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Napuccino, ¿el nuevo tótem de la productividad?

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Es ya media tarde y acabas de terminar de comer; te quedan todavía muchísimas horas de trabajo y tu cuerpo te está lanzando otro mensaje inequívoco: duerme. Sí, la naturaleza no perdona y según sus registros, marcados con pulso firme por los ritmos circadianos, después de comer y antes de comenzar la tarde, toca una cabezadita. Son esos diez, quince minutos para cargar las pilas y estar luego al 200% para seguir produciendo.

Nada nuevo para quienes ya echan todos los días esa micro siesta que les devuelve a la vida, pero que ahora cobran un inusitado protagonismo gracias a una tendencia que está ganando cada vez más adeptos en los estudiosos de la productividad: la 'siesta-café', o como ya le llaman algunos, el 'napuccino' (viene de 'nap', siesta en inglés y 'capuccino'). ¿En qué consiste esto exactamente?

El término lo ha acuñado Daniel Pink, un autor de best-sellers especializado en desarrollo personal y productividad, quien ha vivido en carne propia sus efectos y los explica científicamente. La idea es sencilla: dejar de luchar contra ese sopor vespertino y unirse a él... con un as en la manga. Pink propone tomar un café justo cuando nos entre sueño, para luego entregarnos en los brazos de Morfeo en una siesta de entre diez y veinte minutos.

¿Por qué motivo? La cafeína tarda justo ese tiempo en hacer efecto y de esta manera, nos despertaremos descansados y con el punto ese de energía que aporta la mágica sustancia. En la cultura latina conocemos bien los efectos de la siesta, y tal vez por eso en Madrid ya haya locales específicos para cargar las pilas por horas.

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