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Freemium: Scriba, una alternativa al Apple Pencil (casi)

Una semana con un stylus transgresor nacido de Kickstarter.
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Bienvenido a Freemium, una sección en la que Jose Mendiola expresa su opinión personal sobre el mundo de la tecnología. Engadget no se responsabiliza ni supervisa los puntos de vista vertidos en estos artículos.

Yo creo que en esto del iPad (y los tablets, en general) hay dos tipos de usuarios: los que usan el stylus y los que lo miran aterrados como si fuera algo contagioso; yo he estado en los dos lados, pero desde hace ya tiempo me he convertido en un usuario convencido. No voy a explayarme en todo lo que se puede hacer con el Apple Pencil en un iPad, pero en mi caso, mi uso se limita a tomar notas en reuniones o conversaciones telefónicas de trabajo, pero también para dibujar los mapas mentales, ella llave mágica que te desatasca y sirve de precursor de cualquier idea.

Siendo usuario ferviente de este accesorio, me resultó más fácil aceptar el reto: ¿qué tal probar Scriba? Se trata de una alternativa mucho más económica y diferente a la planteada por Apple. Y lo hice.

¿Esto es un stylus?

La primera impresión al abrir la caja de Scriba fue extraña: este lápiz no es rectilíneo ni con la forma que nuestro cerebro tiene asumida para este tipo de dispositivos; tiene una forma un tanto ovalada y asimétrica y lo primero que hay que aprender es a sujetarlo. La posición natural de Scriba en la mano es excelente y demuestra algo sorprendente: el diseño convencional del lápiz no es ergonómico y si ahora nos sentimos cómodos con él en la mano es porque hemos aprendido a sujetarlo. El diseño de Scriba fuerza menos la posición de los dedos y hace que resulte más natural y cómoda la postura en la mano.

En su parte posterior cuenta con una especie de tapón de rosca que da acceso al puerto microUSB con el que se carga el equipo; un punto negativo de diseño, a mi juicio, porque obliga a utilizar algún cuchillo o destornillador para abrirlo o cerrarlo, y estaba tan apretado en su primer uso que saltó parte de la pintura. Fue en ese punto cuando agradecí el criticado tapón superior del Pencil y su natural manera de abrirse (sí, ese que se pierde tan fácilmente). Otro inconveniente que encontré y que comparte con el Pencil, es que no tiene ningún tipo de LED de carga y no se sabe a ciencia cierta si llega la energía o no.

Bueno para dibujar... no tanto para anotar

Lo primero que hice con el Scriba en la mano fue abrir mi app de notas favorita: Notability. Nada, aquello no iba. Vaya. Segundo intento con Notas de iOS. Tampoco. ¿Evernote? No ¿OneNote? Cero. ¿Estaría averiado? La sincronización había sido correcta y el iPad detectaba el pencil al abrir apps y hacer scroll. Un vistazo más rápido a su web me llevó de bruces con otra dura realidad: Scriba es solo compatible con un puñado de aplicaciones y ninguna de ellas es realmente de uso masivo. Dicho de otra manera, quien quiera usar este dispositivo para diseño, notas o dibujo (algo esperable en este tipo de equipo), está obligado a pasar por el aro y descargarse alguna de esas apps.

Pero aquí no terminan los problemas. Descargado SyncSpace y dispuesto a comenzar a tomar notas, volví a vivir una experiencia que ya tenía olvidada con el Pencil: la palma de mi mano movía la pantalla y también dibujaba. Sí, Scriba no parece identificarse como único dispositivo de entrada en la app y me vi obligado a dibujar como en los viejos tiempos, sin tocar la pantalla. La genial ergonomía del diseño me hizo apreciar, pese a todo, las virtudes del accesorio: los diseñadores y dibujantes sí pueden sacar más provecho, pero si lo tuyo son las notas...

Conclusión: bonito y barato, sí... ¿bueno?

Llega la hora del veredicto ¿Es realmente Scriba una buena alternativa como stylus? Si se trata de un iPad y ya has adquirido un Apple Pencil, mejor seguro adelante y hacer como que no ha pasado nada. Es otra liga, pero en justicia, estamos ante un dispositivo que cuesta poco más de la mitad que el periférico de los de Cupertino y hace su función, siempre y cuando te atengas a sus restricciones. Hay que tener en cuenta, además, que el otro elemento diferencial de este equipo es el motor háptico con el que, en teoría, puedes interactuar con determinadas apps, y que en un futuro, se espera ampliar su funcionalidad.

Scriba es un intento por ubicarse como alternativa al stylus de equipos como el Surface o el iPad, pero no llega ni de lejos a alcanzar el nivel de ambos accesorios, aunque tampoco lo hace en precio. Si te gusta un diseño rompedor y al mismo tiempo, dibujar, Scriba puede ser una opción. Eso sí, siendo consciente de sus muchas limitaciones.

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