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El éxito de los patinetes eléctricos comienza a ser un problema en algunas ciudades

San Francisco comienza a considerar medidas para regularlos.
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Si vives en una ciudad grande o media, es posible que hayas comenzado a ver -tanto por sus carriles bici como por sus aceras- los primeros patinetes eléctricos, y no ya tanto como un instrumento de ocio, sino como otro elemento de transporte más. Bien pensado, se trata de una forma barata y rápida (y no contaminante) de moverse por los núcleos urbanos ya que, dependiendo de las diferentes ordenanzas municipales, pueden circular tanto por la acera como por los carriles bici.

Ahora bien, en ciudades como San Francisco sus ventajas han sido demasiado bien acogidas por los commuters que buena parte de ellos ha apostado en masa moverse por la ciudad en este medio de transporte y su proliferación comienza a ser un problema: patinetes candados en farolas, accidentes... Pero este no es el peor de los problemas de esta ciudad: ahora son algunas empresas de 'patinetes compartidos' los que ocupan las calles y aceras del centro urbano.

Para que te hagas una idea de la magnitud del problema, solo una de las compañías de vehículos compartidos, Bird, cuenta con la friolera de 175 patinetes en su parque, mientras que Spin tiene otros cincuenta. Y el negocio parece ir viento en popa ya que entre ambas firmas se han levantado 200 millones de dólares en rondas de financiación de inversores que consideran que esto puede representar el futuro de transporte.

Como te apuntamos, la masiva presencia de patinetes por el centro de San Francisco ha comenzado a generar quebraderos de cabeza a las autoridades de la ciudad: muchos de estos vehículos compartidos son candados en zonas que bloquean el paso de sillas para discapacitados, mientras que algunos conductores poco duchos están generando el pánico en las aceras o provocando accidentes directamente.

¿Qué hacer, entonces? Las autoridades municipales de la ciudad no lo tienen nada claro y de hecho, han elevado el debate a reflexiones de más calado: cómo plantear el transporte urbano por el centro de la ciudad. En cualquier caso, sus gobernantes tienen claro que hay que regular cuanto antes el uso de esta forma de transporte y en eso están por el momento, y en este sentido, las empresas de transporte compartido tienen motivos para preocuparse: Santa Mónica sancionó a Bird con la friolera de 300.000 dólares...

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