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Asistí al despegue del Falcon 9 de SpaceX: esta ha sido mi experiencia

Algo realmente inolvidable.
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A mediados de julio apareció un tweet de Elon Musk promocionando un evento de la NASA. Sabiendo de la relación entre SpaceX (compañía de Musk) y la agencia espacial norteamericana, no dudé en revisarlo. Se trataba de una aplicación para asistir a un evento organizado por "NASA Social" alrededor del décimo segundo lanzamiento del cohete Falcon 9 para abastecer a la Estación Espacial Internacional. "¿Asistir a un lanzamiento de un cohete espacial? Esto no me lo puedo perder", pensé sin vacilar.

Tras echar mi solicitud para el evento, prácticamente me olvidé del tema. Seguramente miles de personas también harían lo mismo y yo nunca he ganado la lotería. Esta no sería la primera vez.

Precisamente diez días después recibí un email de la NASA confirmando que había sido seleccionado para asistir al evento. Lo revisé varias veces para asegurarme de que no era una equivocación. Al solicitarlo uno debe indicar el tipo de audiencia a la que tiene acceso, y seguramente mencionarlos a ustedes, el público de Engadget en español, llamó la atención y por eso me eligieron (mi más sincero agradecimiento por su apoyo de siempre).

Alrededor de 40 personas, provenientes de distintas plataformas y medios, fueron seleccionadas. Entre los individuos que viajarían al evento había gente de medios que iban desde Futurism y VICE hasta páginas de viajes y bienes raíces. También un par de YouTubers, otro par de estudiantes universitarios, profesores de escuelas y hasta BMXers y Skaters profesionales.

Las notificaciones sobre el evento empezaron a llegar. Se trataría de dos días de paseos y reuniones, que en un inicio estaban planificados para el 12 y 13 de agosto, con la advertencia de que, si la fecha del lanzamiento del cohete cambiaba, las reuniones también lo harían.

Dicho y hecho, el clima no cooperó, y la fecha de lanzamiento cambió al 14 de agosto. Eso no fue mayor problema porque al comprar los pasajes de avión, alquiler de auto y habitaciones de hotel, tomé en cuenta la posibilidad de ese cambio.

El 11 de agosto armé la maleta y salí rumbo a Cabo Cañaveral.

Debido al cambio de fechas, el 12 de agosto tuve el día libre, y decidí visitar el parque Epcot, de Disney. Ya había estado antes ahí, pero esta ocasión sería distinta, porque venía entusiasmado por la invitación de estar cerca de uno de los eventos más impresionantes de la historia de la humanidad, ocasionado por el avance científico: un lanzamiento al espacio.

El primer día

El domingo 13 de agosto empezamos el día en la sala de acreditación de prensa a las 11 de la mañana. Tras revisar los documentos de identificación y pasar por una revisión de seguridad canina, empezamos el viaje hacia el Kennedy Space Center en un bus de la NASA.

Tras pasar las garitas de seguridad, entramos al complejo espacial y nos acercamos al icónico edificio VAB (Vehicle Assembly Building – comentaré al respecto más adelante). A un lado de ese edificio había unas salas de prensa y reuniones. Nos llevaron allí para que nos presentáramos y habláramos un poco sobre la agenda de la visita. Tras unas breves introducciones, regresamos al bus, nos dieron un breve tour de las instalaciones (vimos las plataformas de lanzamiento 39A y B desde el bus) y de ahí fuimos al histórico centro de control de las misiones de los transbordadores.

El "Launch Control Center" se usó durante todas las misiones de los transbordadores para organizar el lanzamiento. El sitio se dejó intacto desde la última misión, de la nave Atlantis, y todavía se pueden ver los documentos relaciones en los escritorios.

Gallery: Launch Control Center | 7 Photos

Además de los momentos de extrema felicidad relacionados con cada lanzamiento, desde ahí se vivieron épocas de mucha tristeza y tensión, tras las explosiones de los transbordadores Challenger (durante el despegue) y Columbia (al regreso a la Tierra).

El paso siguiente fue visitar la sala de televisión de la NASA, y asistimos a la sesión de información sobre los contenidos de la cápsula Dragon que se enviaría al día siguiente. La sesión en vivo incluyó la presencia de científicos de gran calibre, así como de un grupo de Boy Scouts, que también se preparaban a enviar un experimento al espacio.

Con esto concluyó el primer día, y regresamos a nuestros respectivos hoteles.

El segundo día

La acción empezó mucho más temprano el día del lanzamiento.

Nos reunimos en la sala de prensa a las 6 de la mañana. Nuevamente pasamos por la revisión canina, y salimos camino hacia el complejo. La primera parada fue una de las más emocionantes: estuvimos a unos metros del cohete, que ya estaba listo y preparado para el lanzamiento en la plataforma 39A.

Nos otorgaron alrededor de media hora para tomar fotos, y a paso seguido fuimos a visitar el VAB (mencionado antes). Este es el edificio donde se ensamblaron importantes cohetes como el Saturn V, y los transbordadores. Se trata del edificio de un piso más alto del mundo, y es que debe tener espacio suficiente para la fabricación de cohetes en vertical.

Gallery: Vehicle Assembly Building | 8 Photos

En este mismo lugar se ensamblarán los cohetes del proyecto SLS, con el que se pretende visitar el "espacio profundo". En otras palabras: estos cohetes podrían llevarnos a Marte.

Aunque la visita duró al menos un par de horas, el tiempo pasó muy rápidamente, mientras nos informaban de las misiones pasadas y futuras relacionadas con este impresionante edificio.

Ahora pasaríamos a esperar unas cuantas horas para el lanzamiento en la sala de reuniones, y nos anticiparon que "alguien" de la NASA podría pasar a visitarnos.

Nada más entrar al salón, apareció nada menos que el Dr. Paul Hertz, director de División de Astrofísica de la NASA. Este interesante personaje nos instruyó sobre los proyectos que serían enviados al espacio en cuestión de unas horas, y después nos comentó sobre la búsqueda de vida extraterrestre.

Uno de los proyectos de los que más habló se llama "ISS-CREAM", y es nasa menos que un aparato para detectar rayos cósmicos. Se piensa que al menos un porcentaje de estos rayos son creados por explosiones de supernovas, pero eso todavía debe ser confirmado, y esperan que este proyecto ayude a hacerlo. Lo más interesante es que se piensa que el hidrógeno y los "materiales pesados" son creados durante la explosión de supernovas, incluyendo el carbón del que estamos hechos los humanos.

Hertz también mencionó que los cálculos estadísticos indican que hay una gran posibilidad de que exista vida en otros lugares del universo. Es más, él piensa que debe haber vida en nuestra galaxia, la Vía Láctea; pero posiblemente no en nuestro Sistema Solar.

Tras la reunión con Hertz, nada menos que el jefe máximo de la NASA, Robert Lightfoot Jr., vino a visitarnos. Aunque él es un científico de cohetes, su misión ahora es preparar y conseguir el dinero para que la NASA continúe en funcionamiento. A fin de cuentas, se trata de una agencia gubernamental, que puede ser víctima de decisiones políticas en cualquier momento.

Su punto de vista es que el presupuesto anual de 5.000 millones de dólares devuelve valores incalculables de nuevos conocimientos para la humanidad. La NASA ha demostrado que sus investigaciones no solo nos ayudan a conocer más del espacio, sino también a mejorar la vida en nuestro planeta.

Lightfoot es solo un administrador temporal, que espera que el jefe permanente sea nombrado pronto. Mientras tanto, él debe asegurarse de que la NASA siga adelante y que sus decisiones no afecten de manera negativa a la persona que quede a cargo después de él.

Finalmente, las reuniones terminaron con una presentación de la impresionante Dra. Michelle Thaller, gerente del programa de educación de la agencia espacial. Ella habló sobre el eclipse solar del 20 de agosto, y la importancia que estos sucesos tienen para quienes estudian el funcionamiento del Sol.

Esperamos unos minutos más, y el momento tan esperado finalmente llegó. Salimos de la sala de reuniones y caminamos alrededor de 100 metros con dirección hacia el reloj de cuenta regresiva. Desde ahí se podía ver a la perfección la plataforma 39A y el cohete Falcon 9, a pesar de la distancia (estábamos a unos 5 kilómetros, pero con vista directa al cohete).

Aunque la recomendación de la NASA era no preocuparse por cámaras o fotos, para que aprovechemos el lanzamiento, yo no perdí tiempo en sacar mi teléfono empezar una sesión de Facebook Live. A fin de cuentas: no sería justo que yo disfrute del evento sin los lectores de Engadget.

Finalmente, el conteo llegó a cinco, cuatro, tres, dos, uno... y el cohete empezó a elevarse. El ver una máquina de ese tamaño separarse del planeta es una experiencia surrealista. A los pocos segundos empezamos a escuchar el ruido de los motores Merlin, y poco tiempo después nos golpeó el estampido supersónico. No fue doloroso ni incómodo, pero sí muy emocionante.

(El lanzamiento empieza en el minuto 14:06)

Las reacciones de los presentes variaron entre lágrimas de emoción a ruidos y aplausos de festejo. Yo preferí mantener la señal de Facebook Live abierta, porque sabía que a los ocho minutos regresaría la primera sección del cohete.

Entre las nubes apareció una pequeña luz. Se trataba del cohete que regresaba a la tierra, mientras la cápsula continuaba su viaje al espacio. Un nuevo estampido supersónico nos sorprendió, y el cohete desapareció detrás de unos árboles. Al poco tiempo nos enteramos que aterrizó sin inconveniente.

Después de un par de fotos más con los asistentes al evento y la gente de NASA Social, nos despedimos del centro espacial Kennedy y regresamos a la sala de acreditación en el bus oficial. Ahí agradecimos a los organizadores por la oportunidad de vivir esto en persona, y nos despedimos de nuestros nuevos amigos, con los que ahora tenemos una conexión especial gracias al incansable espíritu de exploradores que compartimos los humanos en lo más profundo de nuestro ser.

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