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Freemium: Por qué me cambié del iPhone 8 Plus al iPhone X

Mucho más que un simple móvil.
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Bienvenido a Freemium, una sección en la que Jose Mendiola expresa su opinión personal sobre el mundo de la tecnología. Engadget no se responsabiliza ni supervisa los puntos de vista vertidos en estos artículos.

Como usuario del iPhone desde el 3GS, sigo con fruición todas las keynotes a la espera de alguna novedad que pueda mejorar la experiencia de uso del terminal. Demasiado atrapado por la plataforma y sus múltiples tentáculos como para plantearme abandonarla, así que 'preso' de Apple, lo que queda es mirar con atención las novedades que presenta el nuevo terminal. En 2017 el cambio ha sido doble: un iPhone 8 Plus con mejoras internas pero no estéticas, frente a un iPhone X (sí, aunque cuesta, se lee '10') que lo traía todo.

Como todas las miradas y la demanda se centraron en el segundo, un servidor optó por no esperar y dar el salto al iPhone 8 Plus. Viniendo el 7 Plus, el cambio resultó decepcionantemente escaso en lo que toca a sensaciones; lo que sucede es que solo por la carga inalámbrica incorporada y la pantalla TrueTone, ya merecía la pena. Sin embargo, me ha durado poco esa efímera felicidad...

iPhone X, eso no es un móvil

Todo fue, en realidad, casual. Quedé con un amigo para tomar una cerveza y llevó su iPhone X, lo que nos animó a hacer una rápida comparativa (tomar unas fotos, ver Netflix...); casi sin darme cuenta el veneno estaba ya inoculado: no había calibrado bien el alcance del iPhone X y todo el potencial que ofrece el dispositivo, y esa misma tarde hice el pedido online cuando las fechas de entrega se disparaban ya a casi el mes. Y no fue una decisión fácil: ¿más de 1200 euros por un móvil?

En realidad, la pregunta encierra en sí una trampa: el iPhone X (y por extensión, cualquier terminal de gama premium) no es, en realidad, un móvil, sino que se tratan de potentes ordenadores de bolsillo en lo que uno puede hacer tanto y tan bien, que a la postre se ahorra tiempo de trabajo. Bien visto y si tuviéramos que aplicar un ratio coste-uso, el iPhone ganaría por goleada el resto de equipos que uso para el trabajo-ocio, el iPad Pro y el Surface Pro 4.

Las tres claves de un iPhone rompedor

No hay que volverse loco para entender por qué el iPhone X es un móvil transgresor y transformador para un usuario avanzado de este tipo de dispositivos, y yo las resumo en las siguentes 'patas':

(1) Face ID

Sospecho que quien no haya probado este sistema de desbloqueo de forma continua durante unos días no comprende en profundidad su alcance. Quienes vengan con el argumento de "esto ya lo tenía el (pon el modelo que quieras)" no han entendido que no se trata de un mero sistema de desbloqueo: es una nueva relación con el usuario. Este sistema funciona tan bien y tan rápido, que uno consigue que se olvide de ello (no hay mejor tecnología que la que no se ve), y no hablamos solo de desbloquear el móvil.

Con el paso de los días me vi haciendo algo que no había hecho nunca: activar la protección mediante código de todas aquellas aplicaciones que dan esta opción (Dropbox, Evernote, etc.), puesto que es tan instantáneo el desbloqueo que añadir esta capa extra se seguridad no paga ningún peaje. Pero no solo eso: las gestiones del banco las hago ya principalmente desde el móvil por el mismo motivo y gestionar las contrañas es ahora tan fácil -uso 1Password- que me he animado a crear secuencias más complejas desde la propia aplicación.

(2) Tamaño

Como apuntaba, venía ya con el bolsillo y la mano hechos al tamaño del iPhone 7-8 Plus, un 'ladrillo' al que ya me había habituado. Sin embargo, contar con el mismo tamaño de pantalla en un formato que se hace infinitamente más compacto y manejable, era un lujo que no sabía que me estaba perdiendo. El iPhone X resulta compacto, ligero y fácilmente transportable de un lugar a otro, algo que me llevó a reconocer el manido dicho de "el tamaño sí que importa". Y lo hace.

Por otro lado, la ausencia de bordes y la excelente aplicación de los gestos en el equipo, hacen que uno no tenga la sensación de sacrificar nada al contar con un equipo más pequeño. La realidad es que el iPhone X pone en evidencia a sus hermanos, en el sentido que demuestra que no se estaba aprovechando bien el espacio en las versiones anteriores del móvil de Apple.

(3) OLED

Lo dicho sobre Face ID sería aplicable en el terreno de la pantalla: quien no haya probado nunca un móvil con pantalla OLED, no sabe realmente de lo que está hablando hasta que no lo haga. La representación de colores en la pantalla del iPhone X es tan nítida y vívida que pronto me vi 'consumiendo' más contenido multimedia (series, YouTube...); lo mejor del asunto es que la pantalla no pierde puntos en exteriores y se comporta a la perfección en cualquier situación de luz.

Sin embargo, con el nuevo formato de móvil también se pierden cosas que supongo que se irán corrigiendo con el tiempo. En mi caso, el peaje más elevado del Face ID es la incapacidad de desbloquear el móvil cuando está colocado en el soporte del coche: al no estar frente al rostro, te ves obligado a introducir el PIN y este hábito está tan desterrado entre los usuarios de este modelo que por pereza, hace que use menos Apple Maps. No obstante, el salto ha sido demasiado grande hacia adelante como para volver al formato anterior: el iPhone X ha dejado atrás al propio iPhone.

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