando todas las alarmas.

No pienses en un amenazante Robocop armado: Knightscope va como los bobbies, sin armas, pero por contra es capaz de hacer mucho ruido. El robot activó las alarmas sonoras mientras se dirigía a nuestro otro etilizado protagonista: un varón de 41 años que no comprendía muy bien qué estaba sucediendo ahí. Una masa metálica de unos 130 kilos de peso se dirigía a él sin titubeos y causando un gran estruendo. No sabemos qué sucedió exactamente después pero el vigilante automatizado acabó con sus piezas en el suelo.

La policía no tardó en llegar y se topó con un confundido agresor de carne y hueso que apenas atinaba a decir nada coherente y a Kightscope lleno de rasguños y derribado por KO. Si la escena puede tener su punto cómico, no tanto lo tendrán las consecuencias para este inesperado protagonista: se le acusa de allanamiento de propiedad privada y un claro estado de embriaguez, con lo que el futuro a corto plazo se le presenta bastante sombrío. No obstante, en un intento desesperado por salir del aprieto, el acusado sostuvo que era un ingeniero de la compañía poniendo a prueba los sistemas de seguridad. No coló, claro.

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