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Los científicos sostienen que TRAPPIST-1 es demasiado viejo para albergar vida

El sistema es considerablemente más viejo que el solar.
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Tras el entusiasmo inicial, los científicos ya se encargaron de aguarnos la fiesta al confirmar que la vida no sería posible en el sistema de planetas TRAPPIST-1, pero ahora han vuelto a la carga fulminando cualquier opción de esperanza de los más incrédulos: los exoplanetas son demasiado viejos para albergar cualquier opción de vida. Los investigadores han determinado que el sistema cuenta con una antigüedad que oscila entre los 5.400 y 9.800 millones de años, muchos más que los que se atribuyen al sistema solar, 4.500 millones de años.

¿Hay una edad que determina que la vida no sea posible? Lo cierto es que no, pero como apuntan los científicos, a medida que los sistemas son más viejos aumentan las posibilidades de que su atmósfera se haya visto deteriorada (o incluso haya desaparecido), debido a años y años de altas radiaciones. Otro tanto sucedería con la eventual presencia de agua en su superficie.

Pero esto no es todo: los investigadores explican que si, pese a todo, tanto la atmósfera como el agua hubieran sobrevivido a la intensa radiación proveniente de la estrella del sistema, existen unas altas probabilidades de que los planetas se hubieran "cocinado" creando un efecto gaseoso en su superficie semejante al de Venus, y como sabes, incompatible con toda posibilidad de vida. Con todo, los autores del estudio no descartan por completo la existencia de vida, solo que matizan que ésta sería extremadamente efímera.

Puede haber vida, pero muy efímera

Esta posibilidad se refuerza debido a que el sistema de planetas es muy inferior en tamaño a la Tierra y por este motivo aumentan las opciones de que se hayan creado atmósferas más gruesas que protegerían las superficies permitiendo la posibilidad de vida, pero como explica el líder del estudio, Adam Burgasser, "si hubiera vida en esos planetas, sería muy corta".

El otro gran reto al que se enfrentan los científicos reside en utilizar los telescopios Hubble y James Webb para determinar si finalmente hay vida o no en los exoplanetas, dada su distancia. Para los más despistados, te recordamos que TRAPPIST-1 es un sistema solar muy similar al que ocupa la Tierra y que fue anunciado por la NASA a comienzos de año. Esta similitud nos hizo soñar a todos con la posibilidad de albergar vida (y hacer las maletas), pero como has visto, tendremos que seguir buscando otras opciones...

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