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Las claves que empleaba Steve Jobs en sus emails para ser persuasivo

Así lograba que sus correos fueran efectivos.
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Que Steve Jobs era una persona persuasiva es algo que ya no se le escapa a nadie, sobre todo si ha tenido el privilegio de trabajar en su equipo. Tenaz, persistente y tremendamente convencido de las decisiones que adoptaba, quien se enfrentaba a él en una reunión o encuentro casual en la oficina, sabía que más le valía tener los deberes bien hechos. Sin embargo, la presión tiene siempre sus límites y cuando no es un subordinado a quien hay que convencer sino una persona ajena a la organización, este genio empleaba la persuasión para dar el brazo a torcer de su interlocutor.

Muchas veces, estos encuentros no eran físicos, sino que tenían lugar empleando el email. En este sentido, Inc recoge las claves que sucesivamente empleaba Jobs para doblegar la voluntad de su destinatario, o cuando menos, aproximar su postura a las tesis que defendía. ¿Cómo lo lograba? Estas son las estrategias que empleaba.

Dirigirse a la persona por su nombre

Jobs huía de saludos convencionales a la hora de redactar un correo electrónico, y en su lugar se dirigía a su destinatario por su nombre de pila. Una hábil manera de captar su atención y sentirse apreciado por el liderísimo.

Dedicar tiempo a redactar el email

En un intercambio de correos, hay pocos gestos que denoten más desidia y falta de interés que un texto breve, redactado con prisas y con faltas de ortografía. Steve Jobs se tomaba su tiempo -a la vista de los emails que se han hecho públicos- cuando quería persuadir a alguien de algo. Textos cuidados y argumentos bien estructurados y sin dejar cabos sueltos, utilizando al tiempo un lenguaje cercano y humano.

Ser escrupuloso con la gramática

Amante de la perfección como pocos, el de California cuidaba mucho lo que salía de sus teclas y sus misivas siempre estaban bien puntuadas y acentuadas; un detalle más de interés y atención hacia el destinatario.

Emplear la inteligencia emocional

En un toma y daca escrito, tampoco se trata de apabullar al destinatario con argumentos y no dejarle una salida digna. Steve Jobs conocía bien la naturaleza humana y por eso dejaba un halo de humildad con expresiones como "tal vez me esté perdiendo algo, pero no veo más opciones ¿las ves tú?"; una coletilla maleable que sin duda suavizaba la percepción de su contrario.

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