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Este partido de Rocket League termina con un peculiar 'que no caiga'

Los Globertrotters de Rocket League.
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Entre los jugadores más conocidos de Rocket League podemos encontrarnos con Squishy, un habilidoso jugador que además de meter goles como soles es capaz de jugar con el balón con una facilidad pasmosa mientras va a manos del volante de su radiocontrol. La última demostración la hizo en el partido contra Out of Style, ya que tras endosarles un 6-0 con su equipo Cloud9, decidió cerrar el encuentro de la manera más estilosa posible.

En Rocket League el pitido de final de partido no implica el final de la partida, ya que la pelota debe de tocar el suelo para que la sesión finalice. Así que hay malabaristas como Squishy a los que les gusta arañar unos segundos extras con tal de amenizar todavía más la humillación en el campo. Y eso es justo lo que ocurrió en este partido.

Nada más finalizar el encuentro, nuestro protagonista decidió controlar la pelota en el techo de su vehículo para dar vueltas sin parar en el terreno de juego. Viniendo de quién viene podría no sorprendernos demasiado, pero lo más interesante sucede al final, cuando Squishy decide lanzar la pelota al aire con una pirueta y un jugador contrario vuelve a controlarla de nuevo con su vehículo. ¡Jugón!

Y pensar que no soy capaz de meter a puerta vacía...

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