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Freemium: Pixel XL 2, o cuando la Inteligencia Artificial se convierte en la esencia

¿Puede la IA convertirse en un argumento estrella en un móvil?
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"Ok, Google, recuérdame que compra fruta al llegar a casa"; esta orden, a priori, no aporta nada nuevo que no hayan visto hasta la fecha los usuarios del asistente de voz de la plataforma o los propietarios de un iPhone con Siri. La Inteligencia Artificial va poco a poco convirtiéndose en un sólido argumento de venta y un factor diferencial en un mercado cada vez más reñido y en el que las diferencias de hardware tienen una capacidad de mella limitada entre los compradores.

Y Google lo tiene claro: la IA va a ser su pasaporte particular para una siguiente generación de móviles que, sin duda, quiere liderar. Tiene buenos argumentos para ello; el gigante domina los algoritmos del 'machine learning' mejor que nadie en el segmento y unos días utilizando el Pixel 2 XL me han servido para asomarme tímidamente a este nuevo futuro.

El móvil estrella de Google se siente ligero en la mano y ofrece una sensación extraña: no parece premium a priori (posiblemente por su tacto y ligereza), pero esta sensación se desvanece en cuanto uno lo contempla con calma sobre la mesa. El precio de venta nos recuerda que estamos ante un pata negra de primer nivel que compite cara a cara con los iPhone 8 y X y el Note 8, entre otros smartphones de referencia. La marca no ha racaneado precisamente ni en materiales ni en componentes, pero ha querido dar un protagonismo especial a lo que hay dentro.

¿Y qué hay tan especial en su interior que lo haga diferente? Sí, la Inteligencia Artificial, esa especie de mantra que uno no tiene muy claro en qué se concreta hasta que no tiene uno de estos equipos en sus manos. Google ha sabido repartir la IA hábilmente en dos terrenos en el móvil: el campo de la fotografía y en el de la relación con el usuario. En el terreno de las fotos, la marca juega una doble partida que detallamos a continuación, y en el de la relación, facilitando la vida al usuario mediante un sistema muy semejante a un bot obediente y servicial.

¿Qué impacto puede tener la IA en la fotografía? Tiene tanto impacto que el fabricante ha sido capaz de prescindir de una doble óptica para ofrecer resultados semejantes (o incluso mejores, según algunos) que los iPhone 8 Plus y X con doble óptica. Cuando uno hace clic en la cámara del terminal se desatan una serie de procesos que concluyen en una imagen casi perfecta en prácticamente cualquier circunstancia; lo curioso del asunto es que uno puede 'ver' con sus propios ojos los últimos retoques realizados por el sistema si se apresura a ver la instantánea una vez tomada.

Google se refiere al asunto como "fotografía computacional", una nueva liga a la que nos tendremos que habituar porque esto parece que no ha hecho más que empezar. Y la aplica en las dos cámaras, la frontal y la trasera. Para la segunda en el modo retrato, el sistema emplea "una solución machine learning combinada con un mapa de profundidad real", de forma que utiliza los píxeles del enfoque automático para analizar la información a izquierda y derecha de la cámara de forma simultáenea. La conclusión de este 'hechizo' es una imagen nítida y compensada en prácticamente cualquier situación, y en especial en condiciones de baja luz.

Para la cámara frontal, el equipo emplea otra solución basada en machine learning 'entrenada' con cerca de un millón de fotos que logra el efecto con un éxito sorprendente: sí, con la frontal también podrás lograr el codiciado efecto bokeh que llegó al mundo de los móviles con el iPhone 7 Plus. La fotografía es solo una muestra de músculo de lo que puede hacer la inteligencia artificial en el terreno de los móviles; estamos ante el comienzo de algo que promete ser muy grande y que Google, por el momento, está aprovechando muy bien.

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