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"Póngame un café y la clave del WiFi": los hosteleros canadienses se rebelan

Algunos han comenzado a quitar sus redes WiFi de los locales.
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Una hora larga ocupando una mesa y disfrutando de la conexión a internet, y todo ello por poco más de un euro que cuesta un café. Los números no salen, o eso es al menos lo que opina un creciente número de hosteleros en Canadá, que han comenzado a desenchufar los routers de sus locales para dejar de ser "oficinas" improvisadas.

Se trata, en especial, de pequeñas cafeterías que han comenzado a encontrarse con un incómodo problema: cada vez son más los usuarios que ocupan las mesas durante horas y el único sonido del lugar es el traqueteo de los teclados. Uno podría pensar que se trata de una mera cuestión económica y que estos propietarios quieren simplemente hacer más caja, pero lo cierto es que esta decisión se está adoptando principalmente por una cuestión de ambiente.

Según han explicado los dueños de los locales que han optado por la desconexión, se encontraban con cada vez más frecuencia, con clientes que entraban en el local y se daban media vuelta al toparse con una mortecina atmósfera de oficina. Rostros iluminados por la pantalla del portátil y sin relacionarse con absolutamente nadie. Y la decisión no fue para nada fácil: "a corto plazo, nos perjudicó", explica a The Globe and Mail uno de los hosteleros que ha eliminado el WiFi.

Sin embargo, el perjuicio pronto se convirtió en beneficio: el ambiente de los negocios sin acceso a Internet mejoró a medio plazo, y ese era básicamente el objetivo buscado. Algunos hosteleros han adoptado una medida intermedia: eliminar el WiFi en horas de máxima afluencia de clientes y así todos contentos. Pero el debate está encima de la mesa ¿WiFi sí o no en un bar?

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