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Freemium: reconozcámoslo, los coches autónomos serán siempre más seguros

El accidente del Uber debería ser un caso aislado.
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Bienvenido a Freemium, una sección en la que Jose Mendiola expresa su opinión personal sobre el mundo de la tecnología. Engadget no se responsabiliza ni supervisa los puntos de vista vertidos en estos artículos.

Dicen los expertos que cuando tiene lugar un accidente aéreo es siempre el cúmulo de una serie de errores combinados; es tal la seguridad en la navegación aérea que, por fortuna, los accidentes son ya un fenómeno aislado. Es decir, que para que tenga lugar uno, se deben concatenar varios fallos en la seguridad y no uno solo. Esta semana nos hemos sobresaltado al fallecer desgraciadamente una mujer atropellada por un vehículo autónomo y, claro, los titulares estaban ya hechos apuntando con el dedo acusador a este tipo de conducción.

Se trataba de un chivo expiatorio cómodo e inmediato pero... ¿realmente es justificado tildar los vehículos autónomos de peligrosos? Lo cierto es que no y las cifras son tozudas al respecto: los humanos somos infinitamente más peligrosos que las máquinas al volante y eso aun cuando la conducción autónoma se encuentra en una fase embrionaria.

Los humanos, una bomba de relojería

La tecnología que permite la conducción autónoma (o incluso, la asistida), aunque se encuentra todavía en sus inicios, es ya de por sí mucho más segura que la capacidad humana para prevenir -o incluso, provocar- un accidente. Hay dos datos muy interesantes que corroboran esta realidad: un informe llevado a cabo por la NHTSA (la autoridad de tráfico de Estados Unidos) confirma que el 94% de los accidentes son provocados única y exclusivamente por errores humanos.

En concreto, el informe destaca que la distracción es ella sola causante del 41% de los accidentes. Otro elemento que nos convierten en un auténtico peligro al volante son las "decisiones equivocadas" y aquí entramos en todo un detalle de situaciones, como la velocidad inadecuada (exceso, por lo general), no respetar la distancia de seguridad (atentos a esto que representa el 33% de los choques), mientras que el resto de los errores atribuibles a los humanos son la falta de pericia, sueño y un sinfín de situaciones en las que nos convertimos en causantes de los accidentes.

Sistemas seguros y sin el factor emocional

El otro dato empírico que sustenta que los coches autónomos son más seguros lo pone sobre el tapete el propio Elon Musk y basado en los registros propios que envían los conductores a los servidores de la compañía. Y el dato es demoledor: un Tesla con conducción asistida tiene un 50% menos de probabilidades de verse implicado en un accidente. La mitad, y eso que estamos todavía en los albores de la tecnología: "incluso en esta versión inicial, es el doble de segura que los humanos", sentenció Musk.

Las máquinas juegan, además, con un as en la manga con el que afortunadamente no podemos competir: la falta de sentimientos. Un coche autónomo no compite, no lucha por los espacios y no dará acelerones innecesarios que puedan poner en peligro a sus ocupantes y el resto de los conductores. Siempre respetará las señales de tráfico, los límites de velocidad y las distancias de seguridad. ¿Pueden sufrir accidentes? Por desgracia, sí, pero siempre serán inferiores en número y seguramente en gravedad a los provocados por humanos.

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