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Samsung Galaxy S9+ análisis: Y se hizo la luz… sin deslumbrar

Analizamos el nuevo buque insignia de Samsung y te contamos qué nos parece.
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Durante el MWC pudiste leer nuestras primeras impresiones con el Galaxy S9, así que hoy te vamos a traer un análisis más detallado en el que te contamos todo con pelos y señales sobre qué nos ha parecido la experiencia con el nuevo Galaxy S9+. Hemos probado la cámara con apertura variable a fondo, y valoramos las novedades que nos ofrece frente a la anterior generación y la actual competencia del mercado. ¿Quieres saber nuestras conclusiones? Pues sigue leyendo.

No hay teléfono más bonito en el mercado



Si el Galaxy S8 ya nos parecía sublime en cuanto a diseño, el Galaxy S9 ha conseguido mejorar ciertos aspectos con unos ligeros retoques que a simple vista no notarás. Por ejemplo, con la pantalla apagada, el teléfono muestra un panel más oscuro que se fusiona con los escasos biseles que lo rodean. Dicho de otra forma, apagado veremos una cara frontal mucho más uniforme, sin el clásico tono verdoso que suele mostrar las pantallas de los teléfonos. No es un cambio especialmente llamativo, pero demuestra que en la marca no se han conformado con seguir manteniendo el mismo diseño de siempre.

Aunque no lo parezca (tienes que enfrentar directamente uno con otro), el S9 es más pequeño que el S8. Aunque sólo en longitud, ya que los biseles de aluminio se han pulido para reducir el grosor y ofrecer un acabado ligeramente más plano y menos redondeado que antes. El marco inferior ha perdido también algunas micras, algo que consigue mejorar las cifras de ocupación de la pantalla en el frontal, aunque como te decimos, de manera muy imperceptible.

El resto sigue igual que antes, encontrando un último cambio en el altavoz inferior. Al ser más potente (tecnología de AKG), la marca ha decidido colocar un orificio de salida más amplio para crear una cavidad que mejore la propagación del sonido. Esto se traduce en el agujero perfecto para las pelusas del bolsillo, algo que posiblemente notemos con el paso del tiempo.

Bueno, y si tanto se parece al Galaxy S8, ¿qué ha cambiado entonces?



El interior del terminal llega completamente renovado y preparado para la nueva generación. El procesador es un Exynos de ocho núcleos fabricado con tecnología de 10 nanómetros, y a la CPU le acompañan 4 y 6 GB de RAM según el modelo (S9 y S9+ respectivamente). De primeras podrías pensar que el rendimiento es similar al del modelo de anterior generación, y razón no te falta. Bixby estará preparada para la acción, tendremos a nuestra disposición nuevas funciones de procesado de vídeo y foto y, además, haremos tonterías con los iconos animados, pero creemos que un S8 podría responder igual de bien en este tipo de situaciones. Así que en términos de potencia puede que el S9 no te sorprenda especialmente en tu día a día.

Entonces, ¿me vas a decir qué tiene de nuevo este Galaxy S9?



Cuando Samsung nos presentó el Galaxy S9 en su evento para prensa lo primero que hizo fue destacar las capacidades creativas de su nuevo terminal. Como hemos podido comprobar, las ideas de diseño y construcción están más que asentadas, así que la marca ha decidido en esta ocasión pasar el protagonismo a uno de los elementos que siempre han destacado en un Galaxy S: la cámara.

Gallery: Galaxy S9 y S9 Plus | 40 Photos



Lo que el ojo no ve



Tras unas primeras pruebas en un teléfono destinado al mercado asiático, Samsung ha decidido incluir en un modelo global un nuevo diafragma mecánico que permite modificar la apertura de la cámara. La hazaña es digna de elogios, sin embargo, hay que tener muy en cuenta qué vamos a conseguir con semejante truco tecnológico.

Lo primero que se nos viene a la cabeza es que con una apertura f/1.5 vamos a obtener resultados muy iluminados en situaciones de baja luminosidad. Hasta aquí todo correcto. El Galaxy S9 obtiene imágenes realmente sorprendentes, y la combinación de estabilización, procesado y calidad del sensor nos permite obtener fotografías muy buenas en condiciones de luz impensables.

Samsung ha presentado esta tecnología de apertura variable como "la cámara que imita al ojo humano". Es decir, del mismo modo que nuestra pupila se abre en la oscuridad para dejar pasar la máxima cantidad de luz al interior del ojo, el Galaxy S9 (al igual que las cámaras de fotos tradicionales) imita el funcionamiento haciendo precisamente eso. Si las condiciones de luz son difíciles, su diafragma se abre hasta un valor de f/1.5, y en caso de que la escena esté bien iluminada, se mantendrá en el valor "tradicional" de f/2.4, es decir, más cerrado.



Esto no significa que no podamos disparar en f/1.5 siempre que queramos. El modo Pro permite modificar el valor de la apertura, y lo único que tendrás que tener en cuenta es que, en caso de disponer de demasiada luz, ajustar la exposición para que la imagen no salga demasiado quemada. ¿Y por qué no dejar una única apertura de f/1.5 y dejarnos de complejos sistemas mecánicos? Ahí es donde entra en juego la difracción.

Por cuestiones técnicas y pura física de la que no vamos a hablar hoy, la cámara del S9 mostrará algunos problemas al disparar en f/1.5. A medida que nos desplazamos hacia las esquinas de la foto, la imagen comienza a mostrar irregularidades en las luces, perdiendo definición y detalles de la escena. Esta es la razón por la que en condiciones favorables de luz el modo automático selecciona f/2.4.

Disparar con f/1.5 no significa obtener mejor calidad, sino mayor luminosidad



El resultado es justo eso. Las imágenes consiguen capturar luz donde pensabas que sería imposible, pero en contra obtendremos una ligera pérdida de definición que, si bien es casi imperceptible a primera vista (a menos que revises recortes al 100%), muestra defectos cuando las comparamos con la misma escena a f/2.4. La mayor apertura nos permitirá por tanto disparar a velocidades más altas para evitar trepidación y exceso de ruido en la imagen, pero el precio de esta ventaja será sufrir ciertos artefactos en las luces.

En líneas generales, la cámara del S9 supera a otras del mercado como la del Pixel XL o el iPhone X en escenas nocturnas, pero por ejemplo no supone un gran cambio respecto a la del S8, que logra obtener resultados muy similares cuando las condiciones se acercan al lado extremo. En el momento que la luz escasea gravemente, la apertura f/1.5 del S9 gana por goleada frente al resto.

El resto de aspectos de la cámara no sorprenden tanto. El vídeo a 960 imágenes por segundo trabaja de manera similar a cómo ya lo hacían los teléfonos de Sony el año pasado (el sensor de Samsung cuenta también con memoria integrada para manejar grandes volúmenes de datos), y al igual que la competencia, necesita de muchísima luz para que los resultados sean vistosos. De lo contrario, los vídeos resultantes serán bastante oscuros y de calidad muy, muy, baja. A esto debemos de sumar que el nuevo teléfono de Sony, el Xperia XZ2, graba las 960 imágenes a 1080p, mientras que el S9 se queda en 720p.

La interfaz de la cámara ha sido rediseñada para colocar paneles que iremos seleccionando con simples gestos con el dedo. Están bien distribuidos y no molestan demasiado en pantalla, pero la sensibilidad de la pantalla (especialmente en los bordes) hace que cambiemos continuamente de modo de manera involuntaria.

Bixby ha aprendido cosas, pero sigue sin saber español



Es tal el enfoque que tiene el S9 hacia la cámara, que incluso Bixby ha mejorado cosas utilizando el modo de foto. El asistente de Samsung ahora nos ofrecerá traducción instantánea en vivo apuntando simplemente hacia el letrero o texto que queramos traducir. Funciona muy bien y resultará especialmente útil a los viajeros, aunque no olvidemos que siempre necesitaremos conexión a internet para usar este tipo de funciones. Otra función llamativa es la de identificar comidas y mostrarnos los valores nutricionales de la misma, además de recetas y vídeos relacionados.

La idea es interesante y consigue llamar la atención del público, pero en realidad es una función muy puntual que en la mayoría de ocasiones confunde los platos con otros de similar aspecto. Un taco mexicano lo reconoce fácilmente siempre y cuando mantenga la estructura clásica de una tortilla plegada, pero en el momento que lo deformemos ligeramente, lo confundirá con otro plato completamente diferente.

Pero tras todas esas características, el asistente sigue escondiéndose bajo una inteligencia que únicamente sabe hablar inglés, chino y coreano, por lo que su utilidad sigue estando muy limitada a ciertos mercados. Es cierto que estas nuevas funcionalidades son bastante intuitivas y no necesitan especialmente el conocimiento de los idiomas, pero, ¿es esto lo que esperamos de una inteligencia artificial?

Los AR Emoji

En su incansable afán por demostrar que puede ofrecer funciones similares a las de su eterno rival, Samsung ha estrenado con el S9 su nueva función AR emoji, que no es más que un avatar animado que imita nuestros gestos frente a la cámara. Los muñecos son graciosos y cuenta con un catálogo de personajes animados bastante completo, peor para serte sincero, tenemos bastantes dudas con la función.

En primer lugar, la representación animada de nuestro rostro no será siempre fiel a la realidad. Lo resultados en la mayoría de ocasiones suelen ser algo desastrosos, y claro, lo último que querrás hacer es compartir por las redes sociales una ridícula animación de tu careto. Es uno de los riesgos que le vemos a la función, nadie quiere verse feo en ningún lado, ni siquiera en un simple avatar animado.


Otro punto es el funcionamiento. AR Emoji se basa en la cámara frontal para detectar nuestros gestos, y al no disponer de un sensor facial tan avanzado como el del iPhone X, la representación de las facciones deja mucho que desear. Lo normal es que mientras estemos completamente inmóviles el avatar de la pantalla muestre temblores realmente preocupantes, y las sonrisas son en muchas ocasiones muescas forzadas que no logran expresar completamente nuestras emociones. Y es ahí donde radica el problema de AR Emoji.

Los Animojis de Apple por su parte funcionan a la perfección, con una suavidad increíble, y lo mejor es que no busca el parecido físico con la persona que utiliza el teléfono, sino que sigue una evolución natural de los emojis de siempre haciéndolos en esta ocasión animados.

Todo lo demás



Ya hemos comentado anteriormente que en líneas generales este S9 es muy parecido al S8, pero seguimos encontrando incorporaciones que suponen mejoras frente al anterior hardware, como es el caso de los altavoces. Estos nuevos altavoces con tecnología de AKG cuentan con certificación Dolby Atmos, y lo primero que notamos es que suenan bastante fuerte. Esta será una noticia magnífica para los amantes del sonido en exteriores, pero a la hora de escucharlos en interiores notamos una falta de equilibrio, ya que el altavoz izquierdo (colocado en el auricular) nos mira directamente, mientras que el derecho se encuentra en el bisel inferior y transmite el sonido hacia la derecha.

La incorporación del Exynos de 10 nm prometía mejorar la autonomía de la batería respecto al S8. La primera impresión que tenemos es efectivamente hay mejoras en la autonomía, ya que el terminal logra estirar su independencia al enchufe 1 día y medio, algo más de lo que nos ofrecía el S8. De todas formas, seguimos estando en ese umbral en el que un uso intensivo del terminal seguirá necesitando una parada en boxes al final del día, pero se agradece esas horas extras en caso de emergencia.

¿Merece la pena comprar el Galaxy S9?



Es la primera vez que tenemos dudas de responder esta pregunta con un Galaxy S, pero no nos malinterpretes. El Galaxy S9 es un increíble teléfono que no defraudará a nadie, el problema está en que no supone un salto generacional tan grande como los anteriores a los que el fabricante nos está acostumbrado a presenciar. Tenemos la impresión que estamos ante el final de un ciclo que dará paso a una nueva generación de terminales más arriesgados y completamente diferentes, y este escaso crecimiento en innovación no es más que fruto de las limitaciones que tiene un producto redondo que prácticamente no tiene margen de mejora sobre el papel.



Las dudas las encontramos también en la cámara, que sigue siendo magnífica, pero ya no se siente tan superior al resto como sentíamos anteriormente. El procesado de Google y la magia del bokeh con su única cámara nos sigue pareciendo razones de peso a la hora de decantarse por el Pixel 2 XL, mientras que en este Galaxy S9 no sentimos lo mismo.

A todo esto, hay que sumar que el Galaxy S8 se coloca ahora con un precio espectacular que no hace más que poner en apuros a su recién estrenado hermano mayor, una situación que nos obliga a decir que es el mejor momento para comprar un Galaxy S8.

¿Me lo resumes?

El Galaxy S9+ es un magnífico teléfono que se puede resumir en algo así: Es un S8 con una cámara ligeramente mejorada que se comporta como una bestia por la noche. En el computo global hay teléfonos que van hacer mejores fotos, como el Pixel 2 XL, y a nivel multimedia sigue presentando una magnífica pantalla, posiblemente la mejor del mercado, aunque el sonido no está a la altura. Si quieres un Samsung, puede que la opción más inteligente sea comprar un Galaxy S8. Si quieres la mejor experiencia Android, un Pixel 2 XL.

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