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El Mavic Air de DJI es el mejor drone que he probado, pero sigo temiendo por su vida cuando está en el aire

Toda inteligencia es poca cuando vuelas un dispositivo de 800 euros.
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He vuelto a disfrutar como un niño volando el último producto de DJI, pero en esta ocasión ha sido mejor que nunca. El nuevo Mavic Air es un producto increíble que redondea el trabajo realizado con los ya conocidos Mavic Pro y Spark. Es tan pequeño que podrías confundirlo con el Spark, pero es tan potente, inteligente y graba tan bien, que podría pasar por un Mavic Pro. ¿No era esa la simbiosis que estabas buscando? DJI lo sabe, y por eso ha creado este producto.

Es el drone definitivo para consumidores avanzados. Tanto para aquellos que quieran un dispositivo muy portátil que no tema por alguna que otra brisa, como para esos usuarios que quieran algo fácil de pilotar, que haga buenas fotos y vídeos y no se pase de los 1.000 euros. Estéticamente es muy atractivo, y se han incorporado mejoras muy importantes como la toma de aire, la perfecta aerodinámica y el plegado de los brazos con las hélices.

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Es importante mencionar que en esta ocasión las hélices con son autoplegables, por lo que nos encontraremos con una pieza fija de fácil sustitución. A la hora de plegarlo es fácil confundirse con el orden de colocación de los brazos, pero es algo que igualmente ocurre en el Mavic Pro y que rápidamente aprenderemos. El problema está en la colocación de las hélices, que al ser rígidas (y no en formato tijera) a veces cuesta colocarlas correctamente. Imagino que será cuestión de tiempo hacerse con el proceso de plegado.

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Una vez abierto por completo sigue llamando la atención el tamaño que tiene, y cuando lo coges con la mano te das cuenta de lo ligero que es. Esto podría crear ciertas sospechas sobre la estabilidad del equipo, pero tras probarlo en plena costa con un ligero viento azotando de vez en cuando, he podido comprobar que el Mavic Air se comporta tan bien como cualquiera de sus hermanos mayores.

Aunque es pequeño, la marca ha dotado con infinidad de sensores a su diminuto cuerpo. Encontramos así un sistema de cámaras que detectarán objetos a distancia tanto en la parte frontal, en la parte posterior y en la parte inferior. Esto permitirá realizar vuelos controlados sin preocuparnos por estampar la aeronave contra una pared, aunque como ya ocurría, cables, elementos delgados y ramas sueltas seguirán siendo una amenaza invisible para el dron.

Aun así, es muy inteligente, ya que detecta gestos para realizar el despegue, iniciar la secuencia de seguimiento, tomar fotos, tomar vídeos, controlar movimientos laterales, la altura y finalmente aterrizar. El sistema es muy efectivo y tiene un tiempo de respuesta increíble, pero despierta algunas carencias que por ahora son exclusivas del Phantom 4 Pro, como son la detección de obstáculos lateral (sistema de detección de obstáculos de 5 direcciones), algo que sin duda mejoraría el control del equipo y ofrecería mayor seguridad al usuario.

La cámara cuenta con un sensor de 12 megapíxeles que rinde de manera excepcional. Y a las pruebas me remito. El nivel de detalle de los vídeos que hemos podido grabar a 1080p son estupendos, y el color en general es muy bueno. Las fotografías ofrecen también excelentes resultados, aunque son los vídeos los que sacan a relucir el potencial del apartado. Y gran culpa de ello la tiene el estabilizador de tres ejes, que hace un trabajo increíble a pesar de su apariencia. De primeras parece ser demasiado compacto, e incluso algunos apostarían a que la estabilización va por software, pero no, la cámara se sostiene sobre un sistema de tres ejes que evita vibraciones y movimientos inesperados por el giro del dron. Los resultados son imágenes muy nítidas y libres de temblores.

Otra cosa que también hemos probado y nos ha gustado mucho son los nuevos modos inteligentes de grabación, como el modo Asteroid y el modo Boomerang. Ambos se activan con un par de clics en la pantalla y tras seleccionar el sujeto a seguir (un sistema que por cierto funciona de fábula incluso a largas distancias de hasta 20 metros) el dron se encargará de hacer una trayectoria automática para realizar la vistosa toma.


Los resultados como puedes comprobar son espectaculares, y lo mejor es que en el caso de la esfera, el proceso de pegado de imágenes se hace directamente en el dron con ayuda de su procesador, por lo que no se hace la carga de trabajo de edición a tu teléfono. El fabricante nos ha comentado que estos modos son exclusivos del Mavic Air, y que no habrá actualización de software para el Mavic Pro que los incluya.

Es sin lugar a dudas un juguete tecnológico que enamora con sólo usarlo durante 5 minutos, y su precio se acerca más a lo que un usuario podría pagar por un dispositivo de estas capacidades, Obviamente si lo que buscas es algo más económico, el Spark es el modelo más adecuado para tu bolsillo, pero si la idea que tienes es tener un dron fiable, de grandes capacidades y que no suponga un desembolso tan grande como los otros modelos, no hay dudas.



El problema como siempre está en la relativa durabilidad de estos equipos. La responsabilidad que debemos de tener a la hora de pilotarlos es total, y el riesgo de accidente siempre estará presente. Aunque DJI ha hecho un grandísimo esfuerzo por otorgar de muchísima inteligencia al dron (es capaz de esquivar objetos al mismo tiempo que responde a tus órdenes), todavía quedan muchos flecos que perfilar, como es el caso de los movimientos laterales, un gesto que suele ser bastante brusco y que tiene a provocar destrozos al más mínimo roce con un objeto o estructura.

De lo que no tengo duda es que este Mavic Air será uno de los productos de año, y no veo el momento de poder hacerme con uno en cuanto pueda (e incluiré el seguro de accidente de la marca, evidentemente). De dónde podré volarlo mejor hablamos otro día...

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